Guía fácil de Metal: Death Metal (I)

Mucho más que tópicos.

Mucho más que tópicos.

By in Guía Fácil De Metal, Slayer
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Vamos a detenernos y a hacer un “previously on Hipersónica” para repasar todo lo que hemos avanzado en el desarrollo de este macroproyecto de la muerte (al menos para el aquí presente) con el que tanto estamos aprendiendo y disfrutando (igual que el aquí presente) que es la sencilla guía sobre el Metal. Tras haber visto el nacimiento del sonido metálico a través del Heavy Metal, su auge hasta la llegada de los ochenta y su declive a mediados de este, vimos como nacía el Thrash Metal, considerada como la primera de las ramas más extremas del género y la que enlazó estas vertientes extremas con el subgénero base.

Esas dos vertientes vistas hasta ahora contenían solo unos pocos de los manidos e incorrectos tópicos que muchos de los profanos emplean para descalificar, jocosamente o no, el Metal. Sin embargo, paralelamente al comienzo del despegue y auge del Thrash, comenzaba a gestarse uno de los estilos de los que más han surgido estos falsos tópicos y que muchos consideran como norma fundamental para el Metal. De las etiquetas más conocidas, pero de las más incomprendidas, y de las que más subvertientes han podido salir (subgéneros en el subgénero, el summum) haciendo que este sea uno de los más ricos y prolíficos hasta la fecha: el Death Metal.

A qué suena el Death

Digo que del Death salieron los tópicos más empleados por la gente porque aquí ya se popularizaron y se instauraron como norma las archiconocidas voces guturales o growls, más profundas y graves que las voces más ásperas conocidas hasta entonces. El resto de la formación rítmica surgió como un mayor extremismo del género Thrash, con riffs de guitarra más rápidos y complejos, incluyendo muchos cambios de tempo, pasando desde la velocidad extrema y difícil de seguir hasta ritmos más lentos y con mucha fuerza, y la percusión ya recogía la obligación del doble bombo que comenzaron a emplear instrumentistas como Dave Lombardo.

Mencionar al batería de Slayer no es casualidad. Esta banda puede ser considerada a la vez una de las bandas más importantes del Thrash y el germen del Death. Es posible que muchos afirmarían que Reign In Blood sería un disco de Death Metal si Tom Araya cantara con voz gutural. Pero también cabe destacar la importancia de una de las bandas más extremas de la NWOBHM, Venom (transcendentales en la mayoría de ramas extremas del Metal) y la de los suizos Celtic Frost para la difusión del Death por Europa, aparte de ser una de las bases del Black Metal. De todos modos, hablar de una definición concreta sobre el Death Metal es realmente complicado porque, al mismo tiempo, hay una gran variedad de maneras de entender este subgénero, unas más vanguardistas y otras más agresivas, pero ya profundizaremos más sobre ellas.

El germen de Possessed y la idolatrada figura de Chuck Schuldiner

Para ver y comprender los orígenes de este subgénero tendremos que volver a viajar hacia Estados Unidos y volver a pisar la Bay Arena de la que surgió una de las escenas más ricas del Thrash americano. Escena que influenció a los californianos Possessed y del que desarrollaron un nuevo estilo más acelerado y con voces guturales que todavía no tenía nombre, pero una de las teorías más aceptadas es que salió a partir de una de sus demos, Death Metal, junto con la de otra de las bandas pioneras, conocida entonces como Mantas: Death By Metal. La importancia de Mantas es fundamental, pero si hay que señalar a alguien que se pueda considerar el germen del género, esos son Possessed.

Pero quiero centrarme en la figura de la última banda mencionada. El nombre de Mantas no fue el nombre por el que alcanzaría la fama su líder, Chuck Schuldiner, sino por el que le dio a la postre de la marcha de Kam Lee, Death. Cuesta mucho entender el género sin la figura del gran Chuck junto a los míticos Death. El legado de este guitarrista, siempre inconformista y con una ambición enorme, ha marcado a las miles y miles de bandas pertenecientes a esta etiqueta. La transcendencia de su música, de sus discos con Death, ha dado forma y consistencia al Death Metal y, aun siendo el principal estandarte de este, consiguió superarlo y perfeccionarlo dando también origen a esa vertiente conocida como Death Metal técnico que serviría de armazón para lo que hoy se conoce como Progressive Death Metal.

