Sí, aún estamos en enero, y como ya sabéis, en enero aún computan los artículos referidos a 2020 por esas cosas pendientes que se habían quedado en el tintero y que mereceían su espacio en esta casa. Sobre todo esos buenos trabajos que no pasaron el filtro de la sordera del Excel de cara a la lista de los mejores discos del año. Escuchando algunos otra vez nos demuestran por un lado que 2020, a pesar de todo, fue un año muy bueno en lo musical, y por otro, que nuestra sordera —pero yo no, siempre los otros— es congénita y seguramente alguno merecería haber entrado. Pero así votó la democracia y así lleva votando desde hace años. Aquí van varios discos sobre todo de la esfera del indie rock, pero con esos derivados que tanto nos marcan: retazos de jangle, pop bien hecho o olores a Pavement.

En Attendant Anna – Juillet

El primero de esos discos a los que merece la pena hincarle el diente es Juillet (Trouble in Mind, 2020), el segundo LP de las francesas En Attendant Anna. Después de un buen debut hace ya tres años, ahora han vuelto con un muy notable álbum de cruces entre el indie y el jangle pop. Una simbiosis de acabado muy melódico que combina bien desde el raca-raca casi lo-fi de las guitarras en ‘In / Out‘ hasta esos patrones más explícitamente indie pop de ‘Enter My Body (Lilith)‘ con tintes melancólicos y una sección de viento final que le da un gran toque de elegancia. No son los únicos arreglos del disco, también se pueden encontrar en ‘Words‘ o en cortes mucho más jangle como ‘The Light That Slept Inside‘. Así pues, sin tirar hacia ese campanamuertismo pop del que estamos huérfanos, hay una armonía en el conjunto galo muy pegadiza: esas capas de arreglos secundarias que le dan mucho valor añadido más allá de las combinaciones de guitarra y bajo, que ya de por sí ensamblan una coraza melódica muy destacable. El álbum tiene un buen equilibrio en todos esos aspectos, y si bien es cierto que la parte de jangle es la menos protagonista, el prestado de sus estructuras junto a esas guitarras con personalidad pero sin morder, hacen que enganche mucho.

Porridge Radio – Every Bad

Quizá una de las obviedades estaba claro que iba a ser la de Porridge Radio, seguramente la menor de las sorpresas aquí, pero desde luego es uno de los trabajos destacables en el ámbito del indie rock. Every Bad (Secretly Canadian, 2020) es su último lanzaiento. Un LP que recurre a bastantes puntos comunes del estilo, pero que sin embargo se balancea por otras coordenadas sonoras como el post-punk, pero no en su vertiente de prominencia del bajo, sino de esos temas calmados y centrados en la ambientación (‘Lilac‘) o de esa intensidad constante que recuerda a aquellos años del revival y los primeros años de Interpol (‘Long‘). En cualquier caso, la gran virtud del mismo es su ambivalencia; lo bien que se mueven en los medios tempos y sus cambios de ritmo para salir de las canciones que tiran de automático, o sus crescendos de explosión melódica en cortes como ‘Don’t Ask Me Twice‘ o ‘Sweet‘. En definitiva, un disco que tiene mucha más miga de lo que parece, mucha mucha más que bastantes de los discos de indie anglosajón inane que se han paseado por todos los sitios estos últimos años. Tiene un principio más aparentemente indie rock pero en la segunda mitad salen al descubierto esas coordenadas sonoras distintas, más estructuras post-punk… Todo con una producción mucho más pulida. Parece que han perdido por el camino más inmediatez, pero es un paso lógico.

Spinning Coin – Hyacinth

Y directamente desde Glasgow llegaba esta joyita tapada de Spinning Coin. Hyacinth (Geographic, 2020) es su segundo disco y se trata de un álbum de elegante indie pop con querencias también por el jangle. Y sobre todo con un espíritu vitalista y colorido. Como esos Deerhunter más contenidos y alejados del ruido y centrados en los estribillos de caramelos pop de los que nadie en su sano juicio puede oir. Un disco divertido que recuerda también a aquellos grupos que poblaban la tabla media del Primavera Sound circa 2010, con un pop independiente que se sabían defender muy bien, como lo hacen ellos. Irresistibles en esas composiciones tranquilas de bella ornamentación como ‘Laughing Ways‘ que transmite buenas vibraciones, con estribillos ganadores en ‘Get High‘, recordando a Pavement por su espíritu desenfadado, cuando no ganadores en ‘Ghosting‘, que retrotrae a los de Bradford Cox. Son una pequeña fábrica de grandes estribillos, jugando con la harmónica en el tramo final del disco y con algún estribillo que juega a un coro pastoral como el de ‘Never Enough‘. Pero ahí no tienes más que entregar las armas y rendirte ante su cuadratura del círculo. Un muy notable disco, por tanto. Tapadísimo durante el pasado año, pero al que volver mucho porque hace bien todo lo que se propone, sus canciones de bajas revoluciones y elegantes detalles, cuando pisan el acelerador y suenan más eléctricos y esa virtud de enganchar constantemente con las píldoras que llegan hasta la cola del álbum, con ‘It’s Alright‘.

The Spyrals – Same Old Line

Vale, puede que ya no entren en nuestras listas de los mejores discos del año (ni recuerdo ya siquiera si algún año entraron), pero su garage y olor a cerveza, barra de madera y vaqueros tejanos sigue siendo un valor seguro siempre. Aunque su homónimo debut de 2012 puede que sea su mejor trabajo, siguen siendo unos tipos muy regulares; tocando la patata en esas canciones de perdedores de lamerse las heridas en ‘In Your Room‘, y sonando como Dios en esa faceta blues que tan bien se manifiesta en ‘There’s A Feeling‘. Después de prácticamente diez años en activo, se puede decir que están en su punto de madurez. No tienen ahora esa acidez ni gamberrismo de sus primeros años, pero hacen esas canciones orientadas al blues desde el garage tan serias, temas mechero para brindar por todo lo que se ha ido a la mierda mientras suena una guitarra quebrada y una harmónica del viejo Oeste que huele al espíritu de Neil Young. En Same Old Line (Fuzz Club Records, 2020) todos nos hemos hecho mayores.

Y después, insistiendo en esa gente de la que no hemos hablado durante todo el año, tenéis toda una gama de discos decentes que sin ser obras muy destacables, tienen su interés. Desde los típicos tipos que tienen muy bien aprendida la lección shoegaze como Peel Dream Magazine con Agitprop Alterna hasta el jugueteo del indie pop de Dehd con Flower Devotion, hasta lo nuevo de Bad History Month en sus aguas indie rock o la psicodelia y adláteres de Hey Colossus con Dances / Curses y la de Solar Corona en Saint-jean-de-luz. O pequeñas referencias como el EP de los australianos The Stroppies directo al corazón. Y de lo último de Kelley Stoltz ya os hemos hablado en esas cosas de nuestra newsletter.

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