Washer — All Aboard

El dúo de Brooklyn mejora su propuesta, potente pero más diversa


El dúo de Brooklyn sigue propinando ganchos directos a la cara del personal. Si bien en su debut en largo el año pasado demostraron que había madera y una potencialidad que explotar, y en muchas posibles direcciones, en este segundo largo, All Aboard (Exploding In Sound, 2017), Washer han hecho eso precisamente. Mejorar. Obviamente no han ocupado todo el margen que pueden, pero es lógico tratándose de un año de diferencia.

Más allá del pedal, la distorsión y la quinta marcha

Entre el indie rock y la agresividad que caracteriza al post-hardcore, el conjunto norteamericano ha encontrado un término medio en el que se encuentra cómodo, sin querer deslizarse definitivamente por ninguno de los dos, balanceándose hacia uno u otro lado según lo que les pida la letra, el cuerpo o la canción. Aunque siguen teniendo por bandera la premisa de temas cortos, y esta vez con alguna más larga que lo enseñado en 2016, sus cortes tienen un sonido mucho más maduro.

Maduro porque investigan más allá de las canciones de piñón fijo de pisar el pedal y no soltarlo hasta que finalice el último rasgueo. Discurren por pequeñas canciones de tempo calmado y entendiendo que aunque vuelvan a tirar de distorsión, no hace falta hacer tanto ruido; el camino sencillo y potente no tiene por qué ser el más efectista. Y Washer han entendido bien eso, ampliando aunque sea tímidamente su librillo para demostrar que no tienen por qué ser otro de esos grupos de indie rock que se queden estancados en un limbo en el que pasen sin pena ni gloria.

En los primeros compases del disco ya se ve esa comprensión hacia la que deben encaminarse, con medios tiempos con explosión final como ‘Lyin’’, sus acordes característicos de marcado toque joven en ‘Elbow’ o temas definitivos como ‘Tooth & First’. En este último se mueven en otras coordinadas sonoras diferentes al primer disco, siguiendo ese canon de banda indie rock juvenil y con toque skater todavía, pero con unos moldes que huelen a grupo que se mueve ya en otros niveles. Incluso también cuando vuelven a morder, esta vez con una vena más hardcore como en ‘Dog Go Back’.

Encontrando su sonido poco a poco

Con todo, aún siguen apelando a un sonido que a veces se queda en la planicie, pero con importantes atisbos de que son capaces de utilizar otros recursos, como en ‘Afraid To Care’, su tema más largo hasta la fecha en el que encontrar rasgueos más distendidos, giros de guión en la canción y momentos para lamerse las heridas. Momentos Weezer como los de ‘Your Guess Is As Bad As Mine’, aunque aún les queda para llegar a ese punto.

Y en esas están Washer, entre la salida de su cascarón juvenil para abordar fórmulas más maduras, poco a poco, huyendo progresivamente de combinaciones simples que son las que pueden acabar lastrándoles por ser simples. En All Aboard se ven mejores formas y un horizonte largo por recorrer, pues con las hostias y las caricias que aquí han dejado, muestran que pueden dar mucho de sí. Poco a poco, pero siguen en el recto camino.

7.4/10

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