IDLES regresan con Ultra Mono, tercer disco largo de una carrera que no deja de sorprender por el salto decisivo que dieron en cuanto debutaron en largo. La banda de Bristol han conseguido que sus dos discos previos, Joy as an Act of Resistance (2018) y Brutalism (2017) se hayan convertido en imprescindibles, borrando así todas las dudas que pudiesen albergar quienes se los encontraron en formato más corto.

En Hipersónica repasamos hoy toda la carrera del grupo:

IDLES EP (2011)

Puntuación: 1 de 5.

Sólo tres canciones lanzadas en CD-R conforman su debut, hoy difícilmente encontrables (aunque anden un par en su soundcloud y la otra en YouTube). Concluía la era dorada del revival post-punk, parecía que ellos se querían sumar, pero IDLES jamás sonarían nunca más tan prescindibles… ni tampoco tan pendientes de la épica.

El sonido lofi de ‘Imagined Communities’ no puede esconder la pátina a ¡ARCADE FIRE! con la que debutaban. Afortunadamente, todo quedó ahí.

Welcome (2012)

Puntuación: 3 de 5.

Tras los primeros pasos, llega un segundo EP de cuatro canciones. IDLES aún se trastabillan en los paisajes post-punk más tópicos. No hay malas canciones, pero sí rutinarias, algo random: en ’26/27’ son unos Interpol del segundo disco; en ‘Meydei’ casi parecen querer lanzarse a la pista de baile de Franz Ferdinand años después (aunque el final de su estribillo ya apunta al grupo en el que se van a convertir) o ser Bloc Party.

Las letras comienzan a tomar forma propia, explorando parte de esa desorientación rabiosa que explotará en sus discos largos (“My faith was put in reprimand / and much of what is new / I can see my grave here / holding onto you”). ’Two Tone’ es su mejor baza, ya empiezan a tensar la cuerda lo suficiente; no lo hacen tanto en ‘Germany’ y suenan por ello prescindibles.

Meat (2015)

Puntuación: 3 de 5.

Meat comienza a ser otra cosa. IDLES se alejan casi por completo de las pretensiones de ser un grupo soft y se encaminan a territorios sonoros donde el punk y el post-hardcore tienen muchísima más relevancia. Y con ello consigue en angst adecuado para expresar lo que sus canciones necesitaban.

Queens’, con sus ya-yaaaaa de fondo tras cada verso, sus guitarras afiladísimas y su cabalgada a lo The Fall, es desafiante y también ejemplo de lo que el grupo será. En ’The IDLES Chant’ realzan el bajo para sonar más borrachuzos. Falta algo más pero en estos doce minutos ya empiezan a rozarlo.

Tiene su complemento en forma de remixes, llamado META, con gente como David Pajo (Tortoise) o Thom, de ALT-J(ajajaja).

Brutalism (2017)

Puntuación: 3.5 de 5.

La primera parada en disco largo del camino de IDLES comienza con toda una declaración de principios: una mujer gritando “no surrender!!” y una batería desbocada. Cuando entra Joe Talbot escupiendo palabras, es como vivir de nuevo esa sensación de gozo de los mejores discos de The Fall.

Brutalism no suena en ningún momento inocuo. Nunca se comporta como un disco desapasionado. Cada canción, cada cambio dentro del recorrido sonoro del debut de IDLES, es también una operación a corazón abierto al grupo. Todas pasan rápido, todas parecen atacarte como oyente más que dejar que las escuchas y todas se liberan del peso del revival (el post-punk, el punk, el que sea) a base de actitud firme, instrumentación rotunda, y multitud de ganchos.

Para lo desafiante que es Brutalism, hay que ver lo bien que maneja la capacidad de engancharte. Y unas letras que van de lo pueril a lo existencialista sin solución de continuidad dejan claro que nada les ha salido de chiripa. ‘Mother’, vaya canción política.

IDLES – Joy As An Act of Resistance (2018)

Puntuación: 4.5 de 5.

