Love Forever Changes

Y aquí están. Hoy recogemos el guante y recuperamos el ambicioso proyecto de recoger las 101 mejores canciones de rock de los años 50 y 60 para los editores de Hipersónica. El objetivo es volver el mes que viene con una colección similar basada en las canciones de los 70, que también tiene bastante tela para cortar, aunque por el momento dejad que nos recuperemos de ésta y en unos días ya hablamos más tranquilamente.

Imagino que ya os habréis lanzado como posesos a hacer scroll para ver cuáles han sido las últimas elegidas y poder así protestar tranquilamente por las ausencias que detectéis; como siempre, sois bienvenidos a ello. Pero recordad que si, a pesar de todo, algo os ha gustado la selección, podéis tenerla (casi) al completo siempre para vosotros en esta lista de Spotify y en esta de Apple Music que hemos ido recogiendo durante el trayecto.

99The Easybeats — Friday on My Mind

Si empezamos la lista hablando de una banda de rock australiana con un miembro de la familia Young en sus filas, cualquiera pensaría que nos referimos a AC/DC, pero antes de que Malcolm y Angus se hicieran famosos con esta mítica formación, su hermano mayor, George Young, ya daba caña en The Easybeats. Él es, junto a Harry Vanda, responsable de este inmortal himno a los viernes que todo lo llena de alegría y de ganas de fin de semana. El que fuera su gran éxito vino incluido en el álbum Good Friday y alcanzó el puesto 16 en la lista Billboard Hot 100 cuando el disco fue editado en mayo del 67.

98Amon Düül  —  Ein Wunder hübsches Mädchen Träumt von Sandosa

“Pronto han empezado éstos con las extravagancias”, habrá pensado más de uno al ver esta elección. Pero el colectivo musical Amon Düül y su Psychedelic Underground resultan muy necesarios en cualquier reivindicación que pretenda entender mínimamente los orígenes del rock. Se trata del primer disco de lo que empezó como una comuna de artistas alemanes buscando la liberación personal y la reivindicación política a través de la música, aunque pronto fue producto de tensiones intestinas que les llevaron a una mitosis de la que surgió un segundo grupo, Amon Düül II. Esta impronunciable canción, apertura del álbum, representa como pocas ese espíritu de libertad creativa, psicodelia sin control y experimentación al extremo que marcaba la tónica general del movimiento krautrock.

97Grateful Dead — St. Stephen


Adentrarse en cualquier disco de Grateful Dead es una experiencia cuanto menos curiosa, aunque no resulte siempre igual de gratificante. Eclécticos e imaginativos como ellos solos, deben ser reconocidos como uno de los grupos más atrevidos y ambiciosos del área californiana en la segunda mitad de los 60, lo cual les llevó a cosechar una importante cantidad de fervientes seguidores que se hacían llamar los Deadheads. Sin ser de las más atrevidas, ‘St. Stephen’, que sirve de apertura para Aoxomoxoa, es sin duda alguna una de las grandes canciones por las que siempre serán recordados.

96The Beach Boys — Good Vibrations

El rock al sur de California en los años 60 hablaba de surf, de interminables días de sol, de romances veraniegos que se van tan pronto como vienen y de potentes coches con los que recorrer la costa en busca de olas. The Beach Boys representa ese espíritu como ninguna otra formación, aunque las ganas de hacerse más grandes que su estampa les entraron pronto y ‘Good Vibrations’ fue la mejor prueba de que sabían hacer algo más que canciones sencillas y absolutamente certeras, sin apenas fallos, lanzando tres discos al año. Se les cayó del mítico Pet Sounds, se quemó en la gran hoguera del making of de Smile, fue publicada como single en 1966 e inmortalizada finalmente en Smiley Smile al año siguiente, supuso el gran salto cualitativo para los de Hawthorne y su llamada definitiva a la puerta de la fama más allá de su California natal.

95The Squires — Going all the Way

No todos los grupos incluidos en esta lista llegaron a conocer el éxito, siendo el de The Squires uno de los mejores ejemplos de hasta qué punto una banda con potencial puede quedar desperdiciada por no haber caído en gracia a la persona adecuada y en el momento adecuado. Atco Records les dio una oportunidad en 1966 grabando esta ‘Going all the Way’ que casi nadie escuchó en su momento, pero que hoy es reconocida como una de las mejores muestras del garage rock de la época. Nosotros no la vamos a olvidar.

