El tamaño sí importa (XCVI): ‘Lover, You Should’ve Come Over’, de Jeff Buckley

En Hipersónica, en algunas ocasiones, hemos llevado demasiado lejos lo de que hay artistas que son inmortales. Así, mientras mohorte se empeña en matar a algunos que todavía viven (Enio Morricone in memoriam), Natxo Sobrado opta por ignorar que Jeff Buckley lleva muerto casi dos décadas, y sigue hablando de él como si estuviese vivo. Y no porque lleve mal los duelos, no, sino porque el hombre, a veces, tiene esos despistes.

Bromas internas aparte, que al final nunca tienen gracia, es realmente sorprendente que, cuando ya casi hemos alcanzado las cien entregas de esta sección (las secciones en Hipersónica, siempre las dejamos a medias), todavía no hubiésemos mentado a uno de los grandes discos del siglo XX. Disco que, como en muchas otras ocasiones, precisó de la muerte de su autor para, en una segunda vida, obtener todo el crédito de ventas y atención que siempre había merecido. Grace (Columbia Records, 1994) gozó en su día de una gran acogida por parte de la prensa especializada, pero jamás, hasta años después, se reflejó eso en un éxito real y palpable del hijo de Tim Buckley.

Sin embargo, no necesitamos esta entrada para resarcir, tanto tiempo después, a la obra maestra. Se ha homenajeado tanto a la figura y lanzado tantos especiales, recopilatorios, directos, y mierdas varias, que sería ridículo insistir en ello. Simplemente, hemos vuelto a escucharlo. No es extraño, pues tampoco es de esos discos que sabes que son extraordinarios, pero a los que apenas vuelves nunca. No, Grace es un disco de consulta periódica, de relamerse por lo bien que mantiene las notas la voz de Buckley, alargándolas hasta donde casi nadie pudo, ni podrá, nunca.

El extraordinario cancionero que es Grace contiene dos temas que, por extensión, serían candidatos a entrar en esta sección. Uno de ellos es ‘Hallelujah’, una de esas versiones que casi mejora al original. La otra, aquí presente, es esa asombrosa pieza que lleva por nombre ‘Lover, You Should’ve Come Over’. Un corte en el que Buckley canta a la inseguridad del amante algo novato e inexperto, temeroso de no estar a la altura de quien secuestra cada uno de tus ejercicios mentales.

Well maybe i’m just too young to keep good love from going wrong

Se trata de una de las mejores canciones de uno de los mejores discos de las últimas décadas. Así, lo suelto con certeza, con tono lapidario y sin opción a réplica. Enormemente insensible sería aquel o osase discutirlo. La voz incontenible de Buckley luce de forma especial cuando llega el momento de afrontar el puente, con esos falsetes que sirvieron de inspiración inequívoca para artistas como Thom Yorke o, ejem, aquellos inicios de un Matthew Bellamy todavía defendible. Volved a escucharla. Sé que lo habéis hecho docenas de veces, pero jamás es una pérdida de tiempo. Y, de paso, poneos el disco entero. Disfrutadlo como siempre, pero como si no cayésemos en una rutina cuando, en realidad, estamos saboreando una obra de arte sin comparación.