Guía fácil de Metal: Thrash Metal (II)

Sepultura - Arise

En la entrega anterior pudimos ver como en Estados Unidos se supo aprovechar bien el Metal nacido en las islas británicas y adaptarla a su estilo personal, más directo, rápido y rabiónico. El Thrash vivió un autentico auge en Estados Unidos, siendo una de las mayores sensaciones del Underground y conseguir un éxito masivo con relativa facilidad gracias a la calidad de grandes bandas, la mayoría procedentes de la Bay Arena de San Francisco.

Pero reducir el Thrash a solo Estados Unidos significa obviar premeditadamente la presencia del género en otros países donde también gozó de muy buena salud. También habrá un hueco para poder ver diferentes ramas muy ligadas al Thrash y la evolución de este hasta nuestros días. Y no faltará una selección de obras imprescindibles para acercarse al género. Sin más dilación, vayamos a ello.

Y Alemania puso el grito de guerra

Otro de los focos principales, aparte de Estados Unidos, para el desarrollo del Thrash fue el maravilloso mundo de Merkelandia Alemania. En el país del orden germánico siempre ha habido una buena tradición metalera, como bien prueba que entre las bandas estandarte del Heavy figuren Scorpions y Accept. Normal que cuando muchas bandas de Thrash estadounidenses dieran el salto a giras europeas, tuvieran tan buena acogida en sus actuaciones en este país.

Pero hay destacar mucho más la fuerte escena del país, y aquí tenemos que volver a resaltar con letras de neón el nombre de Venom, probablemente la banda más influyente en la formación del Thrash alemán. La banda inglesa marco especialmente a las que son consideradas las tres bandas más importantes del país: Kreator, Sodom y Destruction. El estilo de estas más que notables bandas germanas era mucho más directo y furioso que el de la mayoría de bandas estadounidenses, aunque hay una con la que comparten mucho, Slayer, ya que tanto los angelinos como los teutones fueron la piedra angular sobre la que se asentarían otras subetiquetas extremas como el Death y el Black Metal.

En el país vecino a Estados Unidos también se vivió una buena escena de Thrash. No hablo de México (aunque una ranchera Thrash sería brutal), sino de Canadá, donde bandas como Annihilator o Voivod supieron aprovechar la escena de sus vecinos, pero llevándolo a un nivel mucho más técnico, llegando, en el caso de estos últimos, a la formación del Progressive Thrash Metal.

Y otro país que me gustaría resaltar a la hora de hablar de Thrash es Brasil, donde destacaron bandas como Executer o Korzus, pero la que más repercusión alcanzó internacionalmente fue Sepultura. Formada por los hermanos Cavalera y liderada por el propio Max Cavalera, el grupo partió haciendo un Thrash de altísimo nivel en discos que hoy son leyenda, como Beneath The Remains y Arise, aunque luego fue disipándose dando entrada a elementos del Death Metal, el Nu Metal y de música tradicional brasileña.

Las variaciones: del Crossover Thrash hasta el Groove

El auge de este género en los ochenta fue más que merecido, y le hizo merecedor de ser la piedra angular para una buena multitud de subgéneros metaleros. Así, a partir del Thrash evolucionaron dos de las ramas más conocidas del Metal, tanto por aficionados como por profanos, que son el Death (importante la labor de Slayer y el Thrash germano) y el Black (aquí fue importante la influencia de los suizos Celtic Frost).

Pero la labor del Thrash fue aun más importante en dos escenas que comparten practicamente las señas de identidad con este género (mientras que el Thrash y el Black supieron evolucionar a partir de este). Entre ellos están ese grupo de bandas de Hardcore Punk que incorporaron esos elementos metálicos a su música y formaron lo que se denominó el Crossover Thrash, siendo Suicidal Tendencies su mayor exponente, y no sin razón. Ahí está ‘Institutionalized’ para demostrarlo.

Luego cabe destacar esa corriente de bandas que partieron tocando Thrash y luego evolucionaron incorporando elementos de mayor feeling y reduciendo el tempo tan veloz y rápido que es característico del Thrash. Estos son los pertenecientes a la corriente del Groove Metal, de la que ya hablaremos con mayor profundidad en el futuro, pero me detengo para resaltar la importancia de Pantera, bebedor de la influencia de Metallica y Slayer en su idolatrado Cowboys From Hell hasta líderes de esta nueva corriente, incorporando también elementos de la música del Sur de Estados Unidos.

El Thrash desde la edad de oro hasta nuestros días

A partir del surgimiento del Groove y del auge del Death y el Black, se puede hablar del fin de la edad de oro del Thrash. Pasó del undeground al éxito masivo con mucha fuerza y mantuvo la estela durante un buen tiempo. Aun así, a lo largo del tiempo han ido surgiendo varias bandas la mar de interesantes, sobre todo en los últimos años.

