Torrential Downpour – TwentyTwentyTwenty

Uno pensaría que ya hemos tenido bastante con el metalcore técnico con detallitos progresivos, pero hay que quitarse el sombrero con este cuarteto de Nueva Jersey, que encuentran nuevos y fascinantes rincones que explorar en el terreno, y lo hacen en justo media hora. Te dejan con la boca abierta mientras te golpean en la nuca con un mazo. Vienen avalados por nada menos que Jordan Rudess, que hace un cameo con el teclado en el primer corte.

Wake – Confluence

Tras su notable álbum de este año, ya destacado en esta misma sección, los canadieneses Wake vuelven a dar otra clase con su abrumador y meticuloso black metal en un EP corto, directo y más que estimable.

Ànteros – …y en paz la oscuridad

El nuevo trabajo del grupo barcelonés se clava como un cuchillo y ofrece una consistencia superior a su primera referencia. Ánteros siguen explorando las posibilidades de ese post-hardcore embellecido por sonidos post-rock y, por momentos, hasta shoegaze.

Weald & Woe – The Fate of Kings and Men

El black metal crudo y sin cortar de calidad, con sonido a tumba y hasta toques heavys para añadirle picante. El disco de este grupo de Idaho tiene estilo, fuerza y energía para parar un tren.

Wobbler – Dwellers of the Deep

Los veteranos del progresivo sinfónico regresan con otro disco enérgico, orgánico y clásico (que no viejuno). Los noruegos tocan todos los pilares fundamentales del género, pero lo hacen con un toque vigoroso propio de los mejores Beardfish, a los que se echan en falta.

Brahm – Without Honor and Humanity

Ocho minutos de EP de Screamo en toda tu cara. Directo, al grano y efectivo. Le sacas más provecho que al último de Touché Amoré.

Khaima – Owing to the Influence

No os preocupéis si este disco os suena mucho a Tool, porque realmente suena mucho a ellos. Y tu grado de tolerancia a ellos hará que dependa tu reacción y tu habilidad para apreciar los pequeños giros y detalles que le dan los alemanes a ese sonido. Por mi parte, a favor de buscarles reemplazo a Karnivool.

Emma Ruth Rundle & Thou – May Our Chambers Be Full

Había grandes expectativas con el álbum colaborativo de estos dos. Quizá demasiadas para ser colmadas, y el disco se nota que no es capaz de llegar a ellas (y un poco a las suyas propias). Pero la combinación de sonidos es orgánica y sigue siendo un álbum interesante, con grandes momentos como ‘The Valley‘.

Soul Glo – Songs to Yeet at the Sun

En un ambiente de discos hardcore demasiado estáticos, el nuevo EP de Soul Glo es todo un puñetazo en la cara con cambios continuos y una urgencia abrumadora. Nadie ha recogido mejor el espíritu de los Bad Brains sin tener que calcarlos. Al contrario, aunque no haya reggae hay ese espíritu desbordante, de probar elementos hasta del hip hop experimental, y aplicarlo a un disco de screamo realmente apabullante.

DVNE – Omega Severer

Es sólo un EP de dos canciones (aun así, diecisiete minutos), pero tienes sludge progresivo del bueno con referencias a Dune y un buen pepino de 10 minutos para abrir. ¿Qué más se puede pedir?

Eternal Champion – Ravening Iron

No puedo sino admirar la bravura y absoluta falta de desvergüenza (intencionada o no) de alguien se hace llamar Eternal Champion y da el visto bueno a una portada como la de Ravening Iron. Más allá de eso, es un disco de heavy puro, bien machacado y con temas lo bastante enérgicos para compensar su falta de inventiva. Vamos, que sí, que vale la pena aunque tenga toda la pinta de casposo.

Hjelvik – Welcome to Hel

El antiguo cantante de Kvelertak se estrena en solitario con un trabajo de black and roll quizá un poco básico y de andar por casa, pero eficaz, enérgico y con más sangre en las venas que los dos últimos discos de su banda de origen. Metal extremo para pasarlo bien y disfrutar de la vida (?)

Onségen Ensemble – Fear

Para cerrar esta extensa tanda de discos metaleros, algo más en los márgenes: el rock progresivo, psicodélico y fusión de estos finlandeses, que hacen un trabajo realmente excepcional que interesará a paladares no especialmente proclives al prog. El disco es, a riesgo de sonar cliché, una experiencia hipnótica, y realmente trabajada y fina, que no te puedes perder.

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