94The Kingsmen — Louie Louie

De ‘Louie Louie’ hemos oído decenas de versiones en todas las formas y colores posibles, pero para la posteridad quedará siempre grabada en la memoria colectiva con la interpretación que hicieron de ella The Kingsmen en 1963. Publicada inicialmente por Richard Berry ocho años antes, esta grabación se hizo en una sola toma y cuenta con algún que otro error durante su ejecución, pero eso no le impidió convertirse en un éxito de masas que atrajo leyendas urbanas de todo tipo entre los jóvenes y el consecuente interés del FBI por la supuesta indecencia de su letra. Eso sí, para cuando el tema había conseguido extenderse realmente entre el público, los miembros de The Kingsmen ya habían iniciado la desbandada y todo lo que vino después fue más batalla que música.

93Blue Cheer — Summertime Blues

¿Cuándo se convirtieron las ágiles guitarras rock en potentes riffs heavy? Habrá quien gire la cabeza hacia Birmingham en busca de los dedos de Tony Iommi, pero en la San Francisco de 1968, dos años antes de que Black Sabbath editaran su glorioso debut, Blue Cheer trazaban la ruta de salida al metal con su versión de ‘Summertime Blues’, diez años después de que fuera popularizada por Eddie Cochran. Quizás la interpretación de The Who sea la más reconocida popularmente, pero el carácter que desprenden aquí Blue Cheer resulta difícil de igualar. La podéis encontrar en el imprescindible álbum titulado Vincebus Eruptum.

92Cream — White Room

Le debemos tanto y tan bueno a Cream, la banda que nos enseñó a todos el concepto de supergrupo, que cualquier reconocimiento que podamos hacer al trío formado por Clapton, Bruce y Baker es poco. La inmensa ‘White Room’ representa a la perfección la grandeza de su rock psicodélico enmarcado por una técnica impecable, en uno de los primeros grandes éxitos masivos del efecto wah-wah en la guitarra. Wheels of Fire nos presenta a los Cream más ambiciosos, tanto como para conseguir por primera vez que un álbum doble alcanzara la condición de platino y que sus singles lideraran rankings en treinta países.

91The Bobby Fuller Four — I Fought the Law

Tras probar suerte en Texas intentando emular a sus ídolos musicales, Bobby Fuller se trasladó en 1964 a Los Ángeles para firmar con Mustang Records y lanzar uno año después su versión de ‘I Fought the Law’, que en origen publicaron The Crickets, depurándola y perfeccionándola sin perder la frescura inicial. Lamentablemente, Fuller se convirtió en una de las muchas estrellas del rock que se apagaron tan fugazmente como se encendieron, porque meses después de que este tema se convirtiera en un gran éxito a nivel nacional, apareció muerto con solo 23 años dentro de un coche.

90B.B. King — Every Day I Have The Blues

Nos vais a permitir en este punto que nos guiemos más por el corazón que por la cabeza con la elección de una canción que es puro blues, pero tanto le debe el rock a temas como ‘Every Day I Have The Blues’ y a monstruos de la música negra como B.B. King, que nadie debería sentirse indignado por la inclusión. La original de Pinetop Sparks se remonta al Chicago de 1935, pero King la hizo suya para siempre al grabarla con su inconfundible sello en 1955 y convertirla en una de sus muchas referencias obligadas en el camino de todo amante de la música. Un año después del single para RPM Records, la incluyó también en su primer larga duración, Singin’ the Blues.

89Desmond Dekker & The Aces — Israelites

El de ‘Israelites’ fue un éxito atípico a todas luces, ayudando a poner a Jamaica y al ska en la órbita musical internacional en 1968. Desmond Dekker canta con su imposible acento al movimiento rastafari en un himno que supera los convencionalismos del por entonces incipiente reggae y que generaciones de músicos han venerado durante décadas posteriores. No en vano, fue el primer sencillo de este estilo en alcanzar el número uno en Reino Unido y de los primeros en triunfar en Estados Unidos.