Uno de los primeros ejemplos que se me vienen a la mente son los suecos The Haunted, que juntan con gran maestría el Thrash americano con Death Melódico de su Gotemburgo natal, dando trabajos de buena factura como The Haunted Made Me Do It. Otros que llevan tiempo haciendo ruido son los ingleses Evile, que no ofrecen un enfoque revolucionario, pero lo compensan con discos de factura notable con mucha influencia de Slayer y Megadeth. También merecen mención los estadounidenses Vektor, que se mete en terrenos cercanos al Thrash Progresivo más extremo con ciertas trazas de Black Metal (indispensable su Black Future). Por último me dejo a una de mis predilectas y que, precisamente, está dentro de nuestras fronteras. Los albaceteños Angelus Apatrida que vienen siguiendo una trayectoria ascendente desde su debut hasta el soberbio The Call, sin quitarle mérito a un pedazo de disco como Clockwork. Los manchegos tienen poco que envidiar al resto de bandas de este apartado y tienen un estupendo futuro por delante.

Algunas obras imprescindibles

Metallica — Kill ’Em All (1983)

El mejor ejemplo para adentrarse en el terreno Thrash está en el debut en largo de Metallica. Quizá el tiempo no lo ha tratado muy bien y las posteriores obras maestras del cuarteto han terminado por hacer que este parezca un álbum menor, pero no hay que obviar la gran relevancia que ha tenido. Su importante éxito supuso la entrada del Thrash Metal por la puerta grande, ganando repercusión y dando a conocer a muchas bandas extraordinarias. Kill ’Em All refleja todos los argumentos necesarios para ayudarte a decidir si te interesa el Thrash o no. Además, es un álbum estupendo, muy potente, muy sólido y con grandes temazos como ‘Whiplash’, ‘Hit The Lights’, ‘Motorbreath’ o ‘Seek & Destroy’.

Exodus — Blonded By Blood (1985)

El caos descontrolado y el músculo sonoro por bandera. Así son Exodus. No veréis mejor ejemplo de la grandeza de la banda de San Francisco que en su disco de debut. Perturbado y sanguinario, desde su propia portada hasta sus temas, destacando el corte homónimo, ‘Bonded By Blood’, directo como un derechazo y adictivo como una droga dura. Siendo además una buena prueba de lo que dije en su momento de Paul Baloff: no es el mejor vocalista que podemos encontrar, pero su personalidad y su presencia lo compensan.

Slayer — Reign In Blood (1986)

Auschwitz, the meaning of pain / The way that I want you to die

Un disco que empieza con esta frase es evidente que no va a tratar de unicornios y osos amorosos. Está claro que Slayer no se andan con chiquitas. Un compañero de esta santa casa lo dijo: son una cosa demasiado grande. Es cierto, son muy rápidos, muy siniestros y muy duros. Pero son muy grandes. Son capaces de despedazarte sin piedad y que tu grites pidiendo más mientras tu propia sangre gotea sobre ti mismo. Reign In Blood es el oscuro y demoledor relato del nazi ardiendo eternamente en el infierno pidiendo por una piedad que nunca le será concedida. Slayer nunca conceden piedad. Y aman el orden germánico por encima de todas las cosas.

Metallica — Master Of Puppets (1986)

Master of Puppets es esa obra que Metallica nunca debería haber publicado, porque ahora cada disco es mirado con lupa y comparado minuciosamente con esta obra magna. Dejaron el listón tan alto que nadie ha sido capaz de igualarlo, ni siquiera ellos mismos. Por eso la leyenda de este disco sigue creciendo cada vez más. Pero la leyenda por sí misma no vale, sino que tiene que tener una buena justificación. Por suerte, este disco la tiene, y de sobra. Desde la introducción spaguetti western de ‘Battery’ hasta el último martilleante acorde de ‘Damage, Inc.’ se demuestra que este disco es un auténtico despliegue de fuerza y maestría.

Megadeth — Peace Sells… But Who’s Buying?(1986)

Podría haber elegido el excelso Rust In Peace, pero no veo mejor ejemplo para demostrar todas las virtudes y defectos de Megadeth, y en concreto de su irascible líder caciquista Dave Mustaine. Los temas emblemáticos, los riffs poderosos y rabiosos, los solos afilados y cortantes como cuchillos, la adrenalina chorreando a borbotones. Cierto, hay partes que son mejorables, pero sigue siendo uno de los mejores discos de Megadeth.

Kreator — Pleasure To Kill (1986)

No es casualidad que este ya sea el cuarto disco consecutivo que destaco que sea de 1986. Ese fue un año realmente particular para el Thrash, donde se dieron la mayoría de obras cumbres. Pero los germanos Kreator tenían que aparecer en esta lista, por ser uno de los mayores exponentes del Thrash germano y por lo brutal de su propuesta. Si con Slayer sentiste perturbaciones intestinales, con Kreator olvídate de tu ropa interior para siempre. Y de tus vísceras también te puedes ir despidiendo, porque te las arrancarán antes de que te des cuenta con esos ramalazos de furia que despliegan.

Anthrax — Among The Living (1987)

Anthrax siempre han estado a la sombra de sus compañeros de las consideradas “Las Cuatro Grandes” de forma injusta. Y es más que posible que de haber lanzado su obra magna el año anterior y no en 1987, también habría quedado deslucido. Y eso es desmerecer a una banda capaz de firmar riffs tan grandes como los de ‘Among The Living’, ‘Efilnikufesin (N.F.L.)’ o ‘I Am The Law’, temazos directos y espléndidos donde lo haya. Si no agitas la cabeza violentamente con ninguno de estos temas, Anthrax definitivamente no son para ti. Pasa a otra cosa.

Guía de Metal: Thrash Metal, la playlist de Hipersónica

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