La Elegía a Ramón Sijé es nuestra elegía

De recuerdos, canciones, poemas y fechas


A Miguel Hernández la vida le arrebató a Ramón Sijé muy pronto. A la temprana edad de 22 años, sufrió una infección intestinal que se le extendió por otros órganos, causándole la muerte en la nochebuena de 1935. El poeta, que compartía con su paisano Sijé reflexiones, letras — había sido un gran apoyo en sus primeras obras — y una gran amistad, quedó partido. Hernández se topó con la muerte, un hecho con el que mucha gente, joven como él, con 25 años, aún no está familiarizada. Ni siquiera siendo más mayor se tiene por qué estar familiarizado, sigue siendo duro en ocasiones asumir que una persona ya no está y no volverá nunca.

Aquella experiencia dura y traumática, quizá la primera, como pasa con las rupturas y otros golpes vitales, sirvió, fruto de la ira, para alimentar uno de sus escritos más célebres: ‘Elegía a Ramón Sijé’, que fue incluido en El Rayo Que No Cesa. Un poema brutal y directo como la muerte, pero a la vez precioso, riquísimo en su composición, que desbordaba talento y que al final del mismo mostraba la belleza y el amor por su amigo, no podía quedar así. Joan Manuel Serrat lo rescató en 1972 en su disco homenaje al poeta oriolano para musicarlo con esa característica nueva canción española que ya había dado a ‘Mediterráneo’, entre otras imprescindibles.

Desde entonces, no han sido pocas las recuperaciones musicales que se han hecho del poema, sobre todo desde el flamenco, acostumbrado a ir de la mano de los poetas. Manolo Sanlúcar, que ya había hecho otras elegías, hizo lo propio en 1978, también y de forma más reciente Niño de Elche con el Chojín en 2014, en tiempos más ortodoxos en una necesaria revisitación sobre la vida del poeta, un año en el que también hace lo propio Silvia Pérez Cruz con Refree, que empieza a convertirse en un aliado para nuevos y nuevas intérpretes del flamenco con su guitarra sobria y monolítica, empezando con la espléndida voz de la también cantante catalana. También José Mercé lo hizo antes, en 2012. Una muestra de la ristra de los numerosos cantaores y cantantes, más o menos conocidos, que le han puesto música.

Sin embargo, si hay un rescate musical al poema que duela tanto como el propio escrito, ese es indiscutiblemente la versión de Enrique Morente y Pepe Habichuela en 1977 en esa gran obra que es Despegando. De hecho, las canciones de Mercé y Pérez Cruz después son casi unas versiones de lo que hizo Morente, con una métrica idéntica. Además, en Granada, el álbum de esta última, hay otra efímera pero tremenda versión de ‘Que Me Van Aniquilando’, también de Despegando, en la que la catalana expulsa todo su poderío vocal poniendo la piel de gallina.

En lo que respecta al taranto de Morente, esta se titula ‘Compañero’, una palabra que está presente en los primeros versos, que recogen la rabia de haber perdido injustamente y tan pronto a Sijé, y al final, expresando el amor que siente por su amigo y encomendándole al encuentro después de la muerte. Una canción del buen aficionado, del rompedor de estructuras, que recoge perfectamente esa desolación y a la vez fuerza del poema; más liviana al principio, cuando los versos son más duros, y más sentida al final, cuando este se manifiesta más aliviado. Duele y se siente como pocas en el cancionero popular español.

Una canción que no sería lo mismo sin la guitarra de Pepe Habichuela, en la época en que los guitarristas empiezan también a tomar más protagonismo y reconocimiento, que hasta entonces había sido cosa de los cantaores, dentro de un álbum con un título interpretativo que habla por sí solo: una brecha entre lo viejo y lo nuevo del flamenco que estaba por llegar. Y un poema, sobre todo un poema, que como las canciones y sus líricas, hacemos nuestro. Un refugio en el que encontrarse con los que ya no están, sea un 9 de julio, un 24 de septiembre, un 18 de marzo o cualquier otro día. Por eso, la elegía de Miguel Hernández es nuestra elegía.

A las aladas almas de las rosas… 
de almendro de nata te requiero, 
que tenemos que hablar de muchas cosas, 
compañero del alma, compañero.

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