Jitazos inmortales (XII): ‘Can’t C Me’, de Tupac

¿Mártir o macarra? ¿Gurú o gangster?

Demasiado calor para ir en camiseta

Este año toca oír mucho hablar de Tupac Shakur al parecer. Siempre acaba sucediendo cada año, que de repente toca ensalzar a una figura musical pasada en particular, especialmente si está muerta. Este año parece que es el año del rapero de Harlem, con inducción en el salón de la fama del rock y biopic de su vida en camino.

Pero, ¿por qué encumbrar el ascenso y caída de un músico cuya imagen pública parecía estar más cerca del puro gangster que la del artista inquieto? ¿Más cerca de la conflictivas calles que del estudio de grabación? Quizá ahí resida la clave del éxito de 2Pac: supo describir de manera certera y explicita las dificultades del joven hombre negro tratando de agarrar su libertad dentro de una sociedad que aún oprime a su colectivo. No fue el primero en hacerlo, eso está claro, pero pocos lograron que el discurso calara con la misma fuerza.

La liberación del colectivo afroamericano y, sobre todo, la ideología del Partido Pantera Negra (organización a la que pertenecieron sus padres), tuvieron mucha influencia en la música de Lesane Parish Crooks (su nombre de nacimiento). A partir de ahí, se comprende mejor su posterior figura de mártir, dejando en segundo plano su conflictiva figura más allá de las cuatro esquinas del CD y que terminó conduciendo al tiroteo que provocó su muerte. Su propio flow es el que nos lleva a admirarle incluso cuando se pasa varios temas inflando su propio ego, encantado de haberse conocido a sí mismo.

https://www.youtube.com/watch?v=yVv4IdGtcNw

El intelecto superior de Sakur le llevaban al espectacular dominio de la métrica y la verborrea empleando el lenguaje más coloquial posible para hacer calar mejor su mensaje entre su público objetivo, su entorno en las calles. La agilidad y fluidez en el rapeo de Tupac son la salsa que da la vida a sus temas y le otorgan ese estatus de leyenda independientemente de su mensaje, aunque este pudiera llegar a ser (y siga siendo) importante.

Traer de colaborador a un maestro del flow como George Clinton y tener a un genio como Dr. Dre en la base son la guinda de este tema que abre el segundo disco de All Eyez on Me (Death Row, 1996). Fuego en la pista y en la calle cuando suena ‘Can’t C Me’. Tupac está en la casa, no hace falta nada más.


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