Yo La Tengo – Electr-O-Pura: canción a canción, 25 años después

En mayo de 1995, Yo La Tengo viven en permanente estado de gracia, con una sucesión de discos intachables que aún continuarían otro lustro más.

Con el prestigio crítico sin parar de crecer, deciden nombrar su nuevo disco en honor a una bebida de soda, ya extinta, que conocen por primera vez cuando acuden al Museum of Beverage Containers de Nashville, donde lo estaban grabando. Le ponen unos guiones separando el nombre como «comentario editorial del grupo».

Ha nacido Electr-O-Pura, que puede que no sea su mejor disco pero tampoco te lo vamos a discutir muy fuerte si insistes*. Razones tendrás, como ahora tienen ellos para reeditarlo en edición de lujo y canciones añadidas de sobra. Un motivo tan guay como el que más para revisitarlo canción a canción.

*(Es mentira, por supuesto que te lo rebatiríamos; internamente rebatimos hasta los discos que nos gustan con tal de tocar los huevos, así que imagínate si vienes tú, un desconocido, yolatengosplainearnos)

1. Decora

Yo La Tengo empiezan Electr-o-Pura donde habían dejado Painful, en el grupo de perfecto indie-rock/noise-pop que caminaba por terreno conocido. Empieza con las cintas del revés y una guitarra enchufándose, pero no es hasta que aparece el bajo de James McNew cuando la canción parece que empieza a formarse.

En realidad, nunca lo hace del todo, porque el éxito de ‘Decora’ es cómo la capa de guitarra que la inunda todo el rato (y que entra en la mezcla antes que el bajo) impide que el resto de cosas que aparecen en ella (la batería, los punteos, el solo ruidosísimo, la voz de Georgia) toquen tierra.

Decora‘ es mejor precisamente porque todos viven sometidos a un vendaval etéreo, el de esa guitarra licuada. Un hito noise-pop, sí. Una preciosidad en la que sí, el estribillo dice Decora, por más que un hispanoparlante no oiga nada de eso.

Beach House, cuánto habéis bebido de aquí.

10/10

2. Flying Lesson (Hot Chicken #1)

Por supuesto que el título se ríe de y con los Flying Burrito Brothers, restaurante de Nashville de por medio. Por supuesto también que Yo La Tengo han amado a la Velvet, muchas veces por encima de todas las cosas. Por eso aquí a Ira Kaplan te lo puedes imaginar como su own personal Lou Reed: «I heart the whispers everywhere I go, I hear the laughter everywhere I go». Por eso el arreón final también es TAN velvetiano.

En esta lección de vuelo, Yo La Tengo se ponen en tensión como muchas de las canciones de Sonic Youth y en el primer puente instrumental, de hecho, podría ser válido que apareciese Chuck D con un «Kool, Kool».

Sí, Flying Lesson es la más cercana a ese cancionero, pero vive siempre más cerca del rock’n’roll, amándolo, que mirándolo desde lejos, a veces desde la destrucción y otras por encima del hombro, algo que en las canciones de Sonic Youth sí pasaba.

«My eyes in places you forgot to look»; si Yo La Tengo pedido o dejado que Roger Moutenot, el productor, hubiera oscurecido la producción, éste sería un himno post-punk.

9/10

3. The Hour Grows Late

De la belleza de sus tomas más cálidas y sus baladas había ya prueba de sobra cuando Yo La Tengo editaron Electr-o-pura. No en vano, son el grupo de Fakebook, la joya de la corona.

‘The Hour Grows Late’, con su hammond y sus paparapás, no alcanza esas cotas, pero puntúa alto en una canción que, en realidad, es himno de iglesia (en la música) al rock’n’roll (en la letra): le añades un coro para que se tire tres minutos más y quién pararía esa onda expansiva.

7/10

4. Tom Courtenay

A veces pienso que ésta es la canción más bonita de la Historia. Que todo está aquí, que es el alfa y el omega no ya de Yo La Tengo, sino de tantas y tantas cosas-que-merecen-la-pena.

As time goes by I know It’s gonna happen
I know it’s going away
Gonna take its toll,
Gonna take my time

Hay ruido, furia, dulzura y épica. Hay parapás y Neil Young incendiando la guitarra. Está Julie Christie y su vida en las revistas. El cine, la música, el periodismo.

Volver a Tom Courtney, no sé por qué, siempre me pone triste. A veces me planteo que es porque toda la belleza está condensada en sus 3 minutos y medio. Nunca se quema, nunca se agota, siempre te acompañará. En parte, siempre querrás tener más canciones así.

A veces pienso que ésta es la canción más bonita de la Historia. Siempre que me la pongo, de hecho.

11/10

5. False Ending

Nunca me ha gustado False Ending. Pero ya lo dice su título. Y parte del disco nace de cosas así, ya lo explicaron a Uncut:

Ira: Entre Painful y Electr-O-Pura empezamos a trabajar con Jad Fair para un disco, Strange But True. JAD nos sugirió que grabásemos sin preparación alguna. Estábamos tan intrigados por las cosas con las que nos íbamos encontrando que pensamos que sería una buena idea. Algunas veces componer así es fácil y otras no. Aunque a tus vecinos siempre les parece mejor.

James: sé que ‘Tom Courtney empezó como una jam instrumental de 45 minutos de duración.

1/10

6. Pablo and Andrea

‘Pablo and Andrea’ es la otra Velvet, la que en realidad es la más importante. Pero esto lo dominaron muchísimo mejor en ese díptico fascinante que fue I Can Hear The Heart/And Then Nothing Turned. Es decir, justo cuando empezaron a reducir la electricidad, sublimaron los acercamientos dulzones y muy melancólicos a un country que no existió nunca.