Brutalism nos descubrió a unos IDLES incapaces de hacer una canción mala: Joy As An Act of Resistance nos enseña a ese mismo grupo capaces de ensimismarse, de revisarse, de mostrarse heridos y vulnerables: “This snowflake’s an avalanche”, dice Talbot, resumiendo cómo se comporta todo el álbum, uno de los mejores discos de 2019 para Hipersónica y para un montón de publicaciones rendidas a los pies de un grupo en ¿su mejor momento?

Ya desde el título, Joy As An Act of Resistance toma la forma del enfrentamiento abierto, y sus canciones también: en las letras aprietan las tuercas a la masculinidad tóxica (’Samaritans’), a los patrones de belleza de los medios de lifestyle y moda (‘Television’), escupen a los racistas, se cagan en el nacionalismo de todas las maneras posibles (even your haircut’s violent) y mantienen viva la posibilidad de solucionar los grietas sociales del Brexit (‘Great’) sin renunciar a la lucha de clases. Son como Sleaford Mods, pero desde el post-core y el punk.

Y sí, también son la hostia de graciosos: la historia de dos cocainómanos hasta las trancas que se pasan por un velatorio de ‘Gram Rock’ es divertidísima.

Colossus’ recupera los tonos post-punk para pasar por la derecha a gente como Algiers (alucinante ese aire alarmante del “goes and it goes and it goes” y el cambio final del último minuto y medio; dos canciones en una). ‘Love Song’ es tan violenta en la manera de comportarse como vulnerable y empática en su letra:

I will not go to bars
Or jump in strangers’ cars
Or mine sweep for wines
And lines and lines and lines and lines and lines and lines
It’s not about the sex and sex and sex and sex and sex and sex
I want to be your best ever friend
Forever best friend
(…)
You try and you try and you try and you try
To make me change
I hope and I pray and I pray and I pray
You’ll stay the same
I wish-ish-ish-ish-ish
I wish you’ll always stay
So I push-ush-ush-ush-ush
I push you away

Danny Nedelko’ o ‘I’m Scum’ viven con la chispa de las mejores canciones de The Clash (o de las guitarras refrescantes de los Pixies de Surfer Rosa).

Y, por supuesto, ahí está también ‘June’, una canción tan perfecta como escalofriante sobre perder un hijo cuando está a punto de nacer:

Dreams can be so cruel sometimes
I swear I kissed your crying eyes
A stillborn but still born
I am a father

Baby shoes for sale: never worn”, apuf. Uno de esos discos que no se acaban nunca.

IDLES – Ultra Mono (2020)

Puntuación: 4.5 de 5.
IDLES Ultra Mono

Los adelantos de Ultra Mono eran impresionantes. Ya no sólo es que dominen los caminos habituales, sino que cuando entran en calma tensa explotan un brillo desconocido: ‘A Hymn’ es, desde el mismo momento de su presentación, un hito más de un grupo que podría no haber tocado techo aún.

Ultra Mono funciona mejor cuanto más urgente y agresivo es, cuanto más cerca está de romper la estructura de las canciones o de salirse del patrón de acelerones sin final de IDLES. Por eso destacan tanto ‘War’, ‘Grounds‘, ‘Carcinogenic‘ o la ya mencionada ‘A Hym‘: todas parecen estar estirando los límites del grupo, de sus canciones y del impacto en el oyente.

Puede que, tras descorchar la botella, Ultra Mono parezca perder frente a Joy as an Act of Resistance por cierta estructura más lineal, con menos sobresaltos (‘Reigns’, ‘The Lover’). Pero sus 43 minutos sin bajón reseñable, forman otro disco sobresaliente de un grupo que, ahora mismo, te está pasando por encima.

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Raskolnikov
Raskolnikov
1 month ago

A mi me encantó Joy, pero comparar Danny Nedelko con lo mejor de The Clash… A años luz!

probertoj
Reply to  Raskolnikov
1 month ago

No la comparo, hombre, digo que comparte la chispa que las hacía buenas 😀

Raskolnikov
Raskolnikov
Reply to  probertoj
1 month ago

A veces el forero quisquilloso coñazo me coge el móvil

probertoj
Reply to  Raskolnikov
1 month ago

LOL