El pasado sábado 15 de mayo se celebraron 20 años desde que Tool publicaran la que probablemente sea su obra maestra definitiva. Sí, ya hace 20 años desde que saliese Lateralus. Por un lado, sí, es increíble cómo pasa el tiempo. Por otro, es innegable la sensación de que el disco lleva con nosotros toda una vida. Y el disco no ha parado de crecer y evolucionar desde entonces.

Por eso mismo, hoy aprovechamos para hacer un repaso corto y al pie, recorriéndolo de arriba a abajo. No nos detendremos tanto en todas las ramificaciones conceptuales o en espirales de Fibonacci, sino en una reacción más emocional e instantánea que el disco sigue (o no) produciendo tras todos estos años. Porque aunque hablamos de un grupo tan técnico y matemático como este, sus discos siguen produciendo una singular reacción emocional.

  1. The Grudge: La verdad es que esta apertura ya te presagiaba no sólo que estabas ante un disco grande. Estabas ante una leyenda que se estaba construyendo ante ti. No todo el mundo lo supo ver, claro, pero ya estaban ahí esos riffs perfectos, esa construcción progresiva tan meticulosa, ese Maynard James Keenan excelso en la voz y esos clímax finales donde sientes como te inundan con decibelios. 10/10
  2. Eon Blue Apocalypse: Casi no da tiempo a decir mucho de un interludio de un minuto, aunque es uno de sus pocos especialmente relevantes por la cuidadísima atmósfera. Le vamos a poner un 9/10.
  3. The Patient: Tras todas las escuchas que le habré dado a este disco, probablemente esta canción es la que menos ha permanecido en mi memoria. Quizá da la sensación de ser la más estándar en medio de un disco que no para de crecer en todas las direcciones posibles. Sigue siendo un buen tema, claro, incluso un padre del Opus sabe que entre hijos favoritos e hijos tontos hay algunos que simplemente cumplen y está bien. 7,5/10
  4. Mantra: Otra instrumental de un minuto, aunque por suerte es la última. Y menos mal, tampoco es muy especial que digamos. ∅/10
  5. Schism: Es posible que en muchos aspectos sea la canción perfecta para mostrar que es Tool a alguien que nunca haya escuchado hablar del grupo. Normalmente eso se puede decir de temas un poco más básicos y accesibles, pero la particularidad aquí es que no sólo es indudablemente de sus mejores canciones. Es tan maravillosamente concisa como insolente y libre. No te lo va a poner fácil, pero te lo va a dejar todo claro. Y si entras, vas a quedar asombrado. 10/10
  6. Parabol/ Parabola: Para muchos ya es imposible no ver estas dos piezas como una única canción, una ambivalente con sus dos caras tan diferenciadas como complementarias. Si la anterior era una canción introductoria perfecta a lo que es Tool, esta puede ser la mayor expresión del grupo. Donde se dan tanto sus momentos más deliciosamente contenidos como los latigazos explosivos que te dejan con los ojos como plato y con el pelo para atrás. Y ambos se necesitan para resultar más efectivos. La sucesión de calma y tempestad, el sube y baja, una perfecta secuenciación de ritmos y riffs que los californianos llevaron a su máxima potencia. 10/10
  7. Ticks & Leeches: Me vais a llamar pesado con los 10/10 y con todo merecimiento, pero esta siempre ha sido mi canción predilecta del grupo (más sobre ello aquí). Más allá de la perfección matemática de su composición, es una de las expresiones emocionales más viscerales y honestas del grupo. Todos están en perfecta sintonía y también su mejor nivel personal, conduciendo a uno de sus despliegues más abrumadores y más brillantes de su carrera. La perfecta combinación de racionalidad y emoción. Sí, 10/10.
  8. Lateralus: ¿Cuántos discos te pueden ofrecer una secuencia de 3-4 canciones maravillosas como las que ofrece el tramo medio de este álbum? Esta pieza homónima pone un perfecto canto de cisne a este tramo ideal, uno que absorbe tanto que casi el resto del disco palidece un poco en comparación. Pero son estas secuencias los que elevan al grupo por encima de la excelencia y han hecho de este disco algo irrepetible. Por no repetir, 9,8479/10.
  9. Disposition: Lo dicho, tras un tramo tan PASOTE como el que acabamos de pasar, esta pieza más contenida se queda un poco por debajo. Pero analizada independientemente, tiene un trabajo melódico increíble, y puesta en contexto, ayuda a dar respiro a un álbum antes de su traca final. 8,45/10.
  10. Reflection: Retiro lo de que el tramo final del disco palidece. Ya tan sólo por ‘Reflection’ muestra que hasta aquí el disco funciona a unos niveles estratosféricos. Te dan ganas de casarte con el bajo de Justin Chancellor aquí. 9,9/10
  11. Triad: Creo que esta instrumental es una oportunidad perfecta para reconocer que buena parte del éxito del grupo está en tener un batería como Danny Carey, que siempre tiene el perfecto ritmo y siempre encuentra lugares donde sorprender, permitiendo al grupo llegar más allá de lo que debería hacerlo. La exhibición guitarrera de Adam Jones también es remarcable, y es posible gracias al resto de la línea instrumental. 8,88/10
  12. Faaip De Oiad: Ya me olvidaba de esta coda. Una nota ruidera para dejar el disco que, vale, bien, Ok. Reconozco que siempre me ha costado defender estas boutades suyas, pero deja una buena nota final para el álbum. 7,7777777/10
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