Todos esos artículos a principios de la década de «segundos discos que no estaban a la altura del debut» se hacían con discos como Room on Fire en mente. Vale, Is This It era la leche, pero igual nos precipitamos tachando de menor un disco que sí, era muy similar en sonido y ganchos (ahí está el hecho de que reemplazaron a Nigel Godrich de productor, que les pedía que cambiaran demasiado de lo que les gustaría, y volvieron a Gordon Raphael). Es cierto que ahora está más reivindicado, quizá por el «otro vendrá que bueno me hará» en que se ha convertido su discografía, pero quizá sea el momento de volver a él con la excusa de The New Abnormal. No han pasado quince años de su lanzamiento, pero vamos a hacer como que sí.

  1. What Ever Happened?: Erais una panda de muertos de hambre de Nueva York y de repente vuestro disco lo peta y todo el mundo os quiere y quiere estar cerca vuestro. Por supuesto, os echa para atrás todo. Al menos anticipasteis como nadie cómo iban a hablar de vosotros después de esto. Un 9,9.
  2. Reptilia: A estas alturas ya debería estar quemada. Pero no, va como un tiro. No por ser su single más evidente vamos a negar que le funciona todo. Si en Is This It parecía que les salía todo de chiripa, aquí parece que manejan bien el volante. Un 9,6.
  3. Automatic Stop: Es difícil hacer que un disco tan 2004 como este, de un grupo que alude a referencias muy concretas, siga manteniendo cierta frescura y juventud en sus venas. Quizá porque aquí todavía estaban tratando de desentrañar que ese eso de ser adulto, pero sus canciones aún no lo eran. Un 9.
  4. 12:51: Por algún motivo, desde que sacaron ‘Bad Decisions‘ no he parado de volver a Room on Fire, pero más concretamente aquí. No sé por qué. Pero es cierto que hay cierto aspecto crítico en ella. Tiene todo el tono del disco, pero ya empezaba a moverse hacia aquello que luego detestaríamos. Pero todavía no llega allí. La guitarra de Nick Valensi imita a un sintetizador, pero sigue teniendo el alma de una guitarra y se nota. Luego un amigo le diría «Por qué no usar directamente un sintetizador» y ahí se jodio todo. Espero que alguien le sacuda fuerte a ese amigo. Un 10, por el bucle.
  5. You Talk Way Too Much: Decir que es culpa tuya para intentar salvar la relación que ya se está yendo al garete no va a salir tan bien como crees. Es cierto lo que decía probertoj de lo bien que está Fabrizio Moretti en este disco. Un 8.
  6. Between Love and Hate: Probablemente Room on Fire se pueda condensar en esta canción. No es tan inmediata para ser un single principal, pero toca bien todas las teclas y todo funciona a la perfección. Otra vez, lo que parecía antes un accidente aquí parece consciente. Pero no consciente de manera que se sienta manufacturado, sino que les sale orgánico. Aún me pregunto cómo es que se torció todo. Un 10.
  7. Meet Me in the Bathroom: Puedo entender que a ciertas críticas les diera pereza que este fuera un disco de sonido y hasta espíritu tan similar a Is This It. Esta es de las que más se acerca a cara B de aquel disco. Sonaré complaciente (o demasiado nostálgico de aquellos tiempos) pero qué bien les salían hasta los descartes. Un 8.
  8. Under Control: He mencionado las críticas, pero la verdad es que entonces no estaba muy pendiente de ellas. Ahora veo que muchas decían que la segunda mitad se desinfla y no tiene tantas canciones. yeah, whatever. Un 9,1.
  9. The Way It Is: Puedo entender que en esta mitad estén las canciones más «débiles» del disco. Aun así, al loro, que no estamos tan mal. Un 7,99.
  10. The End Has No End: ¿Menos fresco? Vale. ¿Pero que no hay canciones? Las hay. A puñados. «Two steps forward then three steps back, it won’t be easy». Un 8,76.
  11. I Can’t Win: Menos mal que discos como este me ayudan a recordar por qué me gustaban tanto The Strokes. Porque si tengo que recurrir a Angles para ello, lo tenemos claro, Julio. Un 8,45.