Si de algo sabemos en Hipersónica es de montar secciones que lo mismo no tienen continuidad. Pero en este caso creemos que sí, porque tiene justo todo lo que nos gusta: sangre, hostias a mano abierta, indecisión y la posibilidad de demostrar nuestra absoluta falta de criterio.

En Battle Royale ponemos a competir a las canciones de un grupo contra sus compañeras. Inauguramos la sección con la primera canción de cada disco de nuestros queridísimos Triángulo de amor bizarro, aún con su reciente y estupendo Triángulo de amor Bizarro (2020) bajo el brazo. Que comiencen los juegos del hambre.

¿Quién nos mandaría hacer esto?

Se enfrentan ya en primera ronda canciones que son absolutamente míticas en la discografía de TAB, porque una de las muchas cosas que siempre han sabido hacer es empezar sus discos con temas incontestables que son, a la vez, declaraciones de intenciones.

Veamos:

  • El Himno de la Bala recogía todo lo oído en las maquetas y le daba forma en una canción macarrísima (hasta el saxo le entraría bien), extática (de éxtasis, sí), con una primera frase que ya era el eslogan perfecto («El mejor sitio para descansar es la universidad, ¡aprende a concretar!). Una producción de guitarras alucinante (ojo a los punteos que se oyen en la segunda estrofa, y cómo la cambian ligeramente respecto a la primera) para un hit.
  • De la monarquía la criptocracia es el mazazo de unos Triángulo de Amor Bizarro más pop, a medio camino entre el azufre y el dulce, a lo My Bloody Valentine. Es también la canción en la que ya te dices que Isa es quien debería cantar siempre (luego aparece Rodrigo y vuelves a cambiar de opinión). Y un subidón épico absoluto, especialmente en el momento previo a otro de sus estribillos-eslogan (el «arréglame, arréglame» que no hay dios que se lo salte).
  • Robo tu tiempo era hasta este 2020 la canción más intensa, frenética y extrema de Triángulo de Amor Bizarro. Un homenaje casi industrial a Esplendor Geométrico que tiene algo de lo que yo siempre, siempre, siempre seré fan: parón y silencio. Y justo antes de que podamos gritar con ellos «¡GUILLOTINA!». Nos la colocan como nadie.
  • Pero, ok, luego está Desmadre Estigio, un inicio arrollador esta vez desde una perspectiva distinta: ni velocidad ni más pop. Sólo un riff incontestable sobre el que se construye un armazón de ritmo y repetición tremendamente adictivo. Sobre esta piedra edificaron esa catedral que es Salve Discordia. Y cómo ataca Rodrigo cada frase: «no permitas que te engañen con costumbres propias de la edad media». A Bobby Gillespie (Primal Scream) se le caería la baba con esto… si no estuviese moriéndose de envidía. SÍ, HEY. Ah, el último minuto y medio es sencillamente colosal.
  • Y ‘Ruptura‘: nunca han tenido Triángulo de amor Bizarro un single así. Y no sólo por el sonido que sacan, casi tecnohardcoreta, a lo HEALTH, sino también porque adelanta como nadie un disco tan empeñado en seguir siendo TAB a la vez que quiere sacar cosas nuevas de un grupo que ya se conoce desde hace más de tres lustros.

Los votos de la redacción de Hipersónica

Esto fue lo que ocurrió el día en que se votó:

Venció la canción inicial de Año Santo de manera arrolladora, quizás por lo mismo por lo que luego se convirtió en uno de los mejores discos españoles de la pasada década.

Voto a voto, por si queréis escupir a los que no piensan como vosotros. En mi caso, oscilo aún, indeciso, entre ‘Desmadre Estigio‘, que fue la que voté ese día, y ‘Robo tu tiempo‘:

Así que la democracia hipersónica lo deja claro: ‘De la monarquía a la criptocracia‘ es la mejor primera canción de sus discos. Parafraseándola, todo, todo es mentira como siempre has sugerido. Ahora es vuestro turno: