Metal contra el confinamiento, entrega enésima. La mandanga buena en el metal no para llegar, y la de este mes está muy guay. Y antes de que me señaléis por qué no está el disco de Oranssi Pazuzu (que sí, lo he escuchado y está muy guay), os aviso ya que intentaré hablar de él más adelante. Mientras tanto, estos otros discos también merecen vuestra atención.

Feminazgul – No Dawn for Men

Nunca pensé que llegaría el momento en el que tuviera una sección de metal donde poder recomendar un grupo que se llama Feminazgul. ¿Es posible que lo recomiende tan sólo por el nombre? No descartaría esa hipótesis, pero su black metal atmosférico está lo bastante bien trabajado para que darle una oportunidad no sea una perdida de tiempo.

Eye Flys – Tub of Lard

El disco punkarra y de sludge guarro que nunca decepciona y que hasta te engorila en sus momentos más inspirados. Para los que sean muy fans de grupos como 16.

Nite – Darkness Silence Mirror Flame

De esa ola de bandas americanas que están rescatando sonidos de heavy ochentero y doom metal tradicional, y le dan un particular giro que lo hace refrescante e interesante. Aunque en apariencia no parezca que haga nada especial, el añadido de esas rasposas voces guturales hace de este un interesante ejercicio que respira, al mismo tiempo, modernidad y nostalgia.

Sweven – The Eternal Resonance

Siempre llega cuando menos lo esperas, o cuando más piensas que ya poco más se puede aportar para expandir las lindes del death metal progresivo, pero siempre llega ese bofetón de realidad. Aquí están estos suecos, que en el primer disco de este proyecto han encontrado nuevas vías de expresión en el metal extremo y la música progresiva, con una influencia psicodélica importante que hace de este disco un trance muy interesante. Es uno de los discos más singulares y atrevidos del año, merece nuestros dieses.

Old Man Gloon – Seminar IX: Darkness of Being

Uno ya no sabe dónde empieza o termina el troleo con este grupo, pero su música nunca da la sensación de agotamiendo o de ser abarcable en las primeras escuchas. La secuela de un disco que todavía no existe (o se ha publicado), que sigue la tendencia de romper moldes y concepciones tradicionales en el post-metal, el sludge o la música experimental. Es otra muestra de cómo Old Man Gloon son un grupo necesario, además de por su falta de seriedad autoimpostada.

Wake – Devouring Ruin

Disco de madurez para esta banda canadiense, donde la parte grindcore ya está más minimizada y el black metal crece hacia nuevas e interesantes direcciones. Su pulso y su punch no se pierde, pero en este disco muestran un increíble manejo de las capas, de aporta matices al sonido, y darle un buen giro a sus composiciones. Un disco muy notable.

Serpent Column – Endless Detainment

Serpent Column ya cayeron anteriormente en esta sección con uno de los mejores discos de metal extremo de 2019. “Estos americanos encuentran la intersección perfecta entre el mathcore más burro y el black metal más estilizado, cruzan con una serie de elementos avant-garde, y ofrecen un trabajo estimulante que también va a cara perro” dije en su momento. Aunque a menor medida, se mantiene en este EP. Preparaos para que os peine para atrás.

Benighted – Obscene Repressed

No suelo responder a discos tan de palo, especialmente cuando el palo está tan gastado como el deathgrind, pero ojo al tremendo pelotazo de estos franceses. No se reserva nada y va tan a cara perro que llega un poco con la lengua fuera al final, pero menudo puñetazo directo a la boca del estómago.

Bolt Gun – Begotten

Aquí es donde más sentido tiene hablar de aledaños, ya que la influencia del dark ambient aquí está muy marcada. Aun así, hablamos de un trabajo de post-metal muy experimental e interesante, perfecto para abstraerse, y con algunos puntos de abrasión a lo The Body interesantes.

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