Es viernes por la tarde y casi todos estamos encerrador por el toque de queda. No os desaniméis. Al fin y al cabo es viernes. ¡El fin de semana es tuyo! Y qué mejor modo de comenzar a pasarlo en grande que volviendo a los discos de The Saints, el alfa y el omega junto a Radio Birdman del primitivo punk australiano que tantos momentos gloriosos ha legado desde entonces. Como siempre gusta en decir Álex, Australia es otra cosa diferente. No digamos ya Nueva Zelanda. Todo lo que llega allí lo hace tarde, y los grupos locales se encargan de descuartizarlo y reconstruirlo desde su propio punto de vista. Hay paralelismos británicos y norteamericanos, pero Australia es lo más. Y generalmente es un subidón tras otro, basta con mirar ahora mismo lo que está pasando en Melbourne (Total Control, Exhaustion, ¡Pop Singles!, New War, Dick Diver y un montón más). Y entre todos los subidones, el de The Saints es el más glorioso.

Tres discos seminales. El primero de todos, I’m Stranted (EMI, 1977), el punk de perspectiva más tradicional. El último, Prehistoric Sounds (Harvest, 1978), el que más vericuetos experimentales introduce. Y entre tanto, la obra capital del grupo y uno de los discos con más carácter y actitud que podréis escuchar jamás: Eternally Yours (Harvest, 1978). Yo llegué y, efectivamente, me entregué a ellos. Es el punto intermedio idóneo entre la agresividad punk de I’m Stranted y el cúmulo de instrumentos de vientos y melodías orientadas hacia lo que más tarde sería la New Wave de Prehistoric Sounds. Y es una canción adictiva detrás de otra. Comienza a toda velocidad, con un hito en la historia del punk rock como ‘Lost and Found’ (The Clash meets Magazine, tal cual) y continúa con ‘Memories Are Made Of This’, una mezcla gloriosa de T. Rex y Big Star. Todo a la vez, y tocado con una fiereza y una maestría sensacional. Aquí The Saints ya metían instrumentos de cuerda y levantaban el pie del acelerador, pero aún así les quedaba una power ballad estelar.

The Saints no dejaban respiro. Recuperaban la agresividad del punk en ‘Private Affair’ y volvían a mirar al folk en ‘A Minor Aversion’ para encarar otra absoluta geniealidad como ‘No, Your Product’. La referencia al grupo de Howard Devoto no era en absoluto casual. Mientras en Gran Bretaña Magazine publicaba el mejor disco de 1978, Real Life, The Saints ya introducían en Eternally Yours teclados hasta ahora anatema en el punk. Ese mismo año The Saints continuarían con la senda de Devoto y compañía en Prehistoric Sounds, un disco con un carácter diametralmente opuesto a su debut, pero la maravillosa fórmula del grupo se ejecutaba a la perfección en Eternally Yours. Este disco podría ser vuestra noche de viernes. El eufórico encuentro con los colegas, desenroscar la primera botella de alcohol, el camino hacia el bar, todas las calabazas que podáis imaginar y el penoso regreso a casa. Condensado en unos cuantos minutos. Salvajes. Todos ellos.

‘This Perfect Day’ y ‘Run Down’ con armónica incluida. El himno: ‘Orstralia’ y, por qué no, el anticipo de lo que el hardcore sublimaría en la década de los ochenta. ¿O acaso no son los lejanos ecos de Hüsker Dü o de The Replacements lo que ya se intuye en cada corte? Bien podrían serlo. Eternally Yours es mi disco favorito de los australianos, pero sí necesitáis más debéis acudir a I’m Stranted. Esto sí es puro 1977. La portada no invita a engaños: The Saints frente a una pared amarilla, pasados de todo, absolutamente a su bola, sin seguir ninguna tendencia estética. Es un grupo que inspira el amor por el anarquismo como filosofía de vida. Ideal para emborracharse desde un punto de vista contestatario y radical, incluso para hacer la revolución contra uno mismo. ‘Erotic Neurotic’, no en vano. Es un grupo muy de viernes noche. Si os lo estábais pensando acudid a sus discos y hacedlo. Hacedlo hasta tarde. Tan tarde como ojalá os canséis de The Saints.

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