Delvoid — Serene

Vivimos tiempos donde en el aspecto cultural domina mucho lo inmediato, aquello que entre deprisa y se pueda consumir fácil, por ello cuando grupos de estatus (o hype) de superestrellas se alejan del segundo aspecto, lo fácil, se le (mal)denomina atrevido o innovador. Si la propuesta en cuestión ni es accesible ni de consumo directo e inmediato, va a tenerlo muy difícil para prosperar a menos que caiga en gracia a los dos o tres medios más cool, entonces todo el resto acaba subiéndose al barco sólo para no quedarse atrás o llegar tarde, incluso aunque no entiendan dicha propuesta.

Con esa metodología de consumo musical no sólo se encumbran como diferentes artistas y obras que en realidad no lo son, sino que termina banalizando la manera de escuchar a los que sí apuestan por algo peculiar y que requiera un esfuerzo mayor por parte de quién escucha. Discos largos y complejos que no son degustados con calma y deteniéndose al detalle, sólo son algo de lo que presumir cuando muestras tu reproductor musical, un postureo que se ceba no sólo con obras mediocres sino también con trabajos en los que vale la pena gastar algo más de tiempo para apreciarlos debidamente.

Delvoid, para degustar con calma

Por eso discos como el nuevo de los noruegos Delvoid parecen condenados al anonimato y que sean aplaudidos fervorosamente sólo por los cuatro gatos que logran darse cuenta de su existencia, cuando en realidad se merecen que cualquier interesado en el género que practican se quede con la boca abierta con su irrupción. Calidad no les falta, pero no lo pone fácil un disco con más de hora y cuarto de duración sumado a un sonido que requiere de paciencia para degustarlo y de alto interés por sonidos interesantes y que rompan con lo más típico. Casi logra cerrar puertas a muchos que buscan algo más inmediato y digerible, además de un riesgo de ocupar un hueco en la carpeta de pendientes hasta que el interesado consigue encontrar motivación y tiempo para ponerse con él.

Delvoid prefieren centrarse en los desarrollos, en hacer melodías que acaricien nuestros oídos como si de guantes de seda se tratasen

Los noruegos son muy de vísteme despacio, que tengo prisa, de hacer un rock progresivo que no busca intencionadamente el clímax partiendo desde un comienzo sereno y calmado. Serene (autoeditado, 2015) no es un disco de dar mil rodeos alrededor de un punto al que se acaba regresando y que se va buscando, prefiere centrarse en los desarrollos, en hacer melodías que acaricien nuestros oídos como si de guantes de seda se tratasen, en subir la intensidad cuando el momento sea realmente el correcto. Es lo opuesto al consumo rápido, pero es toda una delicia para aquel que precisamente huye de ello. Es pura ambrosía para todo aquel que disfruta metiéndose de lleno en los discos y recorrer todos sus pasajes para apreciar cada detalle en su plenitud.

Lo fácil sería calificar a Delvoid como unos herederos prodigiosos de Tool, incluso fijándose también en grupos muy similares como Karnivool, pero sería inexacto y escaso como aproximación a lo que ofrecen. Hay mucho de Maynard James Keenan y compañía en sus formas y en sus aptitudes, pero su punto de partida no se sitúa sólo en el rock progresivo, sino que es el post-rock el que ejerce de eje vertebrador del sonido. Alrededor de él suman influencias como las citadas y le dan forma a un sonido interesante, atractivo y exquisito. Para más inri, en la ejecución cuentan con una finura sublime, construyendo paso a paso y con una seguridad pasmosa, haciéndonos disfrutar del recorrido hasta el punto más alto de intensidad, incluso aunque este se prolongue de más.

8/10

Lo que Delvoid proponen es un viaje donde el punto de destino no está marcado, simplemente ir recorriendo este atractivo sendero para ver hasta dónde conduce, casi siempre a algún sitio placentero. Su mapa se va completando poco a poco, conforme lo recorren, siempre contando con la certeza de que esta carretera no sólo nos llevará al lugar correcto, sino que las vistas entre medias terminarán de hacer del viaje algo inolvidable. El trayecto de Serene no es un camino de rosas, pero ellos te tienden la mano para que pongas de tu parte y te dejes atrapar por su belleza. Los noruegos juntan en su segunda referencia un sonido verdaderamente diferente y un trabajo arrebatador y magnífico. Y lo mejor es la sensación de que esto sólo acaba de empezar, que nos esperan cosas muy grandes con el futuro de esta banda.

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