Un puñado de discos de metal y aledaños recomendables que se te pueden haber pasado desapercibidos (IX)

Justo a tiempo para cerrar Junio y la primera entrega oficial de verano. Justo lo que necesitáis para el calor: discos que suenan fuerte, desgarrados y fríos. Siempre tuve talento para saber qué es lo que necesita la gente.

Al lío.

Nebula – Holy Shit

Siempre juego aquí con los límites de la legalidad al tirar de discos de stoner psicodélico, pero lo de Nebula tiene los ingredientes para ser interés común. Su nuevo disco juega con una aparente sensación de ligereza y de dejarse llevar por el groove, pero siempre mantienen la canción en el rumbo que quieren para que cause el shock pretendido. El arranque portentoso del disco es la muestra del estupendo equilibrio que mantienen con su estilo.

Darkthrone – Old Star

No me esperaba disfrutar más allá de lo moderado de un nuevo trabajo de Darkthrone, pero me he visto gratamente sorprendido con este arrebato brutote propio de los primeros Celtic Frost o Bathory. Puedo entender que sea demasiado old school para algunos, pero vale la pena dar una oportunidad a este inesperado resurgimiento de unos veteranos que ofrecen su versión más digna en un largo tiempo.

Funereal Presence – Achatius

Aunque para brutote y basto lo de Mattias Müller en este, su proyecto Juan Palomo. Su sonido primario, crudo y (muy) underground sienta las bases de un disco que acaba tomando direcciones sorprendentes e interesantes, dando forma a uno de los esfuerzos de black metal más particulares y atrevidos que escucharemos este año.

Oozing Wound – High Anxiety

Este trío de Chicago trae bajo el brazo uno de los discos de crossover thrash más ásperos y, al mismo tiempo, más poco ortodoxos que se puede uno encontrar en un género que vivió tiempos mejores. Es portentosa su habilidad para manejar distintos tempos dentro de una misma canción que, salvo un par de excepciones, no llegan a los 5 minutos y sin perder empuje en ningún momento. No es de extrañar que un sello con una mentalidad «outside the box» como Thrill Jockey los apadrine.

Cave In – Final Transmission

La existencia de un álbum como Final Transmission, compuesto por las últimas grabaciones realizadas por el difunto Caleb Scofield para el próximo trabajo de la banda, es casi un milagro. Que el disco suene de lujo, sino que sea así de bueno, es algo casi imposible de lograr. Un álbum que transciende la trágica curiosidad y va tocando las diferentes áreas de interés de una banda tan polifacética como Cave In con la tradicional maestría que nos acostumbraban. Es difícil saber cómo será el grupo a partir de ahora sin Scofield, pero su canto de cisne no podría ser más satisfactorio.

Fuming Mouth – The Grand Descent

Un disco de puro músculo que va directo a tu cara. En poco más de media hora, estos debutantes de Massachusetts le sacan el polvo al deathcore noventero y lo explotan a gusto en un disco energético, abrumador e hipermineralizante. Os sorprendería lo bien que funciona este disco para el gimnasio (o para salir a correr con las cabras si ese es tu rollo).

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