Deerhunter: 16+1 canciones para amarles sin reparo

Deerhunter
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Deerhunter les hemos tenido de vuelta este año con Why Hasn’t Everything Already Dissapeared?, y viene siendo uno de los discos del año, que analizamos extensamente en nuestro podcast. Vale que no hayan parado quietos, pero viendo la progresión del grupo es imposible no sentir un punto de excitación cada vez que sabemos que tienen su nuevo disco al caer.

Es casi un asalto por sorpresa del que, para mí, es el grupo que más y mejor ha sabido crecer de los últimos años. Ni debutaron con un disco impresionante ni llegaron rápidamente a su mejor momento de calidad. Cada paso ha sido un nuevo peldaño a una escalera que en Halcyon Digest parecía haberse subido ya hasta arriba. Sólo tienen un tropiezo claro en su discografía, el olvidable Fading Frontier y en el regreso de 2019 han logrado meter varias canciones entre las mejores.

15. Twilight At The Carbon Lake (De Microcastle / Weird Era Cont., 2008)

En las listas en las que te vas a dejar tantas canciones buenas fuera por obligación, tiene que ocurrir que la canción que cierre la selección tenga el espíritu ideal para que, por un lado, encaje como la primera en orden ascendente (que tenga carácter de sobra y algo de inesperado) y también que sea la última en orden descendente, que sirva para cerrar musicalmente la recopilación.

La reinterpretación de Deerhunter de las baladas 50s que es ‘Twilight At The Carbon Lake’ es a la vez la mejor canción de cierre posible para un top y también el mejor tema de inicio.

14. Snakeskin (De Fading Frontier)

Nadie se acuerda bien de Fading Frontier. O nadie quiere recordarlo, que no es lo mismo aunque lo parezca. Ha quedado como el gran fiasco de Deerhunter (el primer disco no cuenta, por inmadurez) y su más reciente Why Hasn’t Everything Already Dissapeared? le ha dejado por los suelos al emprender un camino maduro sin necesidad de romper con las señas del grupo. Sólo ‘Snakeskin’, tímidamente asomada al funk, puede mirar a otras grandes del grupo sin bajar (del todo) la mirada.

13. Monomania y Back To The Middle

En Monomania, el grupo tenía claro que quería ensuciar su sonido, asomarse aún más a un rock enmugrecido, menos cristalino que lo que habían probado en Halcyon Digest. Y aunque el tótems sea la titular, ‘Back To The Middle’ se sitúa junto a ella, entre fuzz y racaraca. Deerhunter nunca sonaron tan garageros.

12. Revival

Si algo supo anunciar ‘Revival’ es la maestría de Deerhunter manejando el pop según Bowie, algo que en su último disco han convertido en el eje central de su discurso. El single dorado, lo más cerca que han estado de hacer una canción de verano eterno. Fijaos cómo engarza con nuestra siguiente elección.

11. Death in Midsummer

De ‘Death in Midsummer‘ hablamos mucho ya cuando empezamos a desgranar el disco. Poco más hay que decir salvo que son los 4 minutos y medio menos urgentes y más abigarrados de quizás toda su discografía. Es la psicodelia explotando desde la inmediatez calmada. Sus guitarras, ojalá sonar siempre como ellas.

10. Coronado (de Halcyon Digest, 2010)

And if I die before I wake
I know that it must frustrate some people
that need a paycheck.
Well, they need their blood let.

El momento más rock’n’roll del grupo hasta la llegada de Monomania. Rock’n’roll al estilo Modern Lovers, con esa maravillosa pose que es entre chulesca y cándida. Y ahora vais y, después de esto (o de otras tantas canciones), volvéis a despreciar el saxo.


9. Desire Lines (de Halcyon Digest, 2010)

Había muchas para ocupar este puesto, entre ellas esa ‘Dot Lines’ que me apasiona por lo desconectada que a ratos parece estar del resto de Deerhunter. O, quizás, la elección lógica habría sido subir ‘Desire Lines’ más alto y meter aquí la muy apreciada ‘Never Stops’.

Pero no: ‘Desire Lines’ se engarza al final de ‘Twilight At The Carbon Lake’ y ya no se suelta, lo que demuestra que Deerhunter han hecho, en realidad, un disco en toda su carrera. No repetir el mismo todo el rato, no, sino conseguir que las piezas del puzzle temporal siempre encajen. De hecho, Turn It Up Faggot vive con más aire que nunca si sus canciones entran en modo random con el resto de la discográfia del grupo.

