Sí, los echaremos de menos, aunque la separación de Extremoduro haya sido la crónica de una muerte anunciada en la que estaba claro desde hace tiempo que Robe iba por un lado y el resto del grupo por otro. El disco en solitario del cantante ya dejó también patente lo que podía estar pasando dentro del grupo.

En fin, que se ha acabado hasta nuevo aviso o hasta siempre. Quedan sus discos y en Hipersónica hemos querido hacer una selección de canciones un tanto hijoputesca: sólo podemos escoger una de cada disco. Y tiene que ser la que creamos mejor.

O sea, estamos jodidísimos. Vamos ahí:

  • Deltoya — Ama, ama, ama y ensancha el alma: más declarados al amor que nunca, Extremoduro se elevaban ya muy por encima de compañeros generacionales que luego quedarían muy atrás (como Fito, sí). La producción es algo caótica, lo que acentúa el contraste entre el filo de la música y la caricia de las palabras. Ama, coño, ama.
  • Donde están mis amigos — Bri bri bli bli: “Me acuerdo de ti, me cago en tus muertos”. Hubo una época en la que críticos sesudos acusaban a Extremoduro de hacer del estilo de escritura un eslogan. Lo que estaba pasando, en realidad, es que el grupo estaba solidificando el estilo que acabaría teniendo una primera cumbre en Agila. En Dónde están mis amigos, de profético título y producción mejorable, ‘Bri bri bli bli’ es exactamente lo que hará grandes a Extremo: esconder tras una música juerguita un mensaje desasosegante.
  • Rock transgresivo — Jesucristo García: podría haber sido ‘Extremaydura’ y ha habido cierta discusión en torno a esto, pero ‘Jesucristo García’ encarna tan bien el espíritu de los primeros Extremoduro, y su capacidad para combinar el rock sucio y lento (y con Hammond) con arreones eléctricos que más que embestidas son ganchos a los que te subes. Cuando un Robe de garganta aún joven canta lo de “¿Cuánto más necesito para ser Dios?” ya te has convertido. “Soy Evaristo, el rey de la baraja”, el puente que cambió vidas de chavales en el quicio entre los 80 y los 90.
  • Somos unos animales — Necesito droga y amor: con un sonido mucho más cercano al estándar del ‘rock urbano’, quizás por el paso de Salo a la guitarra trans incorporarse Carlos El Sucio, Somos unos animales reducía el espectro sonoro pero amplificaba el canon lírico del grupo: ahora los perdedores también amaban y el amor y las drogas se mezclarían constantemente: “No me conoces, sólo son dos días, yo nunca doy un paso atrás. Romper barreras quiero cada día, ya sé que no soy supermán. No necesito alas para volar, prefiero LSD. No necesito verte pa saber que no te olvidaré». Sólo ‘Quemando tus recuerdos’ está a la altura en este disco.
  • Agila — So payaso: La gran obra del grupo en los 90, y su reivindicación para todos los que pensaban que del rock en español ya sólo salían moñeces estancadas. Escudado por un Iñaki Uoho fantástico, la música crece para acompañar a las letras, que son sencillamente memorables. No hay canción mala, y sí muchas que serían top y demostrarían la versatilidad de grupo y letrista (‘Prometeo’, ‘Sucede’, ‘Correcaminos’) pero es ‘So Payaso’, emocionante y derrotista, la que directamente se convierte en Historia de la música en España.
  • Canciones prohibidas — Salir: tras un disco perfecto, algo de bajona tenía que llegar. Canciones prohibidas no lo es tanto, porque mientras unos se pasan la vida buscando la canción buena, a Extremoduro se les caían de los bolsillos en aquella época. ‘Salir’ comienza de nuevo con el corazón roto y acaba propulsada por el mismo destrozo vital que hay detrás de ‘La Fuerza’, detrás de ‘Un Buen día’, detrás de hitos que sólo puedes cantar a gritos y con el corazón encogido. ¿Podríamos haber escogido también ‘Golfa’? Sí; Canciones prohibidas es irregular, pero se merece más escuchas aún.
  • Yo, minoría absoluta — Puta: Cuatro años esperaron a regresar y, además, para Yo, Minoría absoluta fue como si quisiesen despojarse de lo que habían ido añadiendo desde poco antes de Agila y ahora les sobraba: adiós al piano, a la sección de viento y a las cuerdas; vuelta al rock. Y también vuelta a los himnos: ‘La vereda de la puerta de atrás’, ‘Menamoro’ y esta ‘Puta’ que quizás sea su número rockero más afinado.
  • La ley innata — Todo el disco es una canción, así que el disco entero. Que además es una jodida maravilla y otro puñetazo en la mesa para quienes pensaban e insistían (sí, después de tantos años) en que Extremoduro era un grupo demasiado básico. Favorito personal y un salto adelante que parece un triple mortal.
  • Material defectuoso — Mi espíritu imperecedero: continuar los 45 minutos de perfección y riesgo de La ley innata era tarea complicada. Y, sin embargo, Material defectuoso es otro disco que deja claro que la ambición y el crecimiento como grupo de Extremoduro ya era imparable. Posiblemente, en algún recoveco de este crecimiento fue donde la rutina de tantos años juntos golpeó fuerte. ‘Mi espíritu imperecedero’ es su canción más radiante en lo musical, una de las más derrotadas por la vida en lo lírico. ¿Y ahora qué? Ahora coloco las aceras.
  • Para todos los públicos — Locura transitoria: La ley innata abrió la espita de que Extremoduro nunca más fueran el grupo que todos esperaban. Y lo lograron sin alienar a sus fans de siempre y poniendo caminos para los que no hubiesen llegado a ellos. Canciones con giros, arreglos sorprendentes (por lo inesperado más que por lo epatante) y canciones tan enormes como ‘Locura transitoria’ o ‘El camino de las utopías’.
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Raskolnikov
Raskolnikov
10 months ago

Pues vaya disquito queda… De acuerdo en todo salvo Agila. Soy consciente de que So Payaso es mucho, pero Buscando una Luna es mi debilidad.

manuwar
manuwar
10 months ago

Hostia puta, menudo papelón. Pero pico:

Rock Transgresivo: Amor Castuo.

Somos Unos Animales: Necesito Drogas y Amor.

Deltoya: Volando Solo.

Donde están mas Amigos: Historias Prohibidas.

Pedrá: ( ͡° ͜ʖ ͡°). Pero me quedó con el cacho de «Y pa cara perro yo….».

Agila: Puf. Buscando Una Luna. O Sucede. Lo siento, las dos.

Canciones Prohibidas: Salir.

Yo, Minoría Absoluta: A fuego.

La Ley Innata: Pues eso.

Material Defectuoso: Tango Suicida.

Para Todos los Públicos: Locura Transitoria.