Decisiones que pueden marcar en un sentido o en otro el destino de un álbum


Es el paso del tiempo el que nos ayuda a terminar de valorar la cultura que consumismos, las películas que vemos y los discos que escuchamos. Dejar pasar aunque sólo sea un año termina de poner en perspectiva ese grupo que escuchaste por primera vez y te flipó -o todo lo contrario- y más tarde lo terminas valorando de otra manera.

Ahora, ¿qué tiene todo esto que ver con Havalina y su nuevo disco (que es de lo que yo en un principio quería hablar)? Para ello toca poner la vista atrás hace un par de años, como hice yo más o menos al enterarme de la existencia del nuevo disco de marras, y me puse a recordar los momentos más destacables de Islas de Cemento (Origami, 2015) y del que más me acordaba era, sin duda, ‘Cementerio de coches’.

¿Por qué ese tema más que cualquier otro? No es ya sólo cuestión de calidad, sino la naturalidad con la que el trío distendió los extremos de su música hasta el punto de sonar Doom Metal, ofreciendo no sólo un esfuerzo valiente sino también interesante. Una más que notable manera de seguir dando vida al sonido de la banda.

Ese único tema ya me hizo tener ciertas ganas de encontrar algo que me sorprendiera en Muerdesombra (Ernie, 2017), no tenía que ser necesariamente doom metal. No obstante, conforme iba recorriendo el disco ya me estaba visualizando hablando de aspectos como “zona de confort” y “recorrer las mismas cuatro esquinas” es un sentido ligeramente negativo.

Y de repente, casi al final, ‘Más velocidad’.

Quizá este sea uno del os pocos momentos donde Havalina se permiten el lujo de salirse de sí mismos y esos trucos que ya nos tenemos aprendidos -antes hay esfuerzos, pero demasiado tímidos para ser considerables-. Lo hace tomando una dirección muy alejada de su sonido tradicional, dando bastante peso a los sintetizadores y dejando las guitarras en segundo plano.

Sin embargo, la sensación que me deja ‘Más velocidad’ no podría ser más opuesta a ‘Cementerio de coches’. Cuando pasen otros dos años, seguramente el tema que más recuerde de Muerdesombra sea este pero, mientras que la otra se me quedó en la memoria por su manera de tocar extremos de una manera bastante coherente con las señas de identidad y virtudes del trío, esta la recordaré y me preguntaré en-qué-estabais-pensando.

Dafuq?

Más allá de lo mucho que rompe con su identidad, Havalina se muestran erráticos y poco naturales en esta nueva dirección. Manuel Cabezalí trata de encajar como puede su característica línea vocal en una instrumentación que va en otro sentido, más cercano a esa clase de grupos en las que estamos pensando que en lo que quizá pretendían. Combinar eso con la línea algo anodina del resto de canciones del álbum dejan bastante bajas las sensaciones con Muerdesombra. Ahora y en el futuro.

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