Hace una semana más o menos me permití la licencia de hacer mi primer cliffhanger en Hipersónica, haciendo un punto y seguido en la parte del Rock Andaluz perteneciente a mi especial sobre el Rock Progresivo Español justo antes de empezar a hablar del mejor grupo que nos ha dado el Rock patrio y todos sus coetáneos. Entendiendo que ya habéis sufrido bastante y es probable que en vez de uñas tengáis muñones, aquí estoy para ofreceros lo que estabais esperando. 

En esta segunda parte, además de hablar de Triana, he considerado imprescindible destacar la intervención de Gonzalo García Pelayo, quien jugó un papel fundamental para que la definitiva eclosión del Rock Andaluz acabase teniendo lugar. Muchos no habréis oído hablar de él o lo habréis hecho por cuestiones bastante alejadas de la música (sus vivencias en los casinos de medio mundo), pero espero acabaréis entendiendo que sin él, esta parte del especial no habría sido posible. Para finalizar hablaré de otras bandas importantes en esta historia, relato gracias al cual acabaré dejando la puerta abierta para un posible apéndice al respecto de los herederos de todos los grupos aparecidos aquí. Pero eso será bastante más adelante.

Rodrigo García Pelayo, el ojeador del Rock Andaluz

Volvamos atrás en el tiempo, al momento en el que Gualberto, ex-integrante de los imprescindibles Smash, acababa de abandonar territorio español para ir tras los pasos de Sabicas. La escena Rock sevillana, y andaluza por extensión, acababa de quedar casi muerta mientras que en Madrid, las Grecas y sus productores se ‘inventaron’ el Flamenco-Pop, probablemente influenciados por el legado de Smash y Gong. Algunos proyectos sobrevivieron y otros fueron creados en el lapso entre 1972 y 1974, pero ninguno logró adquirir fama ni verdadera trascendencia histórica.

Este periodo de letargo fue aprovechado por los hermanos García Pelayo, especialmente por Gonzalo, para, tras la experiencia adquirida en la gestión de varios bares musicales en Sevilla, acabar fundando el sello Gong gracias al mecenazgo de Moviplay. Lo que en un principio parecía un hecho intrascendente, acabó desembocando en que la pasión de García Pelayo por la música y, sobre todo, la vocación de experimentalidad de su sello recién estrenado, le llevase a convertirse en el productor de la mayoría de los discos más importantes de la historia del Rock Andaluz.

Alrededor del trabajo realizado por su sello, abierto en 1974, fue creándose una comunidad de músicos que colaboraban e intercambiaban proyectos e ideas gracias a su orientación, hecho fundamental junto al trabajo del hermano de Gonzalo, Javier, quien ya se había encargado de representar a Smash y Gong uno años antes. Aprovechando el dinero que Moviplay estaba haciendo gracias a Gaby, Fofó y Miliki, Gonzalo García Pelayo pudo acometer las inversiones necesarias para inventarse el que sería el fenómeno musical más importante de España en los años 70, centrando su trabajo no solamente en la producción de los álbumes, sino también en la organización de festivales temáticos y permitiendo la participación de todas las bandas bajo su abrigo en los medios de comunicación más influyentes.

Muchos fueron los grupos que pasaron por manos de García Pelayo, destacando entre todos ellos los discos lanzados por Gualberto tras su regreso de Estados Unidos y sus colaboraciones con Enrique Morente gracias a su intermediación, pero fue la unión con Jesús de la Rosa y sus Triana el factor necesario para la auténtica popularización de la escena, la cual ya no era una moda sino toda una realidad.

Después llegarían los años de locutor de radio, apoderado taurino, propietario de medios de comunicación, director de cine, jugador infalible en casinos de medio mundo o de estudioso de la probabilidad y asesor a compañías de juego online, actividades que convierten a Gonzalo García Pelayo en uno de los personajes más interesantes de los últimos 50 años en España. Pero eso es historia para contar en otros lugares (pero se contará).

Triana: desde un barrio, para toda la historia

Volviendo de nuevo a 1973, el fundador de los extintos Nuevos TiemposJesús de la Rosa, creó Tabaca, banda que sería la antesala directa de Triana. Fue en Tabaca donde conoció a Eduardo Rodríguez, persona junto a la cual crearía Triana tras la inclusión de ‘Tele’ Palacios como batería y percusionista y posteriormente de Manolo Rosa, aunque tuvo una participación inestable y residual sin llegar a ser reconocido como miembro oficial de la banda.

Estando ya conformado el trío (o cuarteto si nos ponemos en plan riguroso) comenzaron a trabajar en el single ‘Recuerdos de una noche/Luminosa Mañana‘ junto al controvertido (en la actualidad) Teddy Bautista, quien maravillado por el potencial del combo formado por Jesús de la Rosa, los puso en contacto con Gonzalo García Pelayo para que el mecenas lanzase la producción desde su sello Gong. El entusiasmo mostrado por García Pelayo y el talento de Jesús de la Rosa hicieron el resto, El Patio estaba listo para escribir una de las páginas más brillantes del Rock patrio. 

Sin embargo, el camino no iba a ser nada sencillo. Tras ser ignorado durante más de un año por parte de los medios de comunicación, a pesar del fuerte empeño de Gong y García Pelayo, El Patio finalmente acabó adquiriendo parte del reconocimiento merecido, aunque sería mucho tiempo después su calificación como disco seminal y adalid de un género netamente español.