88The Remains — Why Do I Cry

La historia del rock, y por extensión lógica también esta lista, está escrita por bandas que alcanzaron el gran éxito en vida y por otras que quedaron en el olvido ante la inmensa mayoría del público. The Remains forman parte del segundo grupo, y eso que en su momento llegaron a acompañar nada menos que a The Beatles en su última gira por Estados Unidos. No obstante, su propuesta de garage nacida en Boston y con una técnica más depurada que muchos de sus iguales apenas tuvo reconocimiento en su momento más allá del moderado éxito casi a nivel local de un par de singles como la enérgica ‘Why Do I Cry’. Recientes reediciones a cargo de Epic y un documental firmado por Michael Stich han ayudado a reactivar el culto en torno a este cuarteto.

87The Ventures — Walk, Don’t Run

El surf rock está plagado de melodías cuya incidencia en la cultura popular es mucho mayor que el nombre de sus autores y así lo ejemplifica a la perfección esta ‘Walk, Don’t Run’ que cualquiera reconocería al instante, aunque pocos supieran decir el nombre del grupo al que pertenece. Considerada como uno de los primeros grandes éxitos del género surfero, esta efectiva pieza instrumental tuvo una segunda versión cuatro años después que también triunfó en las listas de ventas, haciendo de The Ventures el primer grupo en lograr semejante hito con dos grabaciones distintas de la misma canción.

86The Sparkles — No Friend of Mine

15 años de intermitente existencia con multitud de músicos entrando y saliendo de sus filas no les dieron a The Sparkles para grabar ningún álbum de larga duración, pero sí para editar unos cuantos singles que cosecharon cierta repercusión entre los círculos más afines al sonido de garage de la época. ‘No Friend of Mine’, grabado en Nashville en 1967, es el que mejor representa ese espíritu de rebeldía, ante la música, ante ellos mismos y ante todo lo demás. Demasiado conflictivos a nivel interno como para labrarse el camino a la fama, al menos nos dejaron varias de las canciones con más garra de la época.

85Jethro Tull — We Used To Know

Jethro Tull son el grupo que nos enseñó que la flauta puede ser un instrumento tan rockero como el que más, pero antes de convertirse en uno de los grandes referentes del progresivo de los 70 con el inmenso Aqualung, tuvieron tiempo de dejar caer alguna joya a finales de los 60 como esta ‘We Used To Know’ que ya presentaba, quizás de manera más contenida, los particulares rasgos distintivos de la formación británica. Stand Up, el álbum donde figura, fue el segundo trabajo que editaron, pero el propio Ian Anderson ha declarado en alguna ocasión que éste debería ser considerado su verdadero debut, por ser el primer disco donde realmente aparecían liberadas las señas de identidad de Jethro Tull.

84Bee Gees — In My Own Time

Antes de convertirse en venerados representantes de la música disco por todo el mundo durante los años 70, Bee Gees lo intentaron también con el rock en el 60, y creedme que no se les daba nada mal. Su momento más psicodélico se vivió en 1967 con Bee Gees’ 1st, que a pesar de lo que podría indicar su nombre, fue el tercer larga duración de la banda encabezada por los hermanos Gibb. Las comparaciones con The Beatles fueron inevitables para ellos cuando canciones como ‘In My Own Time’ salieron a la luz, pero cualquier aporte adicional de reconocimiento era bienvenido en aquel momento, cuando la frustración había empezado a hacer mella en ellos tras años de intentarlo en el mundo de la música sin alcanzar mayor repercusión. De aquí en adelante, los éxitos empezaron a ser la nota dominante para ellos.

83Booker T. & the M.G.’s — Green Onions

A mediados de los 60, todo el mundo quería sonar como Booker T. & the M.G.’s, el cuarteto instrumental de R&B que conocería el éxito a las primeras de cambio gracias a un hit dedicado a la cebolleta (aunque las versiones sobre la verdadera inspiración de tan singular título son muchas). ‘Green Onions’ dio nombre en 1962 a su álbum y les convirtió en referentes del sonido más pegadizo gracias a ese bajo que es puro funk y a ese teclado que uno no puede despegar de su cabeza de ninguna de las maneras. La cantidad de versiones que se han hecho de este tema dan para unas cuantas horas de escucha ininterrumpida.

