Las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 (II)

Nuestro plan de dominación mundial a través de la música popular continúa donde lo dejamos ayer, cuando inauguramos nuestra lista de las 101 mejores canciones de rock de la década de los 50 y los 60 con representantes como Cream, The Easybeats o The Beach Boys. Para ir siguiendo como es debido cada nueva entrega, os podéis suscribir ya a lalista en Apple Music que iremos actualizando con todas las canciones que formarán parte de este top. Dicho eso, hoy subimos otro peldaño de nuestra selección con diez canciones más que son cita obligada en las décadas que dieron origen al rock. Listos o no, allá vamos.


90. The Remains — Why Do I Cry

La historia del rock, y por extensión lógica también esta lista, está escrita por bandas que alcanzaron el gran éxito en vida y por otras que quedaron en el olvido ante la inmensa mayoría del público. The Remains forman parte del segundo grupo, y eso que en su momento llegaron a acompañar nada menos que a The Beatles en su última gira por Estados Unidos. No obstante, su propuesta de garage nacida en Boston y con una técnica más depurada que muchos de sus iguales apenas tuvo reconocimiento en su momento más allá del moderado éxito casi a nivel local de un par de singles como la enérgica ‘Why Do I Cry’. Recientes reediciones a cargo de Epic y un documental firmado por Michael Stich han ayudado a reactivar el culto en torno a este cuarteto.

89. The Ventures — Walk, Don’t Run

El surf rock está plagado de melodías cuya incidencia en la cultura popular es mucho mayor que el nombre de sus autores y así lo ejemplifica a la perfección esta ‘Walk, Don’t Run’ que cualquiera reconocería al instante, aunque pocos supieran decir el nombre del grupo al que pertenece. Considerada como uno de los primeros grandes éxitos del género surfero, esta efectiva pieza instrumental tuvo una segunda versión cuatro años después que también triunfó en las listas de ventas, haciendo de The Ventures el primer grupo en lograr semejante hito con dos grabaciones distintas de la misma canción.

88. The Sparkles — No Friend of Mine

15 años de intermitente existencia con multitud de músicos entrando y saliendo de sus filas no les dieron a The Sparkles para grabar ningún álbum de larga duración, pero sí para editar unos cuantos singles que cosecharon cierta repercusión entre los círculos más afines al sonido de garage de la época. ‘No Friend of Mine’, grabado en Nashville en 1967, es el que mejor representa ese espíritu de rebeldía, ante la música, ante ellos mismos y ante todo lo demás. Demasiado conflictivos a nivel interno como para labrarse el camino a la fama, al menos nos dejaron varias de las canciones con más garra de la época.

87. Jethro Tull — We Used To Know

Jethro Tull son el grupo que nos enseñó que la flauta puede ser un instrumento tan rockero como el que más, pero antes de convertirse en uno de los grandes referentes del progresivo de los 70 con el inmenso Aqualung, tuvieron tiempo de dejar caer alguna joya a finales de los 60 como esta ‘We Used To Know’ que ya presentaba, quizás de manera más contenida, los particulares rasgos distintivos de la formación británica. Stand Up, el álbum donde figura, fue el segundo trabajo que editaron, pero el propio Ian Anderson ha declarado en alguna ocasión que éste debería ser considerado su verdadero debut, por ser el primer disco donde realmente aparecían liberadas las señas de identidad de Jethro Tull.

86. Bee Gees — In My Own Time

Antes de convertirse en venerados representantes de la música disco por todo el mundo durante los años 70, Bee Gees lo intentaron también con el rock en el 60, y creedme que no se les daba nada mal. Su momento más psicodélico se vivió en 1967 con Bee Gees’ 1st, que a pesar de lo que podría indicar su nombre, fue el tercer larga duración de la banda encabezada por los hermanos Gibb. Las comparaciones con The Beatles fueron inevitables para ellos cuando canciones como ‘In My Own Time’ salieron a la luz, pero cualquier aporte adicional de reconocimiento era bienvenido en aquel momento, cuando la frustración había empezado a hacer mella en ellos tras años de intentarlo en el mundo de la música sin alcanzar mayor repercusión. De aquí en adelante, los éxitos empezaron a ser la nota dominante para ellos.

85. Booker T. & the M.G.’s — Green Onions

A mediados de los 60, todo el mundo quería sonar como Booker T. & the M.G.’s, el cuarteto instrumental de R&B que conocería el éxito a las primeras de cambio gracias a un hit dedicado a la cebolleta (aunque las versiones sobre la verdadera inspiración de tan singular título son muchas). ‘Green Onions’ dio nombre en 1962 a su álbum y les convirtió en referentes del sonido más pegadizo gracias a ese bajo que es puro funk y a ese teclado que uno no puede despegar de su cabeza de ninguna de las maneras. La cantidad de versiones que se han hecho de este tema dan para unas cuantas horas de escucha ininterrumpida.

84. The Curiosity Shoppe — Baby I Need You

El Liverpool de los años 60 era mucho más que The Beatles, y del Cavern Club surgieron otros ejercicios de interesante psicodelia rock como The Curiosity Shoppe. Lejos quedó para ellos el éxito y la fama de sus célebres vecinos, pero la grabación de ‘Baby I Need You’ que editó el sello especializado en la materia Deram allá por 1968 es hoy un trabajo de culto que cotiza alto en las subastas online. Un tema sorprendentemente pesado para el momento y el lugar al que pertenece, guiado a través de un órgano monumental y unas guitarras que conducen inevitablemente a la explosión.

83. King Crimson — 21st Century Schizoid Man

Mirar a la portada de In the Court of the Crimson King es encarar uno de los momentos más elevados y ambiciosos de finales de la década de los 60 y el advenimiento de lo que sería un proyecto esencial en los 70, así como en el devenir del rock progresivo. Pasando por alto las medias tintas, el álbum se lanza directo a la orgía sonora que es ‘21st Century Schizoid Man’, una de las más grandes batallas de instrumentos que presenciaron aquellos años. King Crimson se adelantaron a su tiempo destapando el tarro de las esencias prog un año antes de la década que les correspondía y este insuperable álbum es obligado incluso para los más reticentes al género.

82. The Kinks — Waterloo Sunset

Alguno se echará las manos a la cabeza por el hecho de que The Kinks hayan aparecido tan pronto en nuestra lista, pero la democracia es implacable. Muchas podrían ser las canciones que representarían la condición de acto imprescindible que ostentan los londinenses, pero en este punto nos vamos a detener sobre la bella y melancólica ‘Waterloo Sunset’. El corte, que se muestra mucho más complejo al ser analizado en detalle de lo que podría dar a entender su elegante estribillo pop, no logró alcanzar el primer puesto en las listas de éxito de la época a pesar de ser a día de hoy una de sus composiciones más reconocibles. Se puede encontrar cerrando su quinto álbum, Something Else by The Kinks.

81. Status Quo — Pictures Of Matchstick Men

Tras un par de cambios de nombre y unos cuantos singles fallidos, Status Quo decidieron en 1967 abrazar sin temor la psicodelia con ‘Pictures Of Matchstick Men’, y gracias a ella les vino por fin el reconocimiento tanto en su Inglaterra natal como en los Estados Unidos. Fácilmente identificable por su distintivo uso del phaser, no sirvió para marcar un claro camino de éxitos en los años posteriores y, tras una crisis de identidad, la banda se reinventó en los 70 adoptando el boogie woogie. Este corte quedará como recuerdo de aquella etapa en lo que todo parecía más inocente.

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