Un puñado de discos que NO son de metal y aledaños recomendables que se te pueden haber pasado por alto (I)

Vanishing Point - The Age of Immunology
Vanishing Point - The Age of Immunology

La sección más duradera de Hipersónica si no contamos «El Tamaño sí importa» cuenta ahora con su propio spin-off. Iba a titular que de indie y aledaños, pero paso de que me deis de hostias. Vamos, que hay tomate.

The Divine Comedy – Office Politics

El disco extraño de 2019 llega de la mano de Neil Hannon, al que en su día se le dieron muchas hostias por lo constreñido de su estilo de drama-pop de cámara, pero que en realidad lleva una racha de hacer lo que le sale de las narices que ya quisieran otros. Aquí ha vuelto con un doble disco, 31 canciones en dos horas, y nos deja claro que no es Billy Corgan: por mucho que pruebe nuevas cosas, por mucho que sea el disco menos Divine Comedy de su vida, sigue siendo él y la chapa no te la vas a dar.

Insiste Neil Hannon en que hay mucho de Squeeze en Office Politics. Y así es: pop juguetón y perfectamente disfrutable con portada salida de sitcom mala, mindfucks tipo ‘Infernal Machines’ muy pero que muy funcionales y canciones directas a su top personal, como ‘Norman and Norma’ o ‘You’ll Never Work In This Town Again’. Largo, sietecomacinquista, BIEN. (7,5)

Car Seat Headrest – Commit Yourself Completely

Los autores del mejor disco de 2018, que en realidad era de un lustro atrás, vuelven ahora con un Live, para que no te creas que ellos son unos zoquetes en vivo. Vamos, algo que por aquí ni se ponía en duda porque habíamos visto (y llorado con) esa actuación en la que en mitad del Sober To Death se les colaba el Powderfinger de Neil Young.

Ya, joder, un disco en directo siempre da pereza. No me seáis vagos. Estoy dispuesto a tragarme mi veto antiPrimavera Sound si vienen. (8)

Bill Callahan – Shepherd in a Sheepskin

Seguramente vuelva a hablaros de este disco en post aparte, porque no es para menos. Bill Callahan, mr. Smog, se ha pasado años callado porque sí. Echadle la culpa a la paternidad, a una crisis creativa o a lo que os dé la gana: él lo hace a todo eso, pero ahora vuelve con un disco ultra-sobrio, menos expansivo que Sometimes I Wish We Were An Eagle, pero con alguna de sus mejores historias jamás cantadas y ese aroma de clásico inmediato que tenía también Knock Knock.

No sé, cada final de década llega y se saca otra obra maestra. (9)

Vanishing Twin – The Age of Immunology

Justo cuando Stereolab empiezan a reeditar su catálogo a lo bestia, en una de las recuperaciones más hermosas que vamos a vivir en 2019, van Vanishing Twin e insisten en que lo suyo no es mero papel carbón, ni copypaste memeico.

Y te lo tienes que creer, porque todos los minutos de The Age of Immunology maduran la idea de los Stereolab del espacio exterior profundo que ya Choose Your Own Adventure se atrevía a transitar. Pop psicodélico hipnótico, a ratos muchísimo más circular que el grupo al que se parecen y, desde luego, cada vez más cerca de la maravilla Broadcast (otros a los que les acusaron de tal al principio y luego se convirtieron en el mejor grupo al que nunca hiciste el caso que merecía), Muy, pero que muy grower. (8 de momento)

Broken Social Scene – Let’s Try The After (Vol 1 y Vol 2)

Parece que la sensación con Broken Social Scene es que en algún momento ya vimos todo de lo que podían ser capaces y que, desde entonces, no hay sorpresa posible. Los dos EPs de este año han sido recibidos con frialdad, pero yo les he ido cogiendo todo el cariño habitual. Son cortísimos, pero no hay mierdezas y sí una banda midiendo muchísimo sus posibilidades. ‘Can’t Find My Heart‘ es una de sus grandes canciones y una de las pocas de épica indie canadiense que aún sigue funcionando diez años y pico después de romper el molde de aquello. (7)

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