Las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 (I)

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Las mejores canciones de los 50 y los 60

Aquí en Hipersónica nos gustan mucho los retos las putas locuras, así que no se nos ocurrió nada más sencillo que empezar un completo recorrido seleccionando las mejores canciones de la historia del rock. Así, tal cual suena. Para hacerlo aún más divertido, vamos a dividir el proceso en listas de 101 canciones para cada década, a ver si con suerte conseguimos que salga algo decente de todo esto.

Como veis, inauguramos hoy tan megalómano proyecto con la primera parte de las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60, lista que nos tendrá entretenidos durante lo que queda de mes. Os podéis imaginar que semejante tarea ha hecho que llovieran los puñales y las maldiciones entre el equipo de editores a la hora de votar y decidir, pero salvo alguna lesión menor y unas pocas lágrimas ocasionales, no tenemos nada grave que lamentar. Podéis suscribiros a la lista en Apple Music.

101. The Easybeats — Friday on My Mind

Si empezamos la lista hablando de una banda de rock australiana con un miembro de la familia Young en sus filas, cualquiera pensaría que nos referimos a AC/DC, pero antes de que Malcolm y Angus se hicieran famosos con esta mítica formación, su hermano mayor, George Young, ya daba caña en The Easybeats. Él es, junto a Harry Vanda, responsable de este inmortal himno a los viernes que todo lo llena de alegría y de ganas de fin de semana. El que fuera su gran éxito vino incluido en el álbum Good Friday y alcanzó el puesto 16 en la lista Billboard Hot 100 cuando el disco fue editado en mayo del 67.

100. Amon Düül — Ein Wunderhübsches Mädchen Träumt von Sandosa

“Pronto han empezado éstos con las extravagancias”, habrá pensado más de uno al ver esta elección. Pero el colectivo musical Amon Düül y su Psychedelic Underground resultan muy necesarios en cualquier reivindicación que pretenda entender mínimamente los orígenes del rock. Se trata del primer disco de lo que empezó como una comuna de artistas alemanes buscando la liberación personal y la reivindicación política a través de la música, aunque pronto fue producto de tensiones intestinas que les llevaron a una mitosis de la que surgió un segundo grupo, Amon Düül II. Esta impronunciable canción, apertura del álbum, representa como pocas ese espíritu de libertad creativa, psicodelia sin control y experimentación al extremo que marcaba la tónica general del movimiento krautrock.

99. Grateful Dead — St. Stephen

Adentrarse en cualquier disco de Grateful Dead es una experiencia cuanto menos curiosa, aunque no resulte siempre igual de gratificante. Eclécticos e imaginativos como ellos solos, deben ser reconocidos como uno de los grupos más atrevidos y ambiciosos del área californiana en la segunda mitad de los 60, lo cual les llevó a cosechar una importante cantidad de fervientes seguidores que se hacían llamar los Deadheads. Sin ser de las más atrevidas, ‘St. Stephen’, que sirve de apertura para Aoxomoxoa, es sin duda alguna una de las grandes canciones por las que siempre serán recordados.

98. The Beach Boys — Good Vibrations

El rock al sur de California en los años 60 hablaba de surf, de interminables días de sol, de romances veraniegos que se van tan pronto como vienen y de potentes coches con los que recorrer la costa en busca de olas. The Beach Boys representa ese espíritu como ninguna otra formación, aunque las ganas de hacerse más grandes que su estampa les entraron pronto y ‘Good Vibrations’ fue la mejor prueba de que sabían hacer algo más que canciones sencillas para salir del paso lanzando tres discos al año. Publicada como single en 1966 e inmortalizada finalmente en Smiley Smile al año siguiente, supuso el gran salto cualitativo para los de Hawthorne y su llamada definitiva a la puerta de la fama más allá de su California natal.

97. The Squires — Going all the Way

No todos los grupos incluidos en esta lista llegaron a conocer el éxito, siendo el de The Squires uno de los mejores ejemplos de hasta qué punto una banda con potencial puede quedar desperdiciada por no haber caído en gracia a la persona adecuada y en el momento adecuado. Atco Records les dio una oportunidad en 1966 grabando esta ‘Going all the Way’ que casi nadie escuchó en su momento, pero que hoy es reconocida como una de las mejores muestras del garage rock de la época. Nosotros no la vamos a olvidar.

