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Las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 (X y final)

Love Forever Changes

Y se acabó. Tras diez entregas en las que inevitables favoritos y grandes olvidados para la mayor parte del público se han dado de la mano por igual, hoy ponemos punto y final al ambicioso proyecto de recoger las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 para los editores de Hipersónica. El objetivo es volver el mes que viene con una colección similar basada en la década de los 70, que también tiene bastante tela para cortar, aunque por el momento dejad que nos recuperemos de ésta y en unos días ya hablamos más tranquilamente.

Imagino que ya os habréis lanzado como posesos a hacer scroll para ver cuáles han sido las últimas elegidas y poder así protestar tranquilamente por las ausencias que detectéis; como siempre, sois bienvenidos a ello. Pero recordad que si, a pesar de todo, algo os ha gustado la selección, podéis tenerla (casi) al completo siempre para vosotros en esta lista de Spotify y en esta de Apple Music que hemos ido recogiendo durante el trayecto.

10. Jefferson Airplane — White Rabbit

Cuando los miembros de Jefferson Airplane decidieron fichar a Grace Slick para sustituir a Signe Toly Anderson en el micrófono, quizás no eran conscientes de que además de una gran cantante, estaban haciéndose también con los dos éxitos increíbles que esta mujer trajo bajo el brazo. Uno fue ‘Somebody to Love’ (puesto 48 en nuestra lista) y el otro esta ‘White Rabbit’, que condensa en dos minutos y medio todo lo que puede definir a una canción de rock psicodélico. Una magistral composición que, velada tras las referencias a Lewis Carroll, pudo ser capaz de sortear la censura de la época que tan implacable era a la hora de tratar el tema de la droga.

9. The Velvet Underground — Heroin

De las muchas canciones inmortales que compusieron The Velvet Underground, no parece descabellado decir que ‘Heroin’, tan descarada ella, está entre las piezas con mayores papeletas para situarse en la cumbre de su obra. Cada uno tendrá su opinión a este respecto, claro, pero del grandioso trabajo que es The Velvet Underground & Nico, nosotros nos quedamos con la apología sin reparos de esta canción, signo claro de las inquietudes transgresoras del grupo y de la valentía que les ofrecía contar con una red de seguridad bajo ellos como era Andy Warhol.

8. The Jimi Hendrix Experience — Purple Haze

Jimi Hendrix había empezado a ganarse una reputación dentro de la escena rockera europea cuando Are You Experienced salió a la venta en 1967, aunque su verdadera explosión comercial aún estaba por llegar; eso sí, a nivel creativo ya estaba a un nivel propio. Dicho álbum, debut de su Experience, fue posiblemente uno de los mayores saltos evolutivos que nadie ha podido dar a la forma de entender un instrumento, siendo además capaz de tocar con absoluta maestría todos los palos que se propuso para la ocasión. La psicodélica ‘Purple Haze’, que fue incluida en la edición americana del disco, representa con una simpática anécdota lo vanguardista de su cariz: cuando la grabación fue enviada para su remasterización, la cinta venía con un aviso para los ingenieros de “distorsión intencionada, no corregir”.

7. Neil Young & Crazy Horse — Cowgirl In The Sand

Libre de ataduras ajenas, Neil Young se dejó llevar finalmente a sus anchas en Everybody Knows This is Nowhere, permitiéndose incluso el exceso de escribir con casi cuarenta grados de fiebre algunas de las canciones más míticas de su repertorio y de toda una década como fueron los 60. Pero imagino que si te viene un golpe de inspiración tan tremendo como el que puede dar origen a ‘Cowgirl In The Sand’, no te vas a quedar en la cama lamentando tu suerte. En ella, a lo largo de diez descomunales minutos de rock en su más pura esencia, Young da una de las mayores lecciones que cualquier amante de la guitarra podría recibir sin tener que recurrir a excesos superfluos ni a demostraciones de virtuosismo de cara a la galería.

6. The Animals — The House of the Rising Sun

Hablando sobre ‘The House of the Rising Sun’ tiempo después de que ésta ya se hubiera convertido en su buque insignia, Eric Burdon aseguró que dieron con ella mientras buscaban algún tema especial y que les permitiera diferenciarse de tantos otros grupos de la época. Y vaya que si lo consiguió. Basada en una composición folk tradicional cuyos orígenes podrían alejarse hasta el siglo XVIII, la primera versión grabada de esta melodía data de 1934, y muchos otros artistas antes que The Animals la incorporaron a su repertorio, entre ellos Bob Dylan. No obstante, nadie en su sano juicio será capaz de negar que la versión por excelencia, la que realmente encierra todo el espíritu de la canción, es la que grabaron los británicos en 1964 mientras estaban de gira con el gran Chuck Berry.

