The Rolling Stones  — Blue & Lonesome

La lengua del Blues

Una conversación con tu yo del pasado podría ser tan infructuosa como fatua. Ahora, si esa conversación está grabada en vinilo y forma parte de una generación que cambió la historia, entonces podría haber una segunda parte, una réplica que queda pendiente.

Call the plumber darling
There must be a leak in my drain
Seems like everybody
Everybody knows about my good thing

52 años más tarde esa réplica vuelve a plasmarse en vinilo, esta vez en un prensado de calidad vendido en edición deluxe para sacar tantos cuartos como sea posible.

Lejos queda aquella Decca, lejos los primeros 60, pero aquella banda que flipó con Jimmy Reed, Muddy Waters y Chuck Berry sigue viva y aún admirando a quienes les inspiraron para empezar.

El Blues de cuatro chavales que suman 290 años

Tanto su disco de debut homónimo (1964), como su 12×5 (Decca, 1964) fueron discos menores, trabajos que debían más a sus influencias que a aquel joven grupo dispuesto a comerse el mundo. Cinco décadas más tarde los tres miembros aún en activo devuelven el homenaje con Blue & Lonesome (Rolling Stones, 2016), un gran álbum de versiones donde aquel Blues, Rhythm & Blues y un primigenio Rock ’n’ Roll ya no suenan a copia, sino a un sonido único que a partir de Aftermath (Decca, 1966) empezaría a volverse una marca reconocible al segundo.

Cantan a Little Walker (‘I Gotta Go’, ‘Blue and Lonesome’, ‘Hate to See You Go’), Willie Dixon (‘Just Like I Treat You’, ‘I Can’t Quit You Baby’), Magic Sam (‘All of Your Love’), Howlin’ Wolf (‘Commit a Crime’), Jimmy Reed (‘Little Rain’) y otros cuantos más. Ni uno de los temas es inédito.

Blue & Lonesome —publicado el 2 de diciembre; número 1 en la lista de ventas de Gran Bretaña y cuarto en la de Estados Unidos— es más que un álbum de versiones de relleno en una discografía perfecta; aún apagada de los tiempos de oro desde Some Girls (Rolling Stones, 1978).

Es el patio de recreo de una banda donde no existe la edad, ni la retirada. Suenan más jóvenes que sus mil discípulos y clones que lo siguen intentando. Es la ocasión de llamar a los colegas, de invitar a Eric Clapton para que incluya su guitarra como en su día lo hiciese Mick Taylor —quien de verdad cambió a los Stones — con John Mayall, donde también le sustituyó en sus labores. El quinto Stone de los últimos años, Darryl Jones sigue al bajo, Chuck Leavell vuelve a introducir su piano mítico y a la producción de nuevo The Glimmer Twins (Jagger y Richards).

Un sonido crudo, al tiempo que limpio y emotivo, la armónica de Mick Jagger juega sobre la elegancia de la batería de Charlie Watts y Keith Richards construye el muro de riffs con historia, que han ido pasando de un artista a otro.

En 1971 Mick Jagger cantaba de forma atrevida:

Love is a bed full of blues
And I’ve got the blues for you
And I’ve got the blues for you
And I’ll bust my brains out for you

Si bien es cierto que por aquel entonces ya lo habían encontrado, que habían hecho propia dicha escuela, aún les quedaban años de perfeccionar su talento.

Hoy, el mismo Jagger vuelve a cantar:

I’ve got the blues
I can’t stay here no more

Y sí, aquellos sueños girando el vinilo de Muddy Waters se consiguieron. Su Blues está vivo.

8 / 10

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