Zavoloka – Ornament

A pesar de no ser uno de los nombres que más resuena entre la electrónica del Este, cada vez más presente para todos, la ucraniana Zavoloka lleva casi veinte años rindiendo pleitesía a un techno de contorsiones dispares con la IDM y el glitch, incluso experimental en sus primeros trabajos durante la década de los 2000. En los últimos tiempos sobre todo ha destacado por un techno de ambiente infeccioso, con muchas descargas eléctricas a lo Container. Su último LP, Ornament (Prostir, 2020) supera todas las cotas publicadas hasta ahora, desde notables discos como Vedana (Kvitnu, 2011) hasta el anterior Promeni (Kvitnu, 2018), que ya iba en la línea de este Ornament con su sonido geométrico.

De nuevo en un sello propio, Prostir, fundado por ella y el productor Kotra con quien colabora a menudo, Zavoloka sacaba a la luz su séptimo álbum el pasado mes de octubre. Frente a todo su repertorio anterior, la ucraniana no solo ha mejorado sus registros sonoros anteriores, sino que ha perfeccionado de forma superlativa aquellas aristas sonoras que mejor le definen. Desde la experimentación que jalona su percusión techno, mucho más contenida, pero totalmente eléctrica, lo que genera un gancho del que es difícil escapar, hasta una ambientación utilizada minuciosamente, el resultado global es un trabajo completísimo. Un larga duración sin ostentaciones, con solo siete cortes, pero en los que no hay tregua. A través de secuencias sencillas, un motor en constante ebullición, con trazas de ambient techno que generan esa atmósfera oscura, a veces invadido por esa coraza eléctrica que rodea todos los temas, Ornament es también un viaje tremendamente evocador.

Un ejercicio de poderío desde la sencillez

Con todo, a pesar de ese corsé relativamente sencillo sin grandes florituras, es un disco incontestable y directo, que golpea sin ambages y que también tiene sus momentos de relativo respiro. Sin ir más lejos, en ese primer corte del álbum, ‘Vymir‘, Zavoloka rebaja la descarga para dejar que tome importancia la parte ambiental, dejando en su tercio final algún detalle casi IDM, como ha hecho en anteriores álbumes, con un elegante poso. Un tema que define muy bien el LP: de construcción austera, con un patrón casi constante, un par de ambientaciones y algún vocal de fondo, pero marcando muy bien cuándo tiene que soltar el gancho, rematar al oyente y descansar en una bajada ambiental. Quizá el máximo exponente del ADN de Ornament sea precisamente el tema que da nombre al disco, con unas sacudidas cortantes que cuando vuelven a empezar, lo hacen con cajas de ritmo añadidas y con un aumento de la frecuencia, dotándole de mayor intensidad. Una forma de adentrarse en una angustiosa persecución sin escapatoria, acongojante, pero enormemente adictiva por esa sencillez de percusión desnuda sin adornos.

Y eso es básicamente lo que trae Ornament, momentos frenéticos como ‘Obriad‘, con una secuencia electrificada a punto de descarrilar que no hace más que aumentar, y que junto a piezas como ‘Vzir‘, comparten también líneas ambientales muy logradas, escapistas, pero a su vez con una extraña belleza que abraza esta sala de máquinas que casi nunca para de revolucionarse. Un auténtico festival de locura y cierta perturbación, de golpearte contra la pared, que esconde pequeñísimos detalles que apreciar con detenimiento como los amagos de outsider house en las capas más mínimas de canciones como ‘Prostir‘. Y por supuesto, el final de ‘Bezmir‘, que evoca esos paisajes fríos, inhóspitos, de los países del Este en invierno, donde una gruesa capa de nieve lo cubre todo. Pero donde la vida es posible y surgen sacudidas vitales como este Ornament o como los últimos retazos de percusión del disco, antes de desvanecerse con un ambient precioso. Fabuloso.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments