Guía fácil de Metal: Groove Metal

Guía fácil de Metal
Sepultura Chaos AD

Ya está de vuelta vuestro especial favorito. ¿Creíais que me había olvidado? ¿Lo echabais de menos? Pues si no es así me da igual. Sí, os voy a hacer empollar hasta en verano, pero es lo que toca si queréis ser metaleros de bien. De momento, no me quiero enterar de que vais a ninguna playa sin una prenda de cuero como mínimo. Me da igual que tengáis calor. El Metal es un género para los fuertes, así que esas mentes de pensamiento débil ya se pueden ir alejando de este post.

Una vez administrada mi medicación, olvidémonos de tópicos baratos sobre vestimenta y pongámonos con lo importante, que es la música. Para que veáis que soy indulgente, el capítulo sobre el subgénero metalero que hoy nos ocupa no va a ser muy extenso. Algo “ligerito”, si es que algo de eso se puede aplicar al género pesado, para ir cogiendo ritmo con esta guía. Prometo seguir actualizándola con más géneros. De momento, hoy vamos a hablar de Groove Metal.

A qué suena el Groove Metal

La verdad es que hablar del Groove Metal ya casi resulta algo controvertido. Algunos pueden no considerarlo género y lo asocian con una evolución del Thrash Metal (uno de los nombres por los que también es conocido es Post-Thrash). Sin embargo, es un estilo importante. Supone una verdadera evolución, no solo una prolongación, del Thrash, y también enlaza con otras ramas metaleras como son el Nu-Metal, el Sludge o el Metalcore (más clara la influencia en este último), por no hablar de muchas bandas de estilo alternativo(aqué) cuya base bebe precisamente del Groove.

Estilísticamente, el Groove toma de base los conceptos del Thrash: adrenalina, fuerza, rabia e intensidad. No obstante, los tempos no son acelerados. Son más densos, más lentos y más potentes. Los instrumentistas no aporrean con velocidad y violencia sus instrumentos, sino que se recrean durante la elaboración de los riffs o en la ejecución de los solos. Como su propio nombre indica, es más sentida, pero sin perder ese sentimiento poderoso y con pegada. Desafortunadamente, no fue un genero que tuviera una escena localizada o concreta, sino que se dio a conocer por ciertas bandas que supieron evolucionar tras el auge del Thrash Metal estadounidense. En este post veremos unas cuantas de esas bandas.

El fin del Thrash en los noventa y el auge de Pantera y Machine Head

El movimiento de la San Francisco Bay Arena ya había llegado a su apogeo antes de que diera comienzo la década de los noventa, destacando la inmensa calidad de muchos trabajos publicados entre los años 1986 y 1987. La repercusión adquirida por el movimiento generó una nueva hornada de bandas que tomaron la influencia de ese género y evolucionaron hasta dar forma a lo que es el Groove. Cuando llegó el inicio de la decadencia de popularidad del Thrash, estas bandas tomaron el relevo para seguir manteniendo con vida el género metálico, sobre todo en la zona norteamericana. Cabe destacar la importancia de trabajos seminales como The Law de Exhorded o la trayectoria de Pantera a partir de su Cowboys From Hell.

Cabe destacar la importancia de Pantera al ser la banda fundacional y la más representativa del movimiento Groove. Tras una serie de álbumes desastrosos con un estilo que se podría denominar Glam, la llegada de Phil Anselmo supuso un punto de inflexión, sobre todo en el segundo álbum con él como cantante. Los hermanos Abbott y Rex Brown decidieron abandonar las mallas y tomaron la influencia de Metallica y Slayer para comenzar a elaborar su propio sonido. Con Cowboys Form Hell marcaron la transición entre el Thrash y el Groove, decantándose un poco más hacia el primer género a mi parecer, pero su posterior trayectoria ya se confirma como la piedra rosetta del género. Todo ello con una calidad incuestionable y con una potencia tan contundente que una vez escuchabas sus discos te sentías como si te hubieran dado una paliza, aunque luego tras sus conciertos sí terminabas como después de una paliza. Mucha gente los vieron como los salvadores del Metal en los noventa y Dimebag Darrell se convirtió en el guitarrista más importante y extraordinario de su generación. Sin duda, faltan las palabras para alabar a una de las personalidades más importantes de la música y como nos fue injustamente arrebatado el 8 de diciembre de 2004 tras ser disparado en el escenario con su posterior banda, Damageplan.

Sepultura y el Caos

Existen otros muchos ejemplos de bandas que partieron del género Thrash para terminar metiéndose en el género que hoy nos ocupa, además de los citados Exhorded y Pantera. Importante fue el caso de los brasileños Sepultura, que alcanzaron la cumbre en la escena Thrash de su país y con su quinto álbum, Chaos A.D., incorporaron elementos propios del Groove que persistirían en la carrera del grupo y de otros proyectos de Max Cavalera como Soufly. Luego está el caso de Dave Lombardo, comúnmente conocido por ser el batería de Slayer y uno de más destacados del Metal en tocar este instrumento, que aportó su granito de arena al género con su otra banda, Grip Inc., que ha terminado convirtiéndose en su proyecto principal actualmente. Él reconoció sentirse más cómodo y liberado con esta banda y ahí están joyas en su discografía como Nemesis que son de obligada escucha para el amante del Metal.

Otro de los aspectos más significativos del Groove es como este ha terminando sirviendo de enlace hacia la construcción de otros géneros metaleros. Los mismos Pantera podrían considerarse como una banda de proto-Sludge Metal, siendo Down la banda que sirvió para dar el salto definitivo hacia el Sludge. Pero como verdaderamente ha sido relevante ha sido en la elaboración del género Metalcore y ahí destaca la labor de Lamb Of God, con su toque brutal desde la rasposa voz de Randy Blythe a sus ritmos directos y feroces. También merece la pena mencionar bandas que se han aprovechado de elementos del Groove para la elaboración de su sonido como los franceses Gojira, donde el género tiene cabida junto con otros como el Death Metal y el Progresivo, o incluso White Zombie, con su particular punto medio entre el Industrial y el Groove, dejando a su líder, Rob Zombie, como el Al Jourgensen del género.

Pero no se puede hablar de Groove sin hacer hincapié en una de las bandas más trascendentales durante su apogeo y posteriormente, en la actualidad. Tras abandonar Vio-Lence, una de las bandas pertenecientes a la escena Thrash de la Bay Arena, Robb Flynn formó esa banda, Machine Head. Liderando el grupo de Oackland se destapó como uno de los nombres propios del género y del Metal en general de la década de los noventa. Cuando el furor del Groove desapareció, la calidad del grupo se fue con ella. Flynn probaba diferentes cosas tras el éxito de su debut y su notable continuación, The More Things Change…, pero no conseguía atinar. Finalmente, volvió a reencontrarse consigo mismo la pasada década y Machine Head se volvió a confirmar como una de las agrupaciones más feroces y mejores dentro del Metal y así sigue hasta nuestros días. Una banda de la que Iron Maiden debería estar haciendo versiones de sus canciones, y no al revés como está sucediendo.

Algunos discos imprescindibles

Pantera — Vulgar Display of Power (1992)

Pocas bandas representan con tanta fuerza la intensidad, la potencia y la furia desmedida que puede desprender el género como lo hacen los tejanos Pantera. Alguno se extrañará de que en esta selección de discos no figure Cowboys From Hell ya que este, junto los otros dos discos de Pantera que sí figuran, son el tridente supremo de la banda. Sin embargo, ese disco era más una transición entre la influencia Thrash de la banda y lo que posteriormente serían que un disco de Groove propiamente. Se que me habré ganado algún enemigo con esto, pero hay muchos discos que catar. Para empezar este. La cumbre cualitativa de los de Dallas estuvo en este Vulgar Display of Power. Está lleno de himnos que son como los puñetazos que le propinan en la cara al tío de la portada. Con un trallazo inicial como ‘Mouth For War’ basta para quedarse realmente pasmado, pero la banda muestra que tienen un arsenal muy completo, como se aprecia en temarracos como ‘This Love’, ‘Walk’ o ‘Fucking Hostile’.

Sepultura — Chaos A.D. (1993)

Decía antes que Chaos A.D. supuso un punto de inflexión para la carrera de Sepultura al meterse de lleno en los terrenos del Groove, pero sin olvidar las raíces Thrash en su música que tanto éxito les reportó con discos enormes como Arise o Beneath The Remains. Un estilo que se ha mantenido en mayor o menor medida en la trayectoria de su ex-líder, Max Cavalera, como muestra su sucesor, el flojo Roots, o la discografía de Soulfy y de Cavalera Conspiracy. Pero ante todo, Chaos A.D. es un álbum potente, desgarrador y espectacular. Aunque no brille con tanta calidad como sus antecesores, y muchos fans vean este disco como una traición a la carrera de la banda brasileña, sigue siendo un disco fantásticamente brutal que vale la pena escuchar para recordar como de grande fueron Cavalera y los suyos, aunque ahora su líder haya abandonado el barco del que solo queda el nombre y no sea más que una sombra de lo que fue.

Machine Head — Burn My Eyes (1994)

Otro de los nombres propios del género son Machine Head, como ya he afirmado anteriormente, y la prueba está en su disco de debut. Burn My Eyes probablemente sea uno de los debuts más logrados y más abrasivos de la historia del Metal. Los de Oackland se dieron a conocer con unas credenciales de primera y casi parecía que iban a coger el testigo de Metallica como banda nº1 a nivel mundial. Desgraciadamente, tras un notable segundo disco llegaron una serie de álbumes desacertados y sin chispa. Parecía que la destructiva brillantez que desprendía Burn My Eyes dejó el listón muy alto y nunca volverían a mostrar ese nivel. Parecía.

Pantera — Far Beyond Driven (1994)

Antes he hablado del tridente magnífico de la discografía de Pantera y la última punta afilada del arma es este Far Beyond Driven. Anselmo, Brown y los hermanos Abbott siempre fueron una banda dispuesta a seguir evolucionando y seguir probando hasta que nivel de brutalidad podían llegar. Lo que escuchamos en canciones tan estruendosas y alucinantes como ‘I’m Broken’ o ‘Strength Beyond Strength’ son la progresión natural del Vulgar Display of Power. Un esfuerzo mucho más denso, más oscuro y con más fuerza que su anterior referencia. En comparación, este podría quedar como el esfuerzo menor dentro de los que componen el tridente mágico, pero probablemente sea el disco que mejor refleja el espíritu de Pantera y el más representativo del género Groove.

Lamb of God — Ashes Of The Wake (2004)

Lamb of God no son precisamente unos desconocidos para el lector medio aficionado al Metal. Si alguna vez has visto de refilón una revisto tipo Metal Hammer sabrás de quien estoy hablando. Pero no malinterpretéis este hecho y acabéis pensando que solo son un grupete comercialote del montón con poco que ofrecer al mundo del Metal. Se han labrado una buena reputación y sin duda es merecida como demuestra este Ashes Of The Wake, mi trabajo predilecto de este quinteto de Richmond, Virginia, que antes se hacía llamar Burn The Priest. Pocos tienen ese empuje, ese músculo y esa capacidad para ir de forma tan directa al grano, sin perderse en artificios baratos como precisamente hacen otras bandas del montón. Lo que ofrecen es un puro esfuerzo de adrenalina, rabia desgarradora y gran músculo en la instrumentación, por no hablar de la brutal voz de Randy Blythe, que muestra que hay pocos cantantes guturales tan capacitados como él.

Machine Head — The Blackening (2007)

Machine Head alcanzaron un punto de inflexión con Through the Ashes of Empires mediante un regreso a los tiempos de Burn My Eyes. No solo recuperaron ese Groove Metal tan furioso y frenético en su sonido, sino que recuperaron ese prestigio perdido. Mostraron que podía volver al nivel de antaño, pero con la llegada de The Blackening nos dejaron totalmente impactados ya que alcanzaron otro nivel superior incluso a la que era su obra magna hasta entonces. The Blackening es la prueba sólida todo lo que Machine Head apuntaban que iban a ser tras Burn My Eyes. Tuvieron que lanzarla en el punto de mayor madurez de la banda. Es una obra muy oscura, muy agresiva y con unas dimensiones estratosféricas. Prolongaron la duración media de sus canciones sin hacer que estas parecieran alargadas innecesariamente. Y todas se hacen condenadamente memorables y disfrutables desde la primera a la última. Visto con un poco más de perspectiva, parece que esa afirmación que decía que The Blackening apuntaba a ser uno de los mejores discos de la historia del género pesado cada vez es más veraz.

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