La discografía de The Black Keys, ordenada de peor a mejor

Actualización: Con el nuevo disco en la mano, toca actualizar el top ordenado de la discografía de The Black Keys.

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Una gran muestra de mis capacidades predictivas ha sido cuando predije en un podcast que The Black Keys no iban a sacar disco porque estaban a matarse entre ellos, y semanas después sacan canción y la posibilidad de nuevo disco sobrevuela el horizonte. Hurra por mí.

Pero en enero del año pasado dije que habría disco de A Perfect Circle y sucedió (aunque ya nadie lo recuerda). Y voy a mantenerme con mi predicción de que habrá disco de Tool hasta las 23:59 del 31 de diciembre de 2019.

En fin, voy a lo que iba. Como forma de resarcirme por una opinión que ha tardado poquísimo en envejecer MAL, me he repasado todos los discos de la banda para comprobar cómo han envejecido y qué lugar ocupan en un ranking que seguro no será ni polémico ni discutible. Vamos a ello.

9. Let’s Rock (2019)

Esto es Chernobyl.

8. Turn Blue (2014)

Hablando de cosas que envejecen mal muy rápido. La cosa es que ‘Weight of Love‘ sigue aguantando genial, el único momento brillante de un disco que nos pegó una decepción gorda con la banda y desde que salió hemos hecho como si no existiera. Hasta los propios Black Keys con su Let’s Rock parecen querer pretender como si este disco no hubiera pasado. Pero bueno, por lo menos ‘Weight of Love’ si recordaremos que pasó.

7. Attack & Release (2008)

El último disco antes del gran salto a la popularidad de la banda, y que se queda un poco en tierra de nadie con muy poquito que ofrecer más allá de ‘I Got Mine‘, que lo sigue molando todo por otro lado. El disco finaliza esta etapa de sonido más clásico y bluesero de la banda sin muchos alardes y con ganas ya de un chute de revolución. No tardaría en llegar.

6. Magic Potion (2006)

Quizá se le podía achacar un poco lo mismo que le pasa a Attack & Release, que continua la primera etapa de la banda pero con menos alardes que sus predecesores y con las grietas más a la vista. Sin embargo, diría que se defiende un poco mejor, incluso aunque sus highlights sean menos evidentes. No es de sus discos más memorables, pero apañado es un rato.

5. The Big Come Up (2002)

La crudeza amateur de su debut le pone por debajo de trabajos posteriores más pulidos, pero también ese ímpetu juvenil le proyecta por delante de sus obras más mediocres, así que el ecuador parece un lugar bastante adecuado para él. Aunque también podría avanzar algún puesto si lo escuchas en un buen momento, porque sigue siendo electrizante.

4. Rubber Factory (2004)

Aunque otros discos puedan tener más hype -tanto que hasta yo me he acabado rindiendo a ponerlos por delante de este-, no deja de ser una lástima que Rubber Factory no tenga más cariño y recuerdo por parte de la gente. Un álbum fabuloso donde Auerbach y Carney tomaron aun más confianza en sí mismos como compositores (antes buena parte de sus discos se componían de covers) y donde el fuzz accidental salido de las pobres condiciones de grabación le da un sabor especial. Un trabajo infravalorado.

3. Brothers (2010)

El disco que ya hizo que todo el mundo empezara a saber quienes eran The Black Keys y, retomado hoy día, se puede argumentar que es uno de sus discos más completos. Sus quince cortes acaban formados dos caras sonoras diferentes, una más marchosa y eléctrica que asociamos más a su sonido característico, y otra más reposada y deliciosa heredera de sus grupos psicodélicos favoritos de los 60. Y cuenta con una batería de temazos tal que casi hasta te puedes plantear ponerlo el primer puesto en el ranking a poco que tengas el día tonto.

2. Thickfreakness (2003)

Ya desde el primer corte se acaba plantando ante ti y se reivindica como el mejor disco de esta etapa de la banda. Afilado, vigoroso, tenaz y alucinante por los cuatro costados. Tiene varias de las mejores canciones de la banda en general, no sólo de este periodo, y es un disfrute continuo que no envejece. Nunca viene mal recuperarlo.

1. El Camino (2011)

io ke sé, Hulio.

La enorme batería de jitazos que posee, la manera en que condensa el sonido que asociamos con ellos, cómo relucen más todas las virtudes que poseen como banda y qué poco se notan sus limitaciones, lo redondito que es, EL VIDEOCLIP DE ‘LONELY BOY’. Cómo no amarlo tan fuerte como para ponerlo como mejor disco de su año.

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