Una vez alcanzada la fama, y espoleados por una escena que crecía en importancia de su mano, Triana volvieron a entrar an estudio para grabar Hijos del Agobio, disco continuista en lo sonoro pero arriesgado en lo letrístico, mostrando a una banda sevillana muy comprometida con los dramas sociales que sufría la sociedad española de la época, haciendo especial hincapié en la situación de la juventud y el drama generacional del que era protagonista (ejemplo de que la Generación X también tenía presencia en España, todo ello de la mano de la, ahora fallida, Transición Democrática). 

Ya en 1979 Triana lanzaron Sombra y Luz, su disco definitivo, el cual para un servidor es el más excitante de todos los pertenecientes a su discografía. Probablemente influenciados por la experimentación de Robert Fripp y sus King Crimson, de los que Jesús de la Rosa era un seguidor incondicional, Trianalanzaron uno de los álbumes más arriesgados e inclasificables de la historia de la música española, obteniendo además un resultado más que interesante. Curiosamente, o paradójicamente, este fue el disco que más fama les otorgó (a pesar de lo experimental), permitiéndoles aparecer en múltiples ocasiones en medios de comunicación y llegando a ser conocidos en toda la geografía española.

Más tarde llegarían los diversos intentos pop tras el estallido de la Movida Madrileña, despojándose de todo elemento progresivo. Dejaron de grabar buenos discos, pero aún demostraron ser capaces de producir buenas canciones, como la archiconocida ‘Tu Frialdad‘. Importantes giras tuvieron a Triana como protagonistas, pero quizás por no contar sobre el escenario con el apoyo de García Pelayo, no fueron capaces de refrendar el talento que sí habían demostrado en el estudio.

Los Triana verdaderos, no los aparecidos por la exhumación de un cadáver que debería haber sido sagrado, murieron cuando Jesús de la Rosa tuvo un accidente en 1983 cuando regresaba por carretera tras participar en un concierto benéfico en Bilbao. Grande fue la conmoción que sufrió la música española, como grande acabaría siendo el mito que ese fatídico 14 de Octubre acabaría naciendo de forma imprevista. Después llegarían los intentos de reunión, los homenajes y los saqueos, pero eso es una historia a la que nadie debería dedicar un solo segundo.

Con la muerte de Jesús de la Rosa moría la primera gran estrella del Rock español y se apagaba la historia de la, probablemente, banda más grande, personal e influyente que ha dado y dará nuestro país. Tres grandiosos discos fue su legado, el cual adquiere un valor aún mayor si sabemos valorarlo convenientemente, es decir, emplazándolo dentro de un contexto del que eran Triana líderes, pero no por ello eran la única banda interesante.

No sólo de Triana vivió la edad dorada del Rock Andaluz

Mientras sucedía todo lo que os he contado con Triana, García Pelayo siguió trabajando con otras muchas bandas, las cuales también tuvieron mucha importancia a la hora de configurar lo que ahora conocemos como la edad de oro del Rock Andaluz. Así fue como aparecieron Goma y Caramelo y Menta con Antoñito de los extintos Smash, destacando los primeros por su interesante ‘14 de abril‘, un disco instrumental de Jazz Rock que reforzaría todo lo mostrado por Gualberto en su debut tras regresar de Estados Unidos.

El sentimiento andalucista difundido por Gualberto, debido a la utilización del Rock Andaluz como vehículo de difusión de la noción identitaria andaluza, acabó desembocando en una posterior utilización de la iconografía de la cultura del Al-Ándalus en 1976, cuestión que tendría su impacto no sólo en cuestiones meramente musicales, sino que se hizo notar en el nombre de las bandas que iban surgiendo, en las letras y en los diseños artísticos de los álbumes.

Abanderados de esta transformación fueron Imán Califato Independiente, quienes debutaron en 1978 con una interpretación muy personal del legado del Sonido Canterbury desde una perspectiva andaluza. Junto a la banda de Jerez de la Frontera surgieron Azahar y Mezquita, siendo el debut de los cordobeses, Recuerdos de mi Tierra, la otra obra cumbre de la edad de oro Rock Andaluz junto al debut de los sevillanos Triana, destacando por un Rock sinfónico que sería el espejo en el que se mirarían poco después Medina Azahara

El intercambio cultural fruto de la migración entre Andalucía y Cataluña también tendría su impacto en el Rock Andaluz, siendo el Jazz Rock de Más allá de Nuestras Mentes Diminutas de Cai el principal ejemplo junto a Sentiments de los barceloneses Iceberg, quienes recogieron en su álbum varios de los elementos del Rock Andaluz.

A finales de los años 70 llegaría la verdadera explosión comercial de la escena de la mano del tercer álbum de Triana, y los debuts de Alameda y los cordobeses Medina Azahara, cuyo primer álbum se acabaría convirtiendo en el álbum más vendido de todos los pertenecientes al género gracias a su particular combinación del Rock Andaluz con un incipiente Heavy Metal. En 1979 llegó La Leyenda del Tiempo, disco en el que Camarón cogió el guante de todas estas bandas electrificando su sonido gracias a la colaboración de músicos de la talla del omnipresente Gualberto.

Muchos afirman que la edad de oro del Rock Andaluz duraría hasta 1985, pero personalmente considero que el paso de Triana al Pop tras el nacimiento de la movida significaría el fin de los años más brillantes para el género. Décadas después nacieron bandas revival o influenciadas por el Rock Andaluz como EstirpeEl Bicho o Viaje a 800 o ejercicios como la colaboración entre Enrique Morente y Lagartija Nick, pero de esto, como os he dicho antes, puede que os hable dentro de unas semanas.

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