Hace días casi que nos arrodillamos ante el fantástico trabajo de Roly Porter, algo a lo que nos hemos ido acostumbrando. Sin embargo, no es el único trabajo de ambient que hemos estado escuchando estos días, ni el único de calidad que ha salido últimamente (y no tan últimamente). Por ello aquí van varias propuestas de esos LP que bien hemos rayado bastante y con los que hemos disfrutado por el enfoque. Piezas sugestivas, erosiones drone lentas o la emoción a flor de piel, como viene siendo habitual en algunos de los protagonistas.

Rafael Anton Irisarri – Peripeteia

Un habitual de estos últimos tiempos. El norteamericano lleva desde un ya lejano 2007 poniéndonos los pelos de punta con sus álbumes, siempre orbitando en unas coordenadas sonoras que según el disco, se decantan más por terrenos drone, con paisajes sonoros accidentados, o por finas capas ambientales sugestivas. En Peripeteia (Dais Records, 2020), en sintonía con la regularidad que le define, vuelve a culminar un notable disco. Eso sí, una pequeña diferencia. Quizá el mejor de los que ha publicado en los últimos ejercicios. Temas como ‘Fright and Control‘ son un ejemplo de las capacidades que tiene y que rezuman sus composiciones, una bruma melancólica que después se va recrudeciendo, exaltando el ruido en la superficie. Emocionando, una vez más.

Unas descargas que se dejan notar desde los primeros instantes del álbum, sin llegar a ser dark ambient ni tampoco un drone excesivamente corpulento; un punto intermedio de intensidad en el que Irisarri despliega la épica como en ‘Mellifield‘ y en pequeños picos en algunos de los temas. Eso sí, hay pequeños giros en el timón, con una propuesta más vigorosa que se percibe en puntos como ‘Arduous Clarity‘, donde no solo hay varias capas atmosféricas, también una base que presiona desde los cimientos de la canción. Detalles que justifican ese ‘Peripeteia’, peripecia en griego, que es el acontecimiento de una trama que supone un punto de inflexión. Puede que este trabajo no sea un punto disruptivo con respecto a su discografía anterior, pues su esquema es el de siempre y lleva años rayando a un gran nivel, pero esos moderados cambios sí pueden llevar a un molde diferente para el futuro si decide explotar esos esquemas. En cualquier caso, aquí brilla en su mejor nivel.

Loke Rahbek & Frederik Valentin – Elephant

Si lo de Irisarri aúna fuerza y emoción, este Elephant (Posh Isolation, 2020) de los dos productores daneses se centra mucho más en lo segundo. Un álbum eminentemente ambiental que parte de unas premisas más experimentales, al conjugar la propuesta con la electroacústica. Esto le da un toque de rara belleza que se desprende en el primer corte, ‘Solina‘, y que explica esa simbiosis de colores que yace en la portada. Se trata de una colaboración de las de encerrarse en los auriculares para disfrutar de los detalles y las aristas sonoras. No hay lugar aquí para portentosas progresiones, pues prefieren deslizarse tranquilamente por delicadas y coloridas melodías, a veces más clasicistas, otras más minimalistas como ‘Sense World‘, a veces tocando el glitch. Uno de esos trabajos de mirar a un punto fijo mientras ves las cosas pasar mientras las líneas escapistas que dibujan sus producciones se hacen contigo. El tema que define el álbum, y el preferido para quien escribe, el de cierre, encargado de dar título al disco. Fantástico.

Klara Lewis – Ingrid

A mitad de camino entre los dos álbumes anteriores se encuentra lo nuevo de Klara Lewis. Un sencillo publicado una vez más en la casa Mego, en la que Lewis exhibe una vez más ese talento innato tan familiar —es hija del bajista de Wire— que ya hemos saboreado en anteriores largos del mismo sello. En Ingrid, un único tema de 20 minutos, se dan cita todas esas características del ambient y la tape music por esa descomposición clasicista y la distorsión de estos instrumentos, utilizados como base a partir de la cual narrar su discurso. Parece que inspirado en la también sueca Ingrid Bergman, Lewis homenaje a la fallecida actriz, también en las secciones de cuerda que surgían en sus películas y que son el inicio de este inspirador LP. Un loop que avanza lento y que se irá tornando más y más grueso hasta convertirse en una agresiva envestida drone, con esa cuerda asfixiada salvo la parte final en la que desaparece la violencia drone. Una pieza menos oscura que las producidas anterioramente, pero con matices clasicistas y clásicos que hacen de Lewis una artista a la que tener siempre en el radar.

Teleplasmiste – To Kiss Earth Goodbye

A principios de este mes veía la luz el nuevo trabajo del dúo inglés. Si bien no son álbumes que vayan a suponer lo mejor del año, en sus lanzamientos siempre hay piezas muy muy interesantes. En su tercer LP volvemos a encontrar paisajes de evocación natural, con sonidos relajantes que en no pocas ocasiones son expulsados a modo de electrónica progresiva, con ráfagas que se van difuminando en el aire. En esas estructuras radica la belleza de canciones como ‘Possessors of the Orb‘, donde los títulos y las melodías creadas dan pie a evocaciones fantásticas. A través del corte que da nombre al disco o temas de sonido orgánico como ‘An Unexpected Visit‘, sea con texturas de trazo grueso o con beats agudos, respectivamente, Teleplasmiste siempre componen piezas sugestivas, oníricas, que hacen de su música una válvula de escape muy eficiente. Un viaje de reminiscencias fantásticas o incluso ritualesco con muchas aristas que disfrutar.

Old Tower – The Last Eidolon

Y sobre rituales y hechizos acabamos esta compilación con lo último de Old Tower, un oscuro y espectral pasadizo de casi una hora, dividido en tres temas de veinte minutos donde el dark ambient cobra todo su sentido para teletransportarte a un mundo medieval. Reminiscencias a la Edad Media, a castillos, a brujería, en la que convergen ambientes sórdidos, donde también hay parte para crescendos sonoros que se tornan solemnes. Un interesante trabajo por la propuesta tan añeja, en la que el artwork del disco, el alias del proyecto holandés y los títulos te llevan a una corte de seres mitológicos, pasadizos repletos de secretos y escenas de película. Reminiscencias encantadas ideales para que te eches una partida a algún juego de rol. En Salem se lo ponen los fines de semana.