La saga de los junior del indie rock tiene nuevo integrantes. Si Dinosaur Jr. son el abuelo del asunto y Eliminator Jr. el primo-segundo del que nadie se acuerda, ahora Kiwi Jr. llegan a 2021 con la intención de que la llama no deje de arder. Ya estuvieron a punto de ser jitazo de la semana con ‘Undecided Voters‘, y cada nueva canción de adelanto de Cooler Returns, su segundo disco, ha apuntado buenas, y viejas, sensaciones.

¿Quiénes?

Canadienses de Toronto, aunque a ratos parezcan salidos de Australia, Kiwi Jr. son Jeremy Gaudet (voz, guitarra, tecladitos), Brian Murphy (guitarra, coros; también en Alvvays), Mike Walker (bajo, teclados, coros), Brohan Moore (batería, coros). Como en cada alineación en la que TODOS los del grupo canten, puedes presuponer su gusto por las armonías vocales powerpoperas y no irás desencaminado. Sí, claro que también tienen ese punto de «pop malcantao» que tanto nos apasiona por aquí: la desidia y las voces que-parece-que-no-pero-son-que-sí cotizan altísimo en los corazones hipersónicos.

En este caso, el punto desganado tiene mucho de Lou Reed, lo que hace que incluso cuando más australianos se ponen, no dejen de sonar americanos.

¿Qué?

Kiwi Jr son indie-rock, con menos jangle y más powerpop que el de bandas con las que se les ha puesto cerca en las reseñas que han ido acumulando. Tienen un puntito Parquet Courts, por aquello de la energía deslavazada que desprenden; también porque sus querencias art-punk nunca, nunca se transforman en canciones violentas.

A Jeremy Gaudet a veces se le tensa la voz hacia los gallitos de Stephen Malkmus, así que normal que también se cite a Pavement, pero sólo sería a los «pavement normales» de los hits de Crooked Rain, Crooked Rain: Kiwi jr. tienen por ahora la cabeza lo suficientemente puesta en su sitio como para ir a la locura pavementiana (y cuando lo intentan, por ahora, les ha salido regular, como en ‘Soft Water Apples’).

Enganchan, sí, y posiblemente si Cooler Returns (2021) sale bien van a subir muchísimo el runrún, un poco a la manera de lo que ha ocurrido en los últimos tres años con Rolling Blackouts CF. Ellos dicen que quieren hacer canciones de apariencia sencilla, al menos en la superficie y se agarran a Beat Happening para autoexplicarse.

Nunca está mal agarrarse a Beat Happening para cualquier cosa.

¿Cómo les ha ido?

Por ahora, bastante bien. Su debut, Football Money, salió publicado en 2019 en Mint, la disquera de Vancouver y en 2020 tuvo nueva edición, que es con la que ya nos ha llegado a casi todos.

Allí, en 27 minutos se cepillaban diez canciones. Parece rápido, pero aún más si tenemos en cuenta todas las cosas que pasaban por dentro: a veces ocurría con los Kiwis jr. del debut que una canción suya te sonaba a varias, como en ‘Murder in The Cathedral‘, estupenda manera de empezar un disco.

Otras iban, con descaro, a por el himno: ahí se encaraman el pulso tenso de ‘Gimme More‘, el gancho electrificado de ‘Football Money‘ o la muy, muy jangly ‘Salary Man’… Sabemos, por ‘Swiming Pool’, que también tienen escondido a un grupo de melodías vocales perfectas y que hay un puntito Modern Loves que, si lo dejan salir, vamos a disfrutarlo una barbaridad (lo enseñaban un poquito en ‘Wicked Witches’).

Cooler Returns, con Graham Walsh (METZ, Bully, Preoccupations) a la producción y Phillip Shaw Bova en la masterización, se estrena el 22 de enero con más canciones y algunos minutos (sólo 36, no penséis que os van a soltar la chapa). Los adelantos acentúan su lado más rock’n’rollero y degradan el indie-rock (nos parece guay; no creemos que su camino vaya a ser el de ‘Pavement 2021’). Y, además, cuentan con la maquinaria y la ascendencia de Sub Pop para estar en más sitios. Les pinta guay el año, para qué nos vamos a engañar.

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