Titus Andronicus – An Obelisk: primeras impresiones

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Titus Andronicus han vuelto, lo que en Hipersónica ya sabéis qué supone. Pero hay que reconocer que A Productive Cough dividió las fuerzas: pocos son los que, más allá del lanzamiento, siguieron escuchando un disco (y perdonad que me ponga tirano mental) mejor de lo que pensáis pero, sin duda, peor de lo que el grupo esperaba. Da igual, en todo caso, porque An Obelisk ya está aquí. Y las primeras sensaciones son muy positivas. Vamos allá.

  • Lo primero: el piloto de la sitcom es imprescindible. ‘Stacks’ es su mejor promo, y hablamos de un grupo que siempre acostumbra a hacer las cosas diferentes. ¿Es como un corto veraniego? Sí, pero también una soflama contra sí mismos y una jijijaja sobre la industria de la música que corta el aliento.
  • Entrados ya en el disco, la sensación general es de ser ‘Local Businnes 2′. Un acercamiento directo y con punch a las principales señas de identidad de Titus: el rock tabernero, la épica punk, la desazón mental y lírica y los coros beodos que siempre querrás gritar. ‘(I Blame) Society’ lo dejaba claro como primer adelanto, pero aquí hay muchos más tramos de esos y es quizás la mejor noticia después del ejercicio de estilo de A Productive Cough que, conscientemente, les recortaba de la mayor parte de todo eso.
  • Hay al menos cuatro momentos a los que inmediatamente no puedo sino engancharme: ese inicio con ‘Just Like Ringing a Bell’+’Troubleman Unlimited‘, perfecta pareja de baile para dar inicio de salida a un disco de grupo con mucho que demostrar de nuevo; la ya citada ‘(I Blame) Society’, quizás su mejor trallazo directo en años y el cierre de ‘Tumult Around The World‘, al que le basta con repetir una y otra vez el título de vez en cuando, y con garganta áspera, para que no pueda resistirme a cantarla. Claro que luego tiene parón en mitad, crescendo maravillosamente ejecutado (cortado una vez cuando parece que va para arriba, vuelta a empezar y ya entonces… sí), y una recta final intachable.
  • ¿Parece An Obelisk menos de lo que es? Puede ser, porque a la primera escucha me acerqué con desconfianza y dije «ok» y a partir de ahí me he ido viniendo arriba y es algo que ha pasado también en el resto de los hipersónicos que ya se han acercado al disco.
  • Su ansiedad, el equipo rival de su sobriedad. Ambas cosas, la bestia negra de su triunfo definitivo.
  • Como siempre, hay idas y venidas sobre sí mismos. Como la de Car Seat Headrest, la carrera de Titus es una gran novela-río de sus pensamientos, stream of consciousness, dar vueltas todo el rato a sí mismos sin llegar a ningún sitio nuevo, sin dejar por ello de ser interesantes. Ahora bien…
  • ¿Está el grupo ya amortizadísimo y seguramente sólo le hacemos caso los que ya caímos en sus tres primeros discos? Pues es bastante probable también: tened en cuenta que el propio Patrick ha confesado que sólo 4.000 personas han comprado A Productive Cough. Que sí, que ya no se venden discos y blablabla y mimimimi, pero 4.000 personas en todo el mundo. Parece difícil que un buen disco, y An Obelisk lo es, vaya a convencer a alguien más a estas alturas.
  • Es decir, la situación de Titus Andronicus (de Patrick, en realidad) parece más bien ésta:
This is Fine meme
  • Pero, claro, es el momento decisivo en el que un grupo aguanta o se rompe. Si se rompe, hay al menos tres grandes discos en su haber, uno de ellos inmenso, casi definitorio de toda una década. Si aguanta, dentro de diez años llegará más consenso de que, hostia, vaya carrera maja se han marcado. Aunque les seguiremos haciendo caso los mismos de siempre.
  • Entonces… ¿las primeras impresiones que deja ‘An Obelisk’ sólo son de derrota? No, PERO. Solían ser niños problemáticos, ahora son EL PROBLEMA.
  • Volvamos de nuevo a la música. Patrick vuelve a dejar claro que es un letrista sublime.
  • Mensajito a la generación Netflix:
    • They’re making a television different than the old one was
      A limited deluxe edition, it’s a superior version of
      The previous week’s installment, but ain’t it all the same? (Pretty much)
  • El habitual derroche de «siempre seré un perdedor, pero dadme vacaciones»:
    • And my trouble, man, is that I’m too damn stubborn
      Like plates in the cupboard, I am stuck in my ways
      But a couple of days of vacation would make a significant difference
      .
  • Es probable que, como Patrick canta (o escupe) en ‘My Body and Me‘, les gustaría dejar su cuerpo, que es sólo su cuerpo, no ellos. Ahora bien, Titus, el cuerpo, no parece ajado: fijaos en la misma canción lo estupendamente que les sienta la dulzura de los coros. De nuevo, el stream of consciousness, en el que un pequeño detalle que varía sobre la repetición ya conocida lo cambia todo.
  • Y así seguiremos. Lo prescindible (‘Hey, ma‘, otro ejercicio de estilo de los que anclaron a A Productive Cough en el suelo que ojalá dejase volar antes su aspecto Pogues; sólo en Titus necesitamos más gaitas); lo anecdótico pero imprescindible para que el disco sea robusto y no desechable (el apenas minuto y medio punzara de ‘Beneath The Booth‘; seguido de justamente lo mismo, pero con más gancho vocal: ‘On The Street’, mucha policía poca diversión); los cambios de ritmo para demostrar que no se va a piñón fijo (‘Within The Gravitron‘)… Cada pieza acaba jugando a favor de la sensación de que hay que volver más a este disco.
  • Si es que aún queda alguien que quiera escucharlos, claro.

Propietario. Clase extractiva. Desafección Total. Emperador del MEH. Publisher Webedia Tech/Locals (los @xataka, @motorpasion, @bebesymas y hasta @magnet_es). #Todomal salvo algunos vinos y algunos discos.