Elvis Perkins — I Aubade

La vida a veces va tan rápido que tú al final no puedes o no quieres seguirle el ritmo, por lo que buscas desconectar, pararlo todo durante un tiempo y dedicar tiempo a reposar cuerpo y mente para refrescarlos y confiar en que dicho descanso te recargue hasta el máximo. Desaparecer un tiempo para cuando regreses la gente se congratule y te diga: “Anda, cuánto tiempo, qué bien volver a saber de ti” y tú volver a encontrarte cómodo en tu zona de confort.

Algo parecido ha debido de pensar Elvis Perkins, músico algo desapercibido en esto del folk de palo indie en la última década a pesar del estupendo nivel de las dos obras que ha publicado anteriormente a la que hoy nos ocupa. La última referencia data de 2009, bastante ausencia en un mundo como la música que se mueve a tanta velocidad y tanto tiempo parado significa terminar cayendo en la desaparición y la irrelevancia. Pero Perkins parece vivir ajeno a todo eso y se ha demorado todo lo que ha creído necesario para poner en el mercado su tercer disco, I Aubade (Mir Image, 2015)

Elvis Perkins ahogándose en el lo-fi

Antes de entrar a valorar el nuevo material sacado por el cantautor de Manhattan, quisiera mostrar que, a pesar de mi desacuerdo con Dr. Chou en la valoración al último disco de José González, encuentro muchos aspectos de su crítica bastante acertados (el largo tiempo de espera para un nuevo disco para un artista aún al comienzo de su carrera, la pérdida de frescura que hacía destacar a un artista entre la muchedumbre de su género, etc). De hecho, dichos aspectos destacados son extrapolables a diversos casos y, por desgracia, debo decir que éste es uno de ellos.

A diferencia de González, que en la espera de su tercer disco en solitario no estuvo precisamente parado, Elvis Perkins ha tardado nada menos que seis años en entregar su nuevo disco tras el experimento con banda titulado Elvis Perkins in Dearland (XL, 2009). Mucho tiempo para volver así como así a la palestra, aunque no seré yo quien le diga cuándo debe sacar composiciones y cuando no, pero siendo honestos tanto tiempo hace que las expectativas ante lo que se avecina mayores, por tanto más presión ante dicho material.

No obstante, los problemas con I Aubade no terminan precisamente en el tiempo de ausencia o en las expectativas. Mientras iba dando más y más escuchas a I Aubade me preocupaba que ocurriera lo que más temía desde que se anunció: que me quedara indiferente al escucharlo. Iba dándole vueltas pero no terminaba de sentir esa magia, ese algo especial que me hizo prendarme de la música del neoyorquino desde un principio. Llegué a pensar que igual sobredimensioné al propio Perkins, pero fue recuperar Ash Wednesday (XL, 2007) o el citado disco con Elvis Perkins in Dearland y me di cuenta de que de eso nada.

Y no lo quería terminar de aceptar, pero estaba sucediendo, Perkins había regresado sin mucho nuevo que decir y sin nada capaz de emocionarnos como antaño. Pareceré duro por no encontrar joyazas de la talla de ‘Doomsday’, ‘Shampoo’ o ‘While You Were Sleeping’, pero reconoceré que el disco en su conjunto es bueno y sobrio, no una catástrofe. En el álbum encontramos canciones tan majas como ‘Hogus Pogus’, festivas como ‘AM’ o profundas como ‘I Came for Fire’, pero el resto se queda entre lo aceptable, lo normal y el relleno. En resumidas cuentas, parece un disco de un artista del montón, cosa que nunca he llegado a considerar a este cantautor.

No obstante, por si fuera poco, el sonido del disco no termina de ayudar a conectar con la música que nos ofrece Elvis aquí. Su apuesta por el lo-fi y dejar que la instrumentación tan exquisita que mostraba anteriormente quede relegada a un segundo o tercer plano acrecenta la sensación de estar ante un disco cualquiera que no destaca del resto por no ofrecer nada diferente o especial.

6.3/10

Elvis Perkins no logra demostrar que todo este tiempo de descanso ha sido provechoso, más bien al contrario, ha dejado ese toque que le hacía tan especial, el que consiguió que profanos como yo le viéramos con otros ojos entre la muchedumbre del folk actual. Su segundo disco en solitario, el tercero en total, aun siendo un disco bien tocado y sin canciones que podamos considerar verdaderamente malas, supone cierta decepción y deja la sensación de que tampoco hubiera pasado gran cosa si no llega a ver la luz. Lo que parecía impensable se ha terminado convirtiendo en realidad. Ojalá esto sólo sea un bache y pronto pueda resarcirse de este I Aubade.

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