Cardi B, o cómo crear el fenómeno del momento en 4 canciones

Resumiendo en cuatro piezas el petardazo de la última estrella más inesperada


A poco que sigas un par de sitios de actualidad ya es inevitable acabar conociendo el nombre de Belcalis Almanzar, alias Cardi B, una de las cantantes que más lo están partiendo ahora mismo. Su salto al stardom ha sido meteórico e imparable en el último año, ha estado en todos lados en el último mes y es difícil cuestionarle el título de “artista del momento”.

La catapulta definitiva para ella ha sido, sin duda, ‘Bodak Yellow’, tema que el año pasado logró dos hitos: quitarle a Taylor Swift un número 1 en listas y ser la primera desde Lauryn Hill en 1998 en lograr ese puesto con un tema de hip hop en solitario. Poca broma, menos con lo temazo que es.

Normal que el lanzamiento de su disco debut, Invassion of Privacy (Atlantic, 2018), causara bastante expectación. Pero ni la más optimista expectación veía que estuviéramos ante un disco tan bien recibido críticamente y que la figura de Cardi B se convirtiera en un pilar de la cultura pop en 2018.

Independientemente de lo que se opine del resultado del disco (o lo que se opine del género que nos ocupa), es difícil no calificar este fenómeno como interesante. Aunque el trap cada vez es más familiar en el terreno mainstream, no existe un precedente claro a ella de artista pop que arrasa abrazando de forma tan clara el estilo.

Aunque en cada salto mainstream hay cierto componente de “prefabricación” y “planning” detrás, es difícil hablar de esto como algo manufacturado. Es por ello que he decidido meterme en este disco y buscar lo que explica ese “appeal” que despierta Cardi B. Y creo que las cuatro canciones a continuación pueden servir para entender como, a través de diferentes frentes, esta mujer ha roto la banca.


‘Money Bag’

¿No encuentras diferencia con casi todo el trap que Pitchfork infla cada dos por tres? No te preocupes, no la hay. Tanto en esta como en mismamente ‘Bodak Yellow’ se mama de la teta de la escuela trap de Nueva York y se explota desde la producción de J. White, muy característica de este estilo. La energía de Cardi en las rimas pone el resto.


‘I Like It’

Lo latino cada vez tira más en el mainstream, como muestran ejemplos como Becky G o Camila Cabello. Tiene sentido, entonces, que alguien del Bronx con raíces latines haga su propio escarceo en temas de sabor y raíces latines de la mano de los últimos hijos de Pitbull -por aquello de tener también el don de la ubicuidad- J. Balvin y Badbunny y tirando de sample de Pete Rodríguez. Anda que no lo petaría esto en el chiringuito.


‘Ring’

Por supuesto no puede faltar la ración de r&b suavecito que nunca entra mal. Si encima tiramos de alguien más underground en el estilo como Kehlani, ganas puntos en respetabilidad crítica. En un disco que tiende tanto a acabar muy “all over the place”, ofrecer también una versión de flow más controlada es un aspecto que no puede faltar en un álbum que pretenda petarlo en el cancaneo.


‘Bartier Cardi’

Si ya un álbum de estas características suele llenarse de colaboraciones raperas, uno que además tiene la cabeza tan metida en el trap y el hip hop no pueden faltar toneladas de invitados. Migos, YG, Chance The Rapper o, en este caso, 21 Savage. Nombres también del momento que te pueden dar un empujoncito y darle salsa a tu disco.

Como se puede comprobar, Cardi B sabe bien a quién recurrir y qué teclas tocar para lograr un éxito.

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