El cacareado disco de la evolución: ¿victoria o fracaso?


Llegar a un momento en el que te tienes que plantear tu futuro, tras haber trazado un presente (más bien un pasado) de cierta gloria. Sucede a menudo en muchos ámbitos profesionales: vas siendo el viejo del lugar y pasas de peón a algo similar a un jefe, vas perdiendo explosividad física y dejas de ser delantero para ser centrocampista, la gente empieza a hablarte de que la ilusión de los jóvenes está muy bien, pero que la experiencia que empieza a tener la gente madura es insustituible.

Si, como digo, tu vida hasta ese momento ha sido un éxito con las fórmulas empleadas, lo lógico es mantener la misma apuesta hasta que tengas que haber escuchado mil veces que está agotada. Y, entonces, decidir si te da igual, si optas por lo mismo, o si intentas trazar un nuevo camino. El riesgo es evidente: ese nuevo camino puede conducir a la gloria o al más absoluto fracaso.

I See You: el mejor disco de The xx

A pesar de que este momento definitivo en la carrera de The xx parece haber llegado demasiado pronto (es que hablamos de un tercer disco, coño, que cada vez quemamos antes los ciclos de nacimiento, encumbramiento al estrellato, sentencia a muerte), lo cierto es que I See You (Young Turks, 2016) parecía una prueba de fuego, un acercamiento al abismo: o encuentras un nuevo trapecio al que agarrarte, una vez el camino de este parece terminado, o te caes. Y aquí no hay red, por muy estrellita que seas.

A estas alturas, todo el mundo sabe que los londinenses han optado por dar un paso adelante. Por dotar a su propuesta de un componente más hedonista, en ocasiones bailable, y por equilibrar la presencia escénica y particulares voces de Romy y Oliver con las propuestas sonoras y fascinantes samplers de Jamie xx. Hubo quien, no neguemos que con cierto aire peyorativo, alegó que ‘On Hold’, el primer adelanto de I See You, parecía más un tema de Jamie en solitario. Como dando más importancia a eso que al hecho de que, en esa huída hacia adelante, The xx se habían sacado de la manga un sencillo fantástico.

¿Y el resto del disco, también es una disrupción vital tan marcada? Pues sí y no. Es obvio que I See You ha roto con lo autoestablecido, pero no lo es menos que aún con esas contiene canciones que perfectamente de identifican con los The xx de toda la vida. Se trata de un trabajo valiosísimo, no solo analizado como ente en solitario (discazo), sino llevándolo a lo que puede suponer para la trayectoria de la banda: una nueva entrega en la línea de Coexist (XL Records, 2012), que no había estado exento de ciertas críticas en su día, habría supuesto la muerte de la banda. Al menos, como proyecto realmente excitante, más allá de los fans ya entregados.

Pero no, The xx han conseguido romper el hilo conductor con maestría, con un acercamiento todavía más marcado al R&B, como muestra ‘Dangerous’ nada más empezar, otro de los grandísimos cortes de I See You. Pero es que además de eso, ahora The xx es un grupo con un pronóstico vital mucho más entregado al optimismo. Un cuarto disco de The xx podría suponer una vuelta al inicio, y eso se toleraría muchísimo mejor que sin I See You, el trabajo que probablemente deba ser tenido en cuenta en el futuro, al repasar su discografía, como el del asentamiento definitivo en el estrellato.

Y tras ello, un cancionero incontestable. Desde el otro soberano adelanto ‘Say Something Loving’, a canciones más identificables en los The xx de siempre. De esas también hay varias, que a veces se juega con el cambio tranquilo. ‘A Violent Noise’, con escalofriante cambio de tercio a medio tema. ‘Performance’, seguramente la mejor letra del disco, y el momento en el que mejor (si es que se puede concluir algo así) se entienden Romy y Jamie. Es más, seguramente, a día de hoy me parezca el tema más brillante de I See You. Algo menos brillante es otra de las que mira al pasado, ‘Brave for You’.

Pero, entre medias nos hemos dejado ‘Replica’, esa necesaria revisión del espíritu gótico de The xx que a algunos en la oficina nos ha recordado a The Cure, o afrontamos la recta final con una algo facilona pero efectiva ‘I Dare You’ y la irrespirable ‘Test Me’, un fin de fiesta enormemente acertado. Se dicta sentencia, y el disco destinado a cavar la tumba de uno de las bandas más influyentes de la última década es, al final, el que le ha abierto una cantidad de puertas casi inabarcable.

8,45/10