La llegada de la tercera temporada ha supuesto un nuevo triunfo para Netflix, que ha exportado el fenómeno Cobra Kai a todo el mundo. La continuación televisiva del universo Karate Kid ha sido una inesperada sensación que la pone automáticamente en uno de esos pocos casos donde se intentó un spin-off televisivo de una película exitosa y salió cara.

¿Pocos? A decir verdad, aunque no todos fueron universalmente abrazados, ha habido unos cuantos casos de continuaciones televisivas que han sabido trasladas las virtudes y expandir el mundo de las versiones cinematográficas. En algunos casos puntuales, siendo muy superiores a su versión largometraje. Aquí tienes unos cuantos casos para catar si tienes más ganas tras ventilarte la temporada de Cobra Kai.

Ash vs. Evil Dead

Varias décadas después del cierre de la trilogía, y tras quedarse en un extraño limbo tras su fracaso en Disney con su película de Oz, Sam Raimi recuperó el personaje de Ash Williams y el Necronomicon. Volvió a los presupuestos exiguos, a buscarse las castañas con creatividad, a la perfecta comunión entre humor negrísimo y disparatado con terror de posesiones macabro. A pesar de su final abrupto, las nuevas aventuras del personaje de Bruce Campbell ofrecieron un desarrollo muy interesante del personaje acompañado de la mejor y más genuina serie B.

Buffy, cazavampiros

Típico. Quieres llevar una vida de adolescente lo más sencilla y normal posible, pero se te entromete tu deber dinástico como cazadora de vampiros y otros problemas sobrenaturales que hay que resolver cada semana. No mucha gente recuerda que a la exitosa serie le precedió una película, de intenciones más explícitamente paródicas, y luego Joss Whedon cambiaría de medio para dar mejor forma a su visión,  que desborda pasión por el género fantástico, respeto por sus personajes y sus viajes.

Cristal oscuro: la era de la resistencia

A pesar de su innegable encanto, esta fantástica aventura terminó de forma prematura tras una primera andadura en Netflix. Un destino similar al que tuvo la Cristal Oscuro original de Jim Henson, que no alcanzó un culto hasta después de su estreno cinematográfico. Esta precuela recupera muchas de sus mejores virtudes, desplegando una imaginación sin límites y un puro sentido de la maravilla mediante una agradecida artesanía en el uso de las marionetas, apoyándose en el CGI sólo lo justo y con buen gusto. Una lástima que se terminase cuando parecía tener todavía un universo por delante que explorar.

Las crónicas de Sarah Connor

Al final perdió fuelle, pero en sus comienzos encontramos en esta improbable continuación de la saga Terminator una de las entregas más entretenidas y que mejor devolvían el punch y la diversión a la franquicia. Incluso en su versión más básica de «El monstruo Terminator de la semana» ofrecía gratos momentos bastante a la altura de las secuelas más rescatables que han seguido a Terminator 2 (que sí, que alguna hay).

Fargo

Noah Hawley a veces nunca está claro si es un listo o un listillo. Un  hombre audaz o un trilero. Pero poca televisión ha tenido la  clarividencia, la inteligencia y la energía que ha tenido esta  redefinición y expansión de la obra de los Hermanos Coen. Su primera  temporada saldó con nota el reto, pero la segunda puede estar  perfectamente entre la mejor televisión de la década. El resto ya lo podemos debatir más.

Lo que hacemos en las sombras

Esta es otra de las que estaba clara, y su éxito probablemente sea más evidente que el de la película de culto de Taika Waititi y Jermaine Clement. Tomando el mismo punto de partida, la sitcom vampírica ha expandido todo el universo con nuevas e ingeniosas ideas, mostrándose cada vez más rodados en los gags con el avance de la serie, y plagando de maravillosos guiños al género de monstruos, con un pico en ese punto donde película y serie conectan de forma directa.

The Mandalorian

No vamos a descubrir nada en este caso, la ficción de Jon Fravreau basada en el universo Star Wars ha sido casi unánimemente aplaudida y celebrada. En sus mejores episodios, es capaz de ofrecer dosis de aventura a pequeña escala de grandísima satisfacción. En sus peores, es una partida de rol que no molesta demasiado ver. Tiene tela que un cazarrecompensas al que nunca se le ve la cara y una marioneta verde hayan conquistado el amor que muchos se han resistido a darle a muchas de las películas.

El Padrino de Harlem

Uno puede cuestionarse si realmente hacía falta una precuela televisiva de uno de los mejores films de Ridley Scott, pero con un magnético Forest Whitaker como protagonista este thriller criminal logra despejar las dudas. Metiéndose de lleno en la Nueva York de los años 60, ofrece un finísimo trabajo de tensiones raciales, lucha por el control y propagación de la droga en los barrios marginales cocinada a fuego lento.

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