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Un puñado de discos de metal y aledaños recomendables que se te pueden haber pasado desapercibidos (IV)

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Aunque Monago es más de Camela que de metal

Hey, bienvenidos una vez más a la sección que nadie espera cuando regresa. También la que menos necesita, pero desde luego tenéis lo que os mereceis.

Esta semana (o entrega, o lo que sea que sea esto) tenemos seis discos, así que tenéis una dosis generosa para aguantar hasta que vuelva esto quién sabe cuando.

Electric Belt – Never Seen The Devil

Un disco como este no engaña, todo lo que muestra en los primeros compases va a ser la tónica general que nos espera en el disco, quitando algún amago más lisérgico y abstracto. El heavy blues de estos jienenses equilibra bien sus potentes dosis de testosterona y diversión, ofreciendo un álbum más que disfrutable y energizante, que nunca vienen mal.

Green Lung – Woodland Rites

Si os dan mucha pereza los grupos de heavy psych/doom metal preñados de imaginería y simbología ocultista, puedo entender que este apartado o los salteis. Pero no infravaloréis lo que pueden hacer estos londinenses, que con su primer largo muestran una exquisita mano para tejer riffs sólidos y siderales, mostrando efectividad tanto en distancias cortas como cuando se quieren poner más expansivos. Un disco de buenas maneras.

Aoratos – Gods Without Name

De la misma perversa mente que te trajo proyectos de tan ligera y amena escucha (NO) como Akhlys, Bestia Arcana o Nightbringer, llega esta ración de black metal abrasivo y viciado que será desafiante para oídos más sensibles, pero será deleite para gente con hambre de trabajos descarnados y demoledores.

Magic Circle – Departed Souls


Magic Circle es una banda que nos encantó (bastante) a algunos de esta casa con su vigoroso y energizante disco de hace unos años. Resulta curioso que hayan decidido alejarse de algunas de las virtudes que hacían fresco aquel trabajo de heavy metal que nos encandiló mucho, renunciando a parte de ese brío para explorar otros sugerentes caminos, ampliando esa faceta Proto-Doom que también latía anteriormente, acercándose casi a los terrenos de Witchcraft. Por suerte, no han perdido la magia, y Departed Souls es un disco muy recomendable y muy a tener en cuenta.

Sigils – You Built the Altar, You Lit the Leaves

En la vertiente del «doom metal para mirar al infinito», los neoyorquinos llegan pesando fuerte y con intención de convertirse en nuevos referentes a base de encontrar nuevos caminos. La difuminación con las fronteras de un género de guitarras inmensas e intensas como el shoegaze no es algo especialmente nuevo, pero Sigils encuentran vías de exploración interesantes a lo largo de sus cuatro piezas cuya duración oscila entre los casi 7 minutos y los 13 y medio, metiéndote en un estimulante trance conducido por riffs monumentales y voces hipnóticas.

The Devil and the Almighty Blues – TRE

Uno de los reclamos utilizados por uno de los redactores de esta casa (Cronopio, si no me falla la memoria) para vendernos unos noruegos que se había encontrado era calificarlos como «stoner doom pero sin el metal y con blues». Y es que escondido bajo esa fachada (sonora) de blues y folk norteamericano se esconde un espíritu sabatthiano que han explotando muy bien en sus dos anteriores obras y vuelven a hacerlo con elegancia en este TRE. Cocinando siempre a fuego lento (rara vez hacen canciones que bajen de los seis minutos de duración y aquí lo hacen sólo una vez), con olor a wiskhy añejo y el pulso del corazón extendiéndose a las cuerdas rasgueadas de sus guitarras.

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