Foo Fighters: todos sus discos ordenados de peor a mejor

Foo fighter the color and the shape
Foo fighter the color and the shape

Concrete and Gold

¿Esto fue real? ¿O un mal sueño? ¿Resines again? Nos habíamos olvidado por completo de la existencia de este disco… y puede que fuera lo mejor. Los Foo Fighters adultos son un grupo para directos y giras. En sus discos, últimamente ha habido tanto derivativo y épico porque sí que cuesta llegar al final. ‘Run’ y ‘The Sky is Neighbourhood’ se erigen como totems del disco, lo cual deja claro que el nivel no está en su mejor momento. 48 de los minutos más largos de la carrera de Dave Grohl… y puede que del AOR de esta década.

In Your Honor (2005)

No hay nada más cliché que hacer un disco doble, uno rockero y uno acústico, en un momento de crisis existencial como grupo. Por si fuera poco, hay realmente muy poco reivindicable si te pones a hacer un top con el que quieras joderle la cabeza a los lectores, que es para lo que suelen servir los discos de crisis. Pero aquí no es el caso, y además ya sabéis que en Hipersónica somos gente de opiniones poco controvertidas. Especialmente ante discos tan inanes como éste.

Sonic Highways (2014)

Tiene un documental de 8 episodios, y es más ligero de ver que ‘Leaving Neverland’… En lo musical, al menos, la cosa empieza a entrar en esa zona de discos de Foo Fighters que, sin estar bien, tampoco están TAN mal. La verdad que uno hubiese esperado una madurez AOR más cercana a los discos locos de Stone Temple Pilots (el Songs from The Vatican, por ejemplo), con más hueco a otros estilos y otros acercamientos. Aquí el coñazo lo dan con el funk (la peor parte de ‘Something from Nothing’)

Echoes, Silence, Patience & Grace (2007)

Te pones a pensar qué recuerdas de este disco… y no te sale casi nada. Hay tan poco memorable o tan poco realmente malo que es como “Persona Normal” hecho disco. Eso sí, tiene ‘The Pretender’ así que todos fingimos que nos gusta.

Wasting Light (2011)

De la etapa abiertamente AORRRRRR de Foo Fighters, Wasting Light es el disco en el que aciertan casi todo: el comienzo arrollador y con gancho new wave de ‘Bridge Burning’ (con Grohl haciéndose los coros a sí mismo en un emotivo trenzado); ‘Rope’ y su cercanía a esos Stone Temple Pilots de Purple o Tiny Songs que en los estribillos daban la vuelta a la canción para ponerla en el lado más emocional;

There Is Nothing Left to Lose (1999)

El primero de sus discos de los 90 que suena a puro músculo, también el primero en el que el grupo se estabiliza ya de manera casi definitiva. Se alejan un poco del pop para hacer que su sonido sea Rock, a ratos algo monolítico, pero acompañando esa producción más robusta, y también más lineal, con otra buena colección de canciones (‘Lean to Fly’, ‘Gimme Stitches’, ‘Generator’; buena tanda). Mucha gente lo ama, pero, en mi caso, aun considerándolo un disco muy notable, se me queda un poco a medio camino del grupo que venían siendo y del que serán a partir de entonces.

One by One (2002)

El mejor inicio de toda la carrera de Foo Fighters está en este disco. Y no hablo sólo de la irreprochable cabalgata alt-rock ‘All My Life’ (una de las mejores canciones de FF), sino de toda la recta inicial de un disco que cristaliza el cambio definitivo del grupo: a partir de aquí todo será AOR con filo (en los mejores casos) o sin él (en los discos prescindibles). Dave Grohl canta mejor que nunca, las guitarras y las baterías suenan cortantes, todo músculo.

The Colour and the Shape (1997)

La destilación perfecta de su fórmula, cuando aún tenían mucha más querencia pop y se acercaban al rock por la vía alternativa. Ni rastro aún del rock adulto en el que luego se plantarán: las guitarras en este disco suenan a noisepop antes que a AOR, las voces combinan con maestría las subidas y bajadas de los gritos y los susurros, Dave Grohl tiene en su garganta un portento de melodía emocional cuando decide exprimirlo y están aquí algunas de sus mejores composiciones. Y, hostias, aparte de la colección de canciones tan es-pec-ta-cu-lar tienen también el video de ‘Everlong’.

Foo Fighters (1995)

Sí, es una decisión controvertida, pero hubo una época en la que Dave Grohl pudo haber creado un monstruo gigante, que para eso era el batería de Nirvana, y decidió sin embargo lanzarse a su propio proyecto con un disco íntimo, de habitación, estupendamente producido, y más cercano al noise-rock que al AOR que luego guiaría sus pasos. Desde esa sencillez y bonhomía que desplegó, el debut homónimo de Foo Fighters tenía espacio para el pop luminoso, el teenage angst ruidoso y la intensidad electrificada según el canon indie-rock.

Es un poco lo que pudo haber sido y no fue, pero queda como inicio magnífico y muy emocionante de lo que luego sería una carrera muy, muy distinta. Además, están las dos canciones que más me ha gustado siempre de ellos, ‘X-static‘ y ‘Exhausted’, caras contrarias de una misma moneda. Hubo una época en la que Foo Fighters fueron un proyecto de bedroom noisepop en el que Grohl lo hizo todo. Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación.

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