82The Curiosity Shoppe — Baby I Need You

El Liverpool de los años 60 era mucho más que The Beatles, y del Cavern Club surgieron otros ejercicios de interesante psicodelia rock como The Curiosity Shoppe. Lejos quedó para ellos el éxito y la fama de sus célebres vecinos, pero la grabación de ‘Baby I Need You’ que editó el sello especializado en la materia Deram allá por 1968 es hoy un trabajo de culto que cotiza alto en las subastas online. Un tema sorprendentemente pesado para el momento y el lugar al que pertenece, guiado a través de un órgano monumental y unas guitarras que conducen inevitablemente a la explosión.

81King Crimson — 21st Century Schizoid Man

Mirar a la portada de In the Court of the Crimson King es encarar uno de los momentos más elevados y ambiciosos de finales de la década de los 60 y el advenimiento de lo que sería un proyecto esencial en los 70, así como en el devenir del rock progresivo. Pasando por alto las medias tintas, el álbum se lanza directo a la orgía sonora que es ‘21st Century Schizoid Man’, una de las más grandes batallas de instrumentos que presenciaron aquellos años. King Crimson se adelantaron a su tiempo destapando el tarro de las esencias prog un año antes de la década que les correspondía y este insuperable álbum es obligado incluso para los más reticentes al género.

80The Kinks — Waterloo Sunset

Alguno se echará las manos a la cabeza por el hecho de que The Kinks hayan aparecido tan pronto en nuestra lista, pero la democracia es implacable. Muchas podrían ser las canciones que representarían la condición de acto imprescindible que ostentan los londinenses, pero en este punto nos vamos a detener sobre la bella y melancólica ‘Waterloo Sunset’. El corte, que se muestra mucho más complejo al ser analizado en detalle de lo que podría dar a entender su elegante estribillo pop, no logró alcanzar el primer puesto en las listas de éxito de la época a pesar de ser a día de hoy una de sus composiciones más reconocibles. Se puede encontrar cerrando su quinto álbum, Something Else by The Kinks.

79Status Quo — Pictures Of Matchstick Men

Tras un par de cambios de nombre y unos cuantos singles fallidos, Status Quo decidieron en 1967 abrazar sin temor la psicodelia con ‘Pictures Of Matchstick Men’, y gracias a ella les vino por fin el reconocimiento tanto en su Inglaterra natal como en los Estados Unidos. Fácilmente identificable por su distintivo uso del phaser, no sirvió para marcar un claro camino de éxitos en los años posteriores y, tras una crisis de identidad, la banda se reinventó en los 70 adoptando el boogie woogie. Este corte quedará como recuerdo de aquella etapa en lo que todo parecía más inocente.

78Buffalo Springfield — Mr. Soul

Lo fácil con Buffalo Springfield es quedarse con ‘For What It’s Worth’ y con las patillacas de Neil Young, pero con una visión tan superficial del asunto se corre el riesgo de pasar por alto canciones tan imprescindibles como ‘Mr. Soul’ y el álbum en que figura, Buffalo Springfield Again. Compuesta por Young en cinco minutos, según sus palabras, encierra en poco más de la mitad de ese tiempo todas las virtudes de un grupo que en un periodo de dos tormentosos años tuvo tiempo de sacar tres discos de referencia. Quién sabe hasta dónde podrían haber llegado si se hubieran llevado un poco mejor entre ellos.

77John Lee Hooker — Hobo Blues

La lista de maestros del blues a reivindicar es tan larga que nos faltaría blog para cubrirla, pero John Lee Hooker es especialmente importante en esta serie de artículos por haber sido una referencia tan constante para infinidad de músicos rock durante décadas. Es por ello que, ni cortos ni perezosos, nos saltamos los límites temporales que nosotros mismos impusimos para esta elección con la intensa, descarnada ‘Hobo Blues’, originalmente publicada en 1948. La ocasión lo merece cuando hablamos de un genio que estuvo siempre por encima de las ataduras de la industria y que fue representante de excepción de los sonidos del sur más profundo de los Estados Unidos.