Schuldiner nunca se consideró como el ídolo que es para muchos, y siempre quiso elaborar su Metal sin necesidad de recurrir a ninguna etiqueta ni nada parecido. Una gran figura y uno de los mejores instrumentistas del Metal de todos los tiempos, que nos fue injustamente arrebatado en 2001.

Pero no avancemos precipitadamente en el tiempo. Volvamos a la Florida natal de Death, Estado donde se produjo una de las escenas más prolíficas del Death Metal: la escena de Tampa, de donde también proceden bandas que hoy son iconos de este Death. Me refiero a los polémicos Morbid Angel y Deicide. Polémica producida, principalmente, por sus líderes. Por un lado estaba Trey Azagthot, de Morbid Angel, que se autolesionaba en directo, popularizando los espectáculos de esta banda en el circuito underground. Por otro lado estaba el pirado de Glen Benton, de Deicide, autoconsiderado el anticristo y gran admirador del satanismo como reflejan las letras de su banda (en las letras del Death Metal no suelen figurar este satanismo, como se cree de forma tan errónea). El propio Benton, en una de sus pajas mentales, aseguraba en numerosas entrevistas que moriría a los 33 años, por el demonio o suicidándose (finalmente no ocurrió).

Mientras tanto, el sello Combat Records comenzó a apostar por esa jauría de bandas, junto con varias bandas de su Nueva York natal como Cannibal Corpse y Suffocation, y las llevaría a los Morrisound Studios, donde trabajaron con uno de los productores más prestigiosos del género y que contribuyó en la creación y el desarrollo de ese sonido Death: Scott Burns. Las continuas grabaciones se enviaron al resto del planeta en forma de cintas que facilitaron las distribución del género a través del planeta. Así, las grabaciones de Combat Records acabaron en Europa, que sería la cuna de otra de las escenas más prolíficas del género.

Death among Europe: la prominente escuela sueca

Asphyx

Estas grabaciones recorrieron todo el mundo, pasando por todo el continente americano y llegando a Europa gracias a la distribución de un sello por entonces puntero: Roadrunner Records, encargado de repartir el material de bandas como Deicide y Obituary. Esta también se encargó de dar a conocer bandas de la zona europea, que estaba gozando de una buena salud en varios países gracias a grandes bandas de Death al que incorporaban elementos de otros géneros para enriquecer su propuesta. Así, surgieron gente como los holandeses Asphyx, hoy reverenciados y tomados como gran referencia para muchos gracias a su exquisito y poderoso Death Metal con un fuerte componente Doom que les hace destacar sobre el resto. También cabe destacar la tendencia que surgió a mediados de los noventa que partió del Black Metal para unirla con el Death, como se produjo en Grecia (Rotting Christ) o en Polonia (Behemoth).

Pero el país que fue cuna de una de las escenas más ricas del género se sitúa más al Norte que en el centro del viejo continente. En la región escandinava, justo al lado de la creciente escena Noruega de Black Metal, salió la escuela sueca, que tuvo mucha más relevancia por su inmediato legado que por las bandas pertenecientes, que eran muy buenas, ojo. Ahí están Entombed, Dismember o Vomitory para demostrarlo con creces. Pero entre ellas surgió una de las pioneras del sonido de Göteborg, At The Gates, actuando como nexo de unión entre el estilo tradicional con la creciente ola de Death Metal melódico, uno de los sonidos mas populares por la tierra escandinava. Sin embargo, esta fue una de las muchas vertientes que surgieron de la rama tradicional del Death Metal y que merecen su estudio por separado.

Guía fácil de Metal: los capítulos

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