‘Hungry Heart’, de Bruce Springsteen: cuando se le caían las canciones de los bolsillos

Bruce Springsteen - The River

Igual es la sensación por haber pasado décadas desde su momento cumbre, o quizá por el mero hecho de tener varias generaciones de separación, pero sí percibo la sensación de que a Bruce Springsteen no se le termina de tener todo el reconocimiento o respeto que se merece en comparación con otros mitos de la música popular, véase Bob Dylan o David Bowie. Que sí, que cada vez que viene a España llena estadios y todo eso, pero no es ese el tema en cuestión.

Claro que ya llegará el día que se muera, que ya saldrá gente hasta reivindicando alguna del Lucky Town (Columbia, 1992).

The (fucking) Boss

Quién sabe si el haber estado tan próximo con las fronteras del AOR ha hecho más cuestionable su figura para según quién. De todos modos, no es excusa para hacer de menos a un tío al que, de 1975 hasta 1982 (si queréis ampliamos hasta 1984), no había quien le tosiera haciendo canciones. Porque más allá de las dos de siempre que casi todo el mundo tiene el mente cuando se le menciona, Springsteen era un creador de canciones cojonudo.

Su talento para el arte de componer era tal que se le caían las canciones de los bolsillos. Tanto que te podía hacer un disco doble sin que se le puedan apreciar fisuras. De hecho, así lo hizo. Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos de existir en un mundo donde existe un disco como The River (Columbia, 1980).

«A ver, Bruce, quédate alguna canción de las que regalas»

A tanto llegaba ese momento de inspiración durante esos casi diez años que su propio agente, Jon Landau, le tuvo que poner los puntos sobre las íes porque no paraba de regalarlas a otra gente, como el caso de Patti Smith con ‘Because the Night’. Tuvo que pararle los pies cuando estuvo a punto de darle a Joey Ramone una, hasta que le dijo que se la guardara para algún disco suyo. Springsteen estuvo a punto de soltar una de las mejores canciones que componen un disco tan de canciones como The River.

Landau debió de sentirse muy aliviado de que Bruce le terminase haciendo caso. Puesto Nº5 en la lista de éxitos en su país. Inglaterra se le atragantó un poco más, teniendo más éxito al figurar en el Greatest Hits lanzado en 1995. ‘Hungry Heart’ se ganó con facilidad el cariño de los fans y el aplauso de la crítica, no sin motivo. Un piano que llega a la patata, un ritmo que se te pega a la cabeza y ya no se escapa, una letra de romanticismo BIEN, además de un Springsteen especialmente inspirado en lo vocal a todos los niveles.

No seáis muertos por dentro y no esperéis a que se muera para apreciar canciones como esta.


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