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Las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 (VI)

The Sonics

La mitad de nuestra lista a través de la cual estamos recopilando las mejores canciones de rock de la década de los 50 y los 60 está ya en las calles, lo cual quiere decir que nos queda por recorrer el mismo trayecto que ya llevamos publicado. Eso sí, esta segunda mitad contiene ya toda la pólvora, así que aquí es donde nos la jugamos de verdad. Pero vamos, como de costumbre, no nos podemos responsabilizar de los disgustos ocasionados por la selección realizada. La vida a veces tiene esas cosas. Podéis suscribiros a la lista en Apple Music.

50. The Sonics — Strychnine

The Sonics tenían muy claro cómo querían su música: rápida, dura y sucia. Por ello, no dudaron en emplear técnicas de grabación nada ortodoxas para conseguir un sonido lo más extremo y agresivo posible, lo cual se convirtió en una de las señas de identidad que les permitieron distinguirse entre muchos de sus contemporáneos de la escena garage. Todo esto, sumado a unas letras de corte oscuro y polémico que limitaron su difusión en las radios, impidió que su popularidad llegara a ser tan alta como su calidad merecía, aunque les garantizó la etiqueta de grupo de culto. Esos ingredientes quedan presentados sin ningún asomo de autocontrol en ‘Strychnine’, temazo que figura en su debut de 1965 Here Are The Sonics.

49. John Lee Hooker — Boom Boom

Con un carrera que alcanzó casi seis décadas en activo, durante las cuales la música fue una constante absoluta, John Lee Hooker tuvo tiempo de componer muchas y muy buenas canciones, aunque posiblemente la más conocidas de todas y la que mayor cantidad de gente será capaz de asociar a su figura es ‘Boom Boom’. Editada en 1962 con muy buena acogida en las listas de éxitos la época, fue uno de los momentos más incontestables que dio el blues de esta década, sencillo en apariencia pero único a nivel formal gracias a ese estilo libre y carente de formalismos métricos en que se basaba el bueno de Hooker. Y los que se vieran capacitados, que le siguieran el ritmo.

48. Jefferson Airplane — Somebody to Love

Es complicado decir cuáles fueron los mayores referentes del famoso Verano del Amor del 67, pero nadie podrá dudar de que Jefferson Airplane merecen un lugar destacado en aquel momento tan único en el transcurso del siglo XX. Gracias en buena medida a su maravilloso Surrealistic Pillow, que estaba recién editado por aquel entonces, consiguieron situarse al frente de la oleada psicodélica de San Francisco destacando especialmente con canciones tan míticas como ‘Somebody to Love’, la cual recuperó Grace Slick de su anterior proyecto, The Great Society, para hacerla aquí una canción más grande y más esencial.

47. Buffalo Springfield — Bluebird

Con Neil Young apareciendo y desapareciendo como el Guadiana, con Bruce Palmer más tiempo detenido que en la calle y, en líneas generales, con los miembros del grupo tremendamente distanciados entre sí, Buffalo Springfield Again acabó siendo más el resultado de juntar varias acciones individuales que el proyecto conjunto de una banda. Y a pesar de las grabaciones e incluso las producciones realizadas por separado, les quedó un absoluto imprescindible para la historia que funciona a la perfección cuando todas sus piezas trabajan juntas. ‘Bluebird’, uno de sus momentos más marcadamente folk, se la debemos a Stephen Stills.

46. Pink Floyd — Interstellar Overdrive

Los miembros de Pink Floyd han rechazado en varias ocasiones a lo largo del tiempo la etiqueta de rock espacial, pero les guste a ellos o no, su influencia en la creación de este movimiento sonoro es fundamental. Así lo prueba ‘Astronomy Domine’, ya destacada previamente en esta lista, y la locura cósmica de ‘Interstellar Overdrive’ que sitúa, con sus casi diez minutos de anárquica improvisación instrumental, uno de los más altos estándares de la época en cuanto a creatividad y valentía a la hora de afrontar la música. Posiblemente, el mejor esfuerzo conjunto del grupo en la era Barrett.

