Recopilamos lo mejor de un gran curso


Como ya vimos en el repaso a la escena internacional, el pasado 2016 ha sido un gran año para la electrónica. Pero no sólo en este ámbito; dentro de nuestras fronteras hemos disfrutado de trabajazos que desde luego no tienen nada que envidiar a LPs del extranjero, y ahí está nuestra lista para corroborarlo. De viejos conocidos, realidades actuales y debuts esperados está hecho este 2016 que desde luego no olvidaremos. Veamos qué hemos tenido por aquí.

IDM, glitch y otras experimentaciones

Si hablamos de IDM, requiebros y clasicismo, hay un disco muy claro que destacar este año, y es el de bRUNA / Wooky. Archives (Lapsus, 2016) nos ha traído la parte de Wooky que ya conocíamos y la inédita de bRUNA, sumado también a ese carro. En ella repasan a sus referentes, yendo más allá de la propia IDM, construyendo progresiones analógicas que tuvieron su éxtasis en la actuación del Sónar y que hacen de este un álbum indispensable. De lo mejor que ha salido del género en años en nuestro país. Y este año, desde Discontinuu también nos han llegado dos discos de IDM bastante buenos, el de Pauk, más clasicista, y el de Nev.Era, más evocador.

Y aunque no es sólo esto, sino que es un cúmulo de diferentes estilos, sin duda uno de los discos de los que había ganas de escuchar este año era el de Pedro Vian. Beautiful Things You Left Us for Memories (Modern Obscure, 2016) nos iba dando pistas de lo que iba a ser con sus adelantos, y es un álbum notabilísimo. De melodías escapistas y oníricas a cierto aire new wave y con la colaboración de la vocalista de Mourn, Vian ha publicado un señor debut que ya deja un listón bastante alto. Aunque no tan brillante pero sí de calidad, también ha sido el debut de Mans O, thirst o sed, con armonías líquidas y repletas de detalles, ritmos rotos y pasajes más sosegados.

Por otra parte, este año también hemos asistido a la nueva referencia, esta vez en largo por primera vez, de Skygaze, Weightless Landscapes (Love Our Records, 2016), una buena continuación de epés como Smooth EP. Glitch, detallismo y paisajes sonoros de bella factura. Y para cerrar este ámbito, sin duda el del madrileño Damian Schwartz es uno de los grandes álbumes de este año, una recomendable simbiosis entre el electro, sonidos analógicos con mucho gancho y un gran sentido de la melodía.

Y para rematar, y aunque sea con un poco de trampa, fundamental lo que publica el sello madrileño Analogical Force, con trabajazos como este Dwaallicht, Welkin EP. Para los seguidores de la IDM más canónica y que empezó a petarlo en aquellos tiempos imprescindibles de Warp.

La magia de los sintes y lo analógico

En la sección oscura de teclados y cacharros analógicos es obligatorio mencionar a los asturianos Fasenuova, que debutando ahora en el reciente sello Humo y siendo la primera referencia de este, han vuelto a demostrar que son únicos. Su forma de cruzar la angustia, el amor y la ira con la cold wave y la herencia de sintetizadores oscuros de los ochenta hacen de Aullidos Metálicos (Humo, 2016) un disco que hiela la sangre. Y otro trabajo sorprendente este año ha sido el debut en largo de los valencianos Güiro Meets Russia. Sus progresiones secuenciales y la Escuela de Berlín en el retrovisor dan como resultado un gran viaje de loops interminables con un gran acabado. Variado dentro de lo encorsetado que del género. Y otro lanzamiento que nos ha gustado mucho y que ha venido a final de curso ha sido el de Glue Kids, Fuego Amigo (Galleta Records, 2016), más cosmos, sonido analógico y progresiones que te transportan a otros lugares.

Y sin duda hay que destacar también uno de los discos que se coló en el top nacional del pasado año, Amma(Fohen, 2016), otro debut en largo esperado y que ha sido de lo más emblemático de este año gracias a esa mezcla de sintes exóticos y tribales, con una raigambre africana que va más allá de lo meramente musical. Para ritmos más intensos y espaciales, recomendable el Erosion EP de Sunny Graves, uno de esos productores afincados en Barcelona y que es como si fuera de la casa. El suyo es otro buen trabajo facturado en Disboot, que ha tenido un año bastante prolífico por la calidad de las referencias de este año.

Barra libre techno

Dentro del techno y sus derivados siempre hay muchas cosas que destacar en nuestro territorio, en el que vamos descubriendo valores jóvenes que cada vez se van asentando más y otros clásicos que vuelven para seguir dando clases. Uno de ellos ha sido Undo. Con Disconnect supera la espinita que nos dejó clavada en Motas de Polvo y vuelve a brillar con ese gusto por un tech house suave, de bombos marcados y ambientaciones oníricas. En el otro lado encontramos el disco de Eduardo de la Calle, Collected, con un sonido más cerebral, propio de suburbios, que capta esas sensaciones de la noche de la gran ciudad. Además, ha publicado también varios epés para seguir con su actividad frenética. Eso sí, estos de más músculo.

Y de ese músculo seguimos hablando, de otro veterano, además, como lo es Oscar Mulero, con un Second Skin EP donde los graves vuelven a salir imperiorosos y a aumentar con remezclas como la de Architectural. Este último además despidió el año con Cubismo, un single de ambient y techno oscuro, que nos sirve como aperitivo para su nuevo largo de 2017. No fue el único que publicó material en diciembre, Boris Divider hizo lo propio con su nuevo álbum, Visiones Secuenciales, esta vez con menos potencia y centrado en la oscuridad desde una perspectiva más minimalista.

Con mucha más vitalidad, en cambio, se presentaba este verano el madrileño Víctor Santana con Ki, un álbum en el que se juntó con Hiroshi Watanabe con un gran resultado en las remezclas. Y los propios temas, con mucha alma, grandes detalles y señorío, el sonido marca de la casa. Hablando de vitalidad y buenas vibraciones, entre el house y derivados que viran más hacia postulados tech se encuentraba lo nuevo de AFFKT, Son of a Thousand Sounds. En el apartado de los ritmos para darle un zarpazo al pub de turno, tenemos a Coyu y a Henry Saiz con su tech house. Con Nin EP y Night Cult EP o Secrets respectivamente, siguen siendo nombres fundamentales para pinchar en cualquier set de baile y meterse al personal en el bolsillo.

Cada vez mejor house y mejor footwork

Si hay dos nombres propios de este año y que también se colaron en nuestro top nacional esos son los Pional y Sau Poler. El primero, con When Love Hurts ha publicado la que es hasta ahora su mejor referencia. House elegante, con mucha instrumentación y con muchísima emoción. Para quitarse el sombrero. Como lo es también Memorabilia de Poler. Una obra mucho más completa que las suyas anteriores y en la que muestra que puede tirar de varios registros, con cosas como la soberbia ‘Jnane’, uno de los indiscutibles temas del año.

Y para cerrar el repaso a este gran año, qué mejor forma que hacerlo con la energía y el buenrrollismo que rezuman los epés de BSN Posse, que demuestran que interpretan el footwork como nadie en nuestro país. Entre sus devaneos con el flamenco, clásicos dance y el magnetismo sonoro que irradian sus estructuras, cada una de sus publicaciones es para devorarla. Destacamos #UOAI y Not Far From the Future.

Playlist para perder el tiempo con todo lo del año:

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