5. The Rolling Stones — Paint It, Black

No sorprenderé a nadie si digo que, en el corte inicial de canciones que hicimos para esta lista, había muchas de The Rolling Stones. Predecir en ese momento cuál iba a quedar la primera de ellas era complicado, pero estaba claro que, fuera la que fuese, acabaría muy alto en nuestra clasificación. El grupo ya había conocido los primeros puestos de las listas de éxitos cuando Aftermath llegó a las tiendas en 1967, pero eso no impidió que Mick Jagger y Keith Richards tomaran definitivamente los mandos creativos del grupo, alianza de la cual surgió la icónica ‘Paint It, Black’, que gracias al sitar tocado por Brian Jones goza de ese aire oriental tan característico.

4. The Doors — The End

Si me preguntáis por el momento más épico de la década de los 60, yo lo tengo muy claro: ‘The End’, de principio a fin. Diez minutos en los que, como oyentes, solo nos queda rendirnos ante el absoluto dominio que The Doors, con un Jim Morrison anunciando su catarsis a cada estrofa, ejercen en los diez minutos más gloriosos de su insuperable discografía. Concebida inicialmente como una canción más sencilla sobre el fin de una relación sentimental, ésta fue creciendo con el paso de las actuaciones en vivo hasta convertirse en la obra maestra que hoy todos conocemos. Una de esas presentaciones en directo, en la que Morrison decidió incluir el polémico discurso final sobre el Complejo de Edipo, les costó la expulsión del Whisky a Go Go, el club donde empezaron a hacerse grandes.

3. Bob Dylan — Like a Rolling Stone

Ni sus seis minutos de duración, ni su fuerte aportación eléctrica, convencieron de primeras a los listos de Columbia Records, que llegaron a plantearse (¡ay, madre!) no publicar ‘Like a Rolling Stone’ por ver en ella poca salida comercial. Vamos, que podía ser la puntilla para un Dylan que por aquel entonces había llegado a plantearse dejar la música tras la negativa reacción del público ante sus aspiraciones de cambio sonoro en busca de sendas más rock. Por suerte, alguien decidió filtrar el tema al DJ de un club que, ante la insistencia del público que quería escucharlo una y otra vez, acabó cargándose el disco que le habían pasado de tanto reproducirlo. Su popularidad empezó a extenderse y Columbia dio el visto bueno para su lanzamiento, lo que permitió que este tema llegara a convertirse en el mayor éxito comercial de Dylan y en el momento que cambiaría para siempre su carrera. Increíble pensar en lo cerca que estuvimos de quedarnos sin una de las grandes cumbres artísticas de este siglo.

2. Chuck Berry — You Never Can Tell

Los años 50 fueron una época de gran éxito para Chuck Berry, quien arrasaba con canciones como ‘Johnny B. Goode’ (puesto 21 en nuestra lista), pero la siguiente década no empezó tan bien para él, pues fue juzgado y condenado a cinco años en prisión por violar la Ley Mann. Al final cumplió año y medio entre 1962 y 1963, tiempo que aprovechó para escribir canciones como ‘You Never Can Tell’, que se publicó un año después de su liberación. Con su imagen seriamente dañada, Berry ya nunca fue capaz de emular los éxitos de su etapa inicial, pero ya veis que su capacidad para componer inmortales clásicos del rock no quedó mermada en absoluto. Por supuesto, desde que Tarantino la devolvió a la vida, ahora todos la bailamos al estilo de Vincent Vega y Mia Wallace.

1. Love — Alone Again Or

Y llegamos al final. Y, aunque aún no lo creáis, el final no podía ser otro.

“Yeah, I said it’s all right.”

Love no llegaron a ser The Beatles, ni The Rolling Stones, ni ningún otro de los grandes nombres que movieron a las masas en los 60. Tampoco fueron capaces de mantener la integridad del grupo original en los 70, en buena medida por culpa de las drogas, y lo que vino después fue apenas una sombra que no pudo mantener la talla del pasado. Pero nada de eso les hizo falta para merecer nuestra gratitud eterna, porque en un arranque de genialidad como pocos se han visto antes, dieron luz a una de las canciones más hermosas de todos los tiempos.

“I think you’ll do just what you choose to do

And I will be alone again tonight, my dear.”

Bryan MacLean empezó a trabajar en ‘Alone Again Or’ con intención de que formara parte del álbum debut de la banda californiana en 1965, pero el tiempo pasó y ésta no quedó completa hasta la llegada dos años después de su gran, enorme, insuperable tercer trabajo: Forever Changes. Que el público no la celebrara por todo lo alto en su momento no es más que un gaje del oficio; hoy nosotros no podemos más que amarla por todo lo que es y por todo lo que nos hace querer ser cuando la escuchamos.

“I think that people are the greatest fun

And I will be alone again tonight, my dear.”

Creedme, el final no podía ser otro.

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