45. The Contours — Do You Love Me

Hay canciones creadas con el único fin de que la muchachada se desinhiba en la pista de baile y se disponga a darlo todo moviendo hasta el último hueso del cuerpo. ‘Do You Love Me’ brilla con especial fuerza en dicho cometido aún hoy, más de cinco décadas después de que The Contours arrasaran con todo a su paso al publicarla en 1962. No obstante, el caprichoso destino pudo ser bien diferente, pues Berry Gordy, de Motown Records, la escribió con intención de que fuera interpretada por The Temptations; al no poder encontrarlos por ningún lado y con el fin de que el hit saliera a la calle lo antes posible, decidió pasar la propuesta a The Contours, quienes estaban en la cuerda floja tras haber fallado de cara al público con sus primeros singles. A la vista está que el cambio de cromos no fue un error.

44. The Beatles — I Want You (She’s So Heavy)

Muchos habéis estado reclamando casi con temor a The Beatles a lo largo de esta lista y no, no íbamos a ser tan insensatos de dejarlos fuera. Porque ni el mayor de sus detractores podrá negar el importante peso que tuvieron durante la única década que duró su reinado, del 60 al 70. Sin ser lo último que publicaron, Abbey Road representa como ningún otro disco el final de esa era, pues fue el último proyecto en el que los cuatro trabajaron juntos en el estudio antes de que las tensiones internas terminaran por hacerlo explotar todo. Dedicada por John Lennon a la cada vez más presente figura de Yoko Ono, ‘I Want You (She’s So Heavy)’, la segunda canción más larga de su colección y una de las más singulares gracias a esa potencia blues y a ese ritmo monolítico, es en buena medida testigo sonoro de la situación de aquella época

43. Little Richard — Tutti Frutti

Si no has intentado nunca imitar el memorable “A-wop-bom-a-loo-mop-a-lomp-bom-bom!” con el que Little Richard nos invoca a la pista de baile en ‘Tutti Frutti’, quizás deberías mirar si lo que estás es muerto por dentro. El rock and roll, como concepto, no se puede explicar de manera más clara, sencilla y fácil de entender que en esta canción, que va más allá del simple concepto de éxito para ser considerada como todo un fenómeno que cambió la forma de entender la música en 1955. Quién sabe lo que sería de todos nosotros ahora de no ser por pioneros como Little Richard.

42. Iron Butterfly — In-A-Gadda-Da-Vida

RHabrá quien diga que grupos como Iron Butterfly hicieron el rock aburrido a base de canciones eternas como ‘In-A-Gadda-Da-Vida’, con sus diecisiete minutos de psicodelia queriendo ser heavy en una época en la que aún no existía el heavy. Pero no hagáis caso a quien diga tal cosa, porque la visita al Jardín del Edén que nos propusieron los de San Diego en 1968 es absolutamente esencial de principio a fin, aun con toda su pompa y circunstancias. Muy conocida es la versión editada que baja de los tres minutos y hace de ella un plato mucho más fácil de digerir, pero desde aquí os invitamos a que seáis valientes y destinéis vuestra atención siempre a la original. Bueno, y también a la que suena en una de las mejores escenas que nos regalaron Los Simpsons.

41. Count Five — Psychotic Reaction

Count Five son uno de esos numerosos casos de grupos que solo existieron como una combustión espontánea en los años 60, aguantando el tiempo suficiente para lanzar un único disco y sentir sobre ellos los focos durante un reducido periodo gracias al éxito de ‘Psychotic Reaction’. Editada como sencillo en 1965 a través de Double Shot Records, después de darse con la puerta de varios sellos en las narices, presenta uno de los más reconocibles hitos del garage rock californiano. No obstante, los integrantes de la banda decidieron dar prioridad a sus estudios, poniendo fin así a una carrera musical que podría haber dado mucho que hablar.

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