96. The Kingsmen — Louie Louie

De ‘Louie Louie’ hemos oído decenas de versiones en todas las formas y colores posibles, pero para la posteridad quedará siempre grabada en la memoria colectiva con la interpretación que hicieron de ella The Kingsmen en 1963. Publicada inicialmente por Richard Berry ocho años antes, esta grabación se hizo en una sola toma y cuenta con algún que otro error durante su ejecución, pero eso no le impidió convertirse en un éxito de masas que atrajo leyendas urbanas de todo tipo entre los jóvenes y el consecuente interés del FBI por la supuesta indecencia de su letra. Eso sí, para cuando el tema había conseguido extenderse realmente entre el público, los miembros de The Kingsmen ya habían iniciado la desbandada y todo lo que vino después fue más batalla que música.

95. Blue Cheer — Summertime Blues

¿Cuándo se convirtieron las ágiles guitarras rock en potentes riffs heavy? Habrá quien gire la cabeza hacia Birmingham en busca de los dedos de Tony Iommi, pero en la San Francisco de 1968, dos años antes de que Black Sabbath editaran su glorioso debut, Blue Cheer trazaban la ruta de salida al metal con su versión de ‘Summertime Blues’, diez años después de que fuera popularizada por Eddie Cochran. Quizás la interpretación de The Who sea la más reconocida popularmente, pero el carácter que desprenden aquí Blue Cheer resulta difícil de igualar. La podéis encontrar en el imprescindible álbum titulado Vincebus Eruptum.

94. Cream — White Room

Le debemos tanto y tan bueno a Cream, la banda que nos enseñó a todos el concepto de supergrupo, que cualquier reconocimiento que podamos hacer al trío formado por Clapton, Bruce y Baker es poco. La inmensa ‘White Room’ representa a la perfección la grandeza de su rock psicodélico enmarcado por una técnica impecable, en uno de los primeros grandes éxitos masivos del efecto wah-wah en la guitarra. Wheels of Fire nos presenta a los Cream más ambiciosos, tanto como para conseguir por primera vez que un álbum doble alcanzara la condición de platino y que sus singles lideraran rankings en treinta países.

93. The Bobby Fuller Four — I Fought the Law

Tras probar suerte en Texas intentando emular a sus ídolos musicales, Bobby Fuller se trasladó en 1964 a Los Ángeles para firmar con Mustang Records y lanzar uno año después su versión de ‘I Fought the Law’, que en origen publicaron The Crickets, depurándola y perfeccionándola sin perder la frescura inicial. Lamentablemente, Fuller se convirtió en una de las muchas estrellas del rock que se apagaron tan fugazmente como se encendieron, porque meses después de que este tema se convirtiera en un gran éxito a nivel nacional, apareció muerto con solo 23 años dentro de un coche.

92. B.B. King — Every Day I Have The Blues

Nos vais a permitir en este punto que nos guiemos más por el corazón que por la cabeza con la elección de una canción que es puro blues, pero tanto le debe el rock a temas como ‘Every Day I Have The Blues’ y a monstruos de la música negra como B.B. King, que nadie debería sentirse indignado por la inclusión. La original de Pinetop Sparks se remonta al Chicago de 1935, pero King la hizo suya para siempre al grabarla con su inconfundible sello en 1955 y convertirla en una de sus muchas referencias obligadas en el camino de todo amante de la música. Un año después del single para RPM Records, la incluyó también en su primer larga duración, Singin’ the Blues.

91. Desmond Dekker & The Aces — Israelites

El de ‘Israelites’ fue un éxito atípico a todas luces, ayudando a poner a Jamaica y al ska en la órbita musical internacional en 1968. Desmond Dekker canta con su imposible acento al movimiento rastafari en un himno que supera los convencionalismos del por entonces incipiente reggae y que generaciones de músicos han venerado durante décadas posteriores. No en vano, fue el primer sencillo de este estilo en alcanzar el número uno en Reino Unido y de los primeros en triunfar en Estados Unidos.

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