Justamente, al tiempo que grababan este disco se hicieron amigos de Lambchop.

6/10

7. Paul is Dead

‘Paul is Dead’ empieza con coros de afinación alocada, porque esto eran los 90s y esto era el indie-rock. Pero lo más fascinante de esta canción ocurre en la letra, donde el protagonista puede oír el walkman del tipo que camina un poco más adelante, y cada dos pasos oye el «Woo Woo» del ‘Sympathy for the devil’. Y a partir de ahí, en la escena más banal, también la menos, es donde empieza una relación.

Por supuesto que el título hace referencia a la conspiranoia, a pesar de que Paul no aparezca aquí, sino en ‘Tom Courtenay’.

6/10

8. False Alarm

La ‘False’ buena del disco. Una en la que Yo La Tengo se entregan al krautrock, le meten marcha al motor y tiran a base de ir sumando acoples, maracas y lo que caiga.

Empieza cantada como el horror, porque bienvenidos de nuevo a los 90s, pero pronto todo cuadra y hay mucho de desafiante en la interpretación que todo el grupo hace. Son una banda de rock’n’roll primigenio, pero habiendo vivido la escena del Nueva York de los 70.

7,5/10

9. The Ballad of Red Buckets

Cuando en I Can Hear The Heart Beating As One llamaron a su primera canción ‘Return To Hot Chicken’, Yo La Tengo fueron TAN perros de que en realidad no volvían a esas canciones: volvían a esta.

Ella sola abre el camino atmosférico y calmado sobre el que transitarán sus dos siguientes discos y que llegará a su culmen en la esencial ‘Night Falls in Hoboken’.

Está bien

7/10

10. Don’t Say a Word (Hot Chicken #2)

La mejor de todas las Hot Chicken es la que domina una Georgia ingrávida, casi celestial, en una canción tan mínima, tan frágil, que da miedo manosearla mucho. No tengas miedo, no se va a romper.

8,5/10

11. (Straight Down to The) Bitter End

En ‘False Alarm’ ya hablan de ella como «la misma melodía de siempre», y es así. Es el mismo tipo de canción a la que Yo La Tengo le fueron sacando lustre hasta ‘Sugarcube’ y luego creo que aparcaron ya para siempre.

Es imposible escucharla y confundirla con otro grupo y eso se me antoja como el mejor de los piropos posibles, aunque puede que en estos tiempos cotice algo muy diferente.

¿Es, también, una canción sietecomacinquista de manual, con todo lo malo que tiene el concepto? Puede ser, pero hay un ratito que parecen un grupo de K Records, así que menos hostias.

7,5/10

12. My Heart’s Reflection

Algo en lo que sale perdiendo Electr-O-Pura respecto a Painful, por ejemplo, es en las canciones que nacen de la calma y se abocan a la épica. Allí hay más como ‘My Heart’s Reflection’, como si el grupo hubiese querido no repetir parte de lo mejor de sí mismos.

Romantica, con la voz de Ira flaqueando, unas guitarras ALUCINANTES, empeñadas en ir a su puta bola porque la canción siempre va a acabar saliendo bien. Quizás esa sea el arma definitiva y secreta de Yo La Tengo: hagan lo que hagan en las guitarras, desmonten las melodías tanto como quieran, siempre caen de pie.

9,5/10

13. Attack on Love

Sí, en la contraportada del disco, Yo La Tengo pusieron mal la duración de las canciones adrede. Pero no en ‘Attack on Love‘, que es su locura más lo-fi, o quizás lo que pasaría si decidiesen ser más experimentales. O más jazz. O amar menos el pop.

Porque el pop lo aman un puñao. Y las coñas internas también.

14. Blue Line Swinger

A veces pienso que ésta es la canción larga más bonita de la Historia. Que todo está aquí, que es el alfa y el omega no ya de Yo La Tengo, sino de tantas y tantas cosas-que-merecen-la-pena.

Hay ruido, furia, dulzura y épica. Hay improvisaciones que acaban siendo melodías y melodías que acaban asilvestradas. Hay parapapás y guitarras que no es que ardan, sino que son estrellas inagotables, abrasadoras. Está Georgia susurrándote que te encontrará, y están todos los discos de Car Seat Headrest antes de nacer, mirando el fuego divino del conocimiento. De la emoción. Y está la mejor batería de todo el disco.

Volver a Blue Line Swinger, no sé por qué, nunca me pone triste. A veces me planteo que es porque toda la belleza está condensada en sus 9 minutos y 18 segundo. Nunca se quema, nunca se agota, siempre te acompañará. En parte, siempre querrás tener más canciones así.

A veces pienso que ésta es la canción más bonita de la Historia. Siempre que me la pongo, de hecho.

Siempre que no me haya puesto antes Tom Courtenay.

11/10

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kid19
kid19
26 days ago

Si bien considero que no es un disco tan redondo como el painful y el  i can hear the heart beating as one, al electr-o-pura le tengo un cariño mayor.

Muy buena critica. Lo unico que podria rebatir es la poca valoracion que le diste a Pablo and Andrea, unas de mis favoritas del disco.

probertoj
probertoj
Reply to  kid19
26 days ago

Gracias por comentar 🙂

Me pasa con ‘Pablo and Andrea’ que siempre me apetecen más otras canciones similares que vinieron en los discos siguientes… o directamente el Fakebook.