Ocho años (¡ocho años!) después, cuando todo el mundo daba por hecho que Vivian Girls habían muerto, al fin, en medio de tantos proyectos similares que seguramente bebieron de ellas y que han estado faltos de carisma y profundidad, las estadounidenses han vuelto con su cuarto largo. Memory (Polyvinyl, 2019) es la necesaria y esperada continuación de aquél Share The Joy (Polyvinyl, 2011) que nos dejó heridos de muerte por dentro, porque suponía su mejor trabajo hasta entonces, la culminación de una evolución en todos los sentidos. Lo habían dejado en su mejor momento. Pero en 2018 volvieron a tocar algunos conciertos y por suerte, volvieron al estudio.

Después de toda una serie de trabajos en solitario, de lanzamientos con otros grupos como Dum Dum Girls, Beverly, The Babies o La Sera, sin duda todos con nexos comunes, todas vuelven al grupo raíz. Y francamente, lo han hecho sin que parezca que hayan pasado ocho años desde su último trabajo. Esa es sin duda la mejor noticia que nos podía ofrecer este nuevo álbum y este esperado regreso, que ha sido recibido como agua de mayo, a la vista del jolgorio de la parroquia cuando vio que había movimiento en sus redes sociales. Y no es para menos.

La fórmula que echábamos de menos

Precisamente en los últimos años hemos tenido un buen reguero de grupos de chicas de guitarras garageras o más puramente indierockers. Pero cada vez que se oía a la mayoría mirábamos por el retrovisor lo que habían hecho Vivian Girls, por las que no parece que haya pasado el tiempo, y poco importa que hayan estado ocho años sin tocar juntas o que algunas de ellas ya sean madres. Si algunas de sus canciones te dejaban tocado, porque sabían dar donde duele con su fórmula de garage pop irresistible o ese acelerador de distorsión frenético, aquí sigue ocurriendo lo mismo.

Otro disco en corto y al pie, con doce temas, con la mitad que son las que marcan el ritmo, las que dejarás en bucle por ese toque pop dentro de las guitarras desaliñadas, que permiten que las que son menos buenas aguanten el tipo. Otro trabajo para demostrar que ese lugar de garage e indie rock no es sólo de hombres —recibieron críticas negativas y comentarios obtusos por ser mujeres— y que ellas lo hacen estupendamente bien. Con todas las experiencias que llevan acumuladas, vuelven cómo no, con todo ello en forma de reflexiones personales sobre relaciones tóxicas, desamor, problemas de salud mental y muchas otras inseguridades que curar o expulsar a través de guitarrazos y melodías pop.

Esa fue la terapia y la angustia que les hizo tan necesarias y que conectaran tanto con su público, aparte por supuesto de lo musical. Una conexión especial que funcionaba mejor en Share The Joy, por una mayor inspiración y sobre todo una mejor producción, algo que salta ahora mismo cuando uno escucha ya el primer tema, ‘Most of All‘. Una carta de presentación que nos trae a las mejores Vivian Girls: dos minutos con estribillos adictivos y acordes magnéticos en medio de coros que te noquean a la primera de cambio.

Perlas pop rodeadas de guitarras

Cassie Ramone y Katy Goodman hacen de anfitrionas y conductoras del disco con sus duetos a los que es difícil no rendirse, de nuevo con esa melancolía de ‘Your Kind of Lie‘, de nuevo sacando a flote esos engaños y confusiones. La parte pop del grupo frente al garageo que tantos buenos momentos nos trajo con muchas bandas de hace una década, y que aquí se representa tan bien en ‘Sick‘. Pero sin duda, esos temas que sostienen el disco y que lo hacen bueno, que encuentran ese punto medio entre los acordes simples pero tremendamente pegadizos y coros que huelen a himno son temas como ‘At It Again‘, a pesar de la crudeza de su nadie te quiere ya. Más cruda y oscura musicalmente es luego ‘Lonely Girl‘, en la que Ramone habla sobre su parte espiritual.

Tras esta secuencia hay una parte del disco más normalita porque al no haber ningún tema que tenga ese gancho para sobresalir, se nota el abuso de las notas y la simpleza de sus composiciones. Algo que se alivia cuando vuelve a llegar al rescate una de esas canciones que aporta algo más como ‘I’m Far Away‘ y su huida con esos redobles de intensidad y de nuevo aura de oscuridad tanto de las guitarras como del bajo para dejarlo todo atrás. Incluso hay un punteo, que no es muy habitual en ellas, eso sí, para después remontar y volver relativamente a la luz. Uno de los temas más largos del disco y que ofrece mayor contrastes y riqueza, saliendo de la estructura fácil de la que abusaron sobre todo en sus dos primeros discos.

Y para cerrar, Vivian Girls vuelven a ponerte el corazón en un puño, hablando sobre rupturas y culpabilidades que duelen, que hacen referencia a esas relaciones tóxicas. Las semillas del amor estaban por todas partes / Y algunas de ellas atrapadas en el tiempo / Y todo lo que me dijeron, ‘No eres nada, no vales nada’ . Un tema que va a más con la distorsión, pegando la carrera final, para llegar al último punto del viaje emocional, ‘Waiting in the Car‘. Esperando en el coche a esa persona, con la esperanza de irse juntos, con la duda de si ese momento llegará o no. Algo mas de luz, aunque no excesivamente, después del torrente emocional de idas y venidas amorosas, melancolía y toxicidades varias. Un tema muy compacto, con los coros pop para que sucumbas rápido, el mar de distorsión como base y un estribillo para quebrarte con un juego de voces estupendo que después deja paso a unas guitarras más feroces por la rabia. Esa ornamentación pop cruzada con acordes sencillos y efectivos es lo que sólo ellas saben hacer así y por eso tenían que volver. Por eso las echábamos de menos.

Se trata de un notable regreso por tanto, con las fórmulas de siempre, guitarras sencillas y efectivas, un trabajo más eléctrico que Share The Joy, que tenía mucha menos distorsión. Vuelve con las historias de siempre de desamor, inseguridades, dudas y el halo de oscuridad que rodea algunas de sus canciones, con unos estribillos que como siempre dejaremos en bucle bastantes minutos. En lo estructural no, no han hecho nada diferente —aunque hay algún punteo fuera de lo habitual—, pero no es lo que pedíamos. Queríamos recuperar en nuestras vidas esas Vivian Girls, y eso es lo que han hecho. Ahora con nuevas experiencias casi diez años después. Era el momento de volver a llorar mientras agitamos las cabezas.

7,6/10

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Vivian Girls - Memory
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