Daughter — Not to Dissappear

En esto de la música hay fenómenos que escapan a tu entendimiento. Y no es algo esporádico. Pasan los años y sigue ocurriendo. Lejos de comprender cómo funcionan las bandas, qué consigue tener éxito y qué no, por qué unas determinadas bandas alcanzan categorías de culto y otras, de características similares, caen para siempre en el olvido, tienes que conformarte en un simple “bueno, cada uno tiene sus gustos”. Obviamente, los tuyos son los mejores, los buenos de verdad, y un grupo será bueno o una castaña en función de lo que a ti te parezca. ¿Pero qué sería de esto sin nuestra parte favorita: soltar frases lapidarias llenas de orgullo y razón? Son mayoría las veces en las que te da rabia que un grupo que crees que lo tiene todo para triunfar no consigue hacerse sitio entre las grandes audiencias, pero también existen casos en los que bandas a las que no acabas de encontrarle la gracia lo petan cosa fina. La diferencia es que en este segundo caso la rabia no llega. Cada vez más, me alegro del éxito ajeno, incluso de aquellos a los que considero con el mismo talento de una ameba.

Daughter ante su obra maestra

Vayamos, pues, con una frase lapidaria: no sé qué coño le veis a The XX o Beach House que no podáis encontrar al mismo nivel, o mejor, con Daughter. Ya está, ya lo he dicho, ahora soltad los lamentos que os vengan en gana. Pero, siendo como soy un simpatizante neto de las dos primeras bandas, ya entregadas a los recintos medios-grandes, veo en Not to Dissapear (4AD, 2016) el segundo disco de Elena Tonra y compañía, incluso más puntos fuertes que en bandas de etiquetas similares, pero mayor éxito. Más capacidad de sorpresa, de mutación. Mayores habilidades a la hora de definir matices diferenciales, menos monocordes. Y sin envidiar ni por un segundo el genio y el saber cuando hay que entregar no solo un disco coherente e inspirado, sino también singles con potencia arrebatadora. Sí, creo que el debut de Daughter marcaba un punto esperanzador en una carrera que nacía, y estoy seguro de que este segundo disco no solo confirma los buenos augurios, sino que los eleva varios peldaños.

Not to Dissapear es un disco lleno de sensibilidad y capacidad para emocionar. Un ejercicio de mezcla de oscuridad electrónica, alma folk-pop y voz con enorme atractivo. Not to Dissapear es lo que ya era If You Leave, pero lo es mucho mejor. Todo mejor. Un auténtico recital de una banda en plena inspiración, soltando temas impecables uno tras otro. Tirando de intensidad, de oscuridad, de optimismo o congoja con enorme facilidad. Sacando la fuerza en ‘No Care’ cuando toca. Sabiendo que ellos pueden gritar en voz muy baja. Que de hecho es así como más y mejor se les escucha, entre la inquietud y tinieblas de una ‘New Ways’ que ofrece exactamente lo que el título promete, para abrir fuego. Daughter no reniegan en absoluto a su pasado. Aquí está toda la esencia de siempre, pero los ingredientes han sido seleccionados con mucho más tino.

Me imagino a Daughter y a Beach House juntos en un local de ensayo. Los primeros contándole exactamente a los segundos cuál podría ser el camino adecuado a seguir en un futuro

‘Numbers’ sirve como uno de los singles de adelanto. Parece que Elena Tonra se une en ósmosis a Romy Madley Croft, y Daughter juegan a ser The XX. Y ya no es que les salga bien, sino que posiblemente no exista tema en Coexist que me haya enamorado tanto como este. No, quizás ni siquiera ‘Angels’. Y, siguiendo, tras otra maravilla en forma de ‘Doing the Right Thing’, otro adelanto, llega ‘How’. Y al escucharla me imagino a Daughter y a Beach House juntos en un local de ensayo. Los primeros contándole exactamente a los segundos cuál podría ser el camino adecuado a seguir en un futuro, tras alguna muestra de falta de ideas. Los casi recién llegados enseñándole la ventana directa al aire fresco a los que se estaban quedando sin oxígeno. A estas alturas, a mitad de álbum, ya hemos consumido la suficiente magia como para entregarnos a lo que nos quieran seguir contando.

Podemos intentar destacar un tema, y quizás os hablaría de lo que me aprieta el pecho al escuchar ‘Mothers’, pero seguramente sería injusto darle mucho protagonismo a un corte por encima de los demás. Sabemos, ya en enero, que Daughter nos ha puesto el listón altísimo a los que amamos al indie pop con componentes electrónicos para enamorarnos de ningún otro como nos hemos enamorado de Not to Dissapear. De la contención extraordinaria de ‘Alone/With You’ o del mayor histrionismo de ‘To Belong’. Comentaba Gabihey al reseñar el debut de Daughter que hallaba muchas cosas en común en los quiebros vocales de Elena y los de Florence Welch. Siendo el resultado final completamente distinto, no creo que estuviese demasiado desencaminada. Not to Dissapear es uno de esos discos que te garantiza estar asistiendo a un momento único en la vida de una banda. Seguramente el que años después sea recordado como un punto de inflexión y, quizás, como el inicio de una carrera entregada a audiencias mayores.

8.64/10

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