Y ‘Desire Lines’ es su momento más stadium rock. Justo en la mitad de un disco intachable. Bien, hombre, bien.

8. Disapearing Ink (De Rainwater Cassette Exchange, 2009)

Rainwater Cassette Exchangees el momento en el que uno tiene que hacerse fan de un grupo. De uno como Deerhunter o de uno cualquiera: de uno que lleve una sucesión de discos notables, algunos de ellos tremendos, y que hasta en el formato más pequeño, en lo que es aparente fruslería, da en el clavo.

‘Disapearing Ink’ nos enseña, además, a unos Deerhunter tan facilones que es normal pensar en que podrían haber sido el enésimo grupo de éxito sino hubiesen optado por ser mejores en la psicodelia más ruidosa. Hit con j de jitazo.

7. Hazel St. (de Cryptograms, 2007)

“Si Cryptograms ha sido recibido con tal salva de fuegos artificiales, no me quiero ni imaginar como serán los titulares cuando hagan un disco bueno de verdad”.

Ése que les habla soy yo mismo, molesto por el recibimiento de un Cryptogramsque, sigo pensándolo, sólo funcionaba realmente cuando Deerhunter hacían canciones en vez de darse al ambient noise.

Lo que empieza como el ‘Chasing a Bee’ de Deerhunter acaba en su primer himno indie-rock obvio. Himno que, por supuesto, no triunfó más allá de entre los de siempre. No pasó nada y los titulares luego supieron valorar la grandeza de lo que vendría más tarde. Yo también, claro.

6. Nothing Ever Happened (De Microcastle / Weird Era Cont., 2008)

Only when I dream but there’s no way out
You learn to talk, you learn to shout
Focus on the depth that was never there
Eliminate what you can’t repair

En ese mismo camino de ‘Hazel St.’, Microcastle les dio varias canciones inapelables, pero con el pulso rítmico krautrock y el juego de voces y distorsión de ‘Nothing Ever Happened’ Deerhunter se apuntan, con todo el derecho del mundo, a la sucesión de los grandes grupos de finales de los 80 y principios de los 90.

La pasta que te deben, si eso, ya te la devolverán. Deerhunter desatados.

5. Element (De Why Hasn’t Everything Already Disappeared)

Deerhunter revisitando la trilogía berliniana de Bowie. Deerhunter hablando sobre el final del mundo, en un Apocalipsis cercano al de The Road. Deerhunter dejando un gancho mágico al final de cada Element que suena. Quieres cantarlo y gritarlo con su acento. Y lo haces.

4. Rainwater Cassete Exchange

Surf a cámara lenta. El chico más pálido y espigado de la playa de Atlanta. Y si en Atlanta no hay playa, nos la inventamos. Y los amores también nos los inventamos:

Do you believe in love at first sight?
Oh yes, my son I did the first time
Oh yes, my son I did the before I died
And now it does me no good here on the other side

3. Agoraphobia (De Microcastle / Weird Era Cont., 2008)

I had a dream, no longer to be free
I want only to see four walls made of concrete

Bradford Cox también sabe ser dulzura pop. Escribir falsas canciones de amor. Fascinarse con el lado amable. Hacer que ahí cuadre también un coro perturbador (It’s nothing left to pray). Que te dé el sol y esta vez no te deslumbre.

2. Fluorescent Grey (De Fluorescent Grey EP, 2007)

“Eras mi dios en el instituto”. Una de las letras más fascinantes de toda la carrera de Deerhunter y la canción con uno de sus mejores mantras.

Patiently, patiently
Patiently, patiently
Patiently, patiently
Patiently, patiently

‘Fluorescent Grey’ acaba desembocando en uno de los momentos ruidosos más brillantes y etéreos de toda su carrera. También uno para amar mucho menos los experimentos ambient de Cryptograms por no haber dado lugar a algo así.

1. He Would Have Laughed (de Halcyon Digest, 2010)

Ay, Jay Reatard. Se te lleva en el alma, aún no hemos podido olvidarte. Y Deerhunter tampoco, seguro. Que cerraran su disco más completo y directo con este chute de psicodelia fue el mejor homenaje posible:

Only bored as I get older
find the ways to (cult)
cult of time

Only bored as I get older
find new ways to spend my time

Sí, él seguramente se habría descojonado a lágrima viva. De eso se trataba.

Bonus track: Fluorescent Gray (en la versión de Jay Reatard)

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