76Elvis — Suspicious Mind

Tan fuerte es la condición de Elvis como icono de la cultura popular de otro tiempo, que a toro pasado es fácil cometer el error de desechar su extremadamente prolífica carrera musical plagada de incontestables como ‘Suspicious Mind’. Publicada originalmente con poca fortuna por Mark James en 1968 y entregada un año después a Elvis para que la convirtiera en el épico himno a los amores que matan que hoy todos conocemos, fue el último de su impresionante colección de 17 singles en lo más alto de las listas estadounidenses y puso fin a una sequía de éxitos en su país que duró siete años.

75Moby Grape — Omaha

En la difícil categoría de bandas de rock que tuvieron el talento necesario para estar entre los más grandes, pero que acabaron torciéndose en el camino a causa de incontables factores internos y externos, Moby Grape tienen un lugar de excepción. A pesar de tantas desgracias, han permanecido activos de forma intermitente desde que editaran su debut homónimo en 1967 hasta nuestros días, lanzando por el camino siete discos (ocho si contamos el de Fine Wine). En el primero de ellos figura esta ‘Omaha’, donde brilla con especial fuerza la característica marca de la casa de contar con los cinco miembros del grupo participando en la parte vocal, juntos pero no revueltos, y con uno de sus más rugientes esfuerzos en la faceta instrumental.

74Evil Enc. Group — Hey You

Rock que más que salir del garaje, parece estar grabado en la caseta de aperos de tu abuelo, latigazos psicodélicos a cada momento y un dominio absoluto del fuzz: los ingredientes perfectos para enamorar a un redactor de Hipersónica. Todo ello se emplea perfectamente en este sencillo de Evil Enc. Group de 1968 que cuenta con ‘Hey You’ por un lado y con ‘The Point Is’ por el otro, siendo de lo poco que ha quedado grabado de ellos para que hoy los podamos idealizar y para que den buena cancha en el mercado de segunda mano.

73Sabicas with Joe Beck — Inca Song

Nuestra primera parada de la lista en territorio nacional sirve para dar paso a un artista de excepción y mucho menos recordado de lo que su talento merece: Agustín Castellón Campos, más conocido como Sabicas. El maestro navarro de la guitarra fue uno de los primeros grandes responsables de dar relevancia internacional al flamenco siendo pionero de la fusión con otros géneros, como prueba el colosal álbum titulado Rock Encounter editado en 1966 junto a otro grande las seis cuerdas como Joe Beck. Estamos ante una auténtica explosión de color, técnica y mezcla muy bien entendida a la que resulta imposible resistirse gracias a auténticas maravillas como ‘Inca Song’.

72Joe Cocker — With a Little Help from My Friends

De las muchas versiones de The Beatles que la Humanidad ha tenido que escuchar (y en algunos casos que sufrir), la que Joe Cocker hizo de ‘With a Little Help from My Friends’ es de las pocas que claramente superan a la original. Para conseguirlo, el de Sheffield arrancó de cuajo toda la candidez de la composición firmada por Lennon y McCartney, llenando el vacío dejado con pura garra blues, haciéndola más lenta y más emocionante, y sumando a la causa músicos de la talla de Jimmy Page, B.J. Wilson y Chris Stainton. Eso sí, para el gran público será siempre recordada como la canción de Aquellos maravillosos años.

71The Remains — Don’t Look Back

Decía ayer de The Remains que se encontraba entre el sufrido elenco de artistas que habían quedado en el olvido a pesar de contar con los ingredientes necesarios para el triunfo, aunque una reciente oleada de reconocimiento ha provocado que los de Boston hayan conseguido a estas alturas de la vida una mayor relevancia. De su único álbum editado merece la pena reivindicar también esta ‘Don’t Look Back’ compuesta por Billy Vera, que desprende carácter, gancho y unas ganas de comerse el mundo que no les sirvieron de mucho. Pero no me digáis que no es un temazo.

70The Seeds — Pushin’ Too Hard

Mientras esperas quince minutos en el coche a que tu novia vaya a comprar unas cosas en la tienda, seguramente matarás el tiempo jugando al Angry Birds o leyendo con desdén los últimos artículos de Hipersónica, pero Sky Saxo aprovechaba ocasiones así para escribir canciones tan míticas como ‘Pushin’ Too Hard’. Bien es sabido que The Seeds, con su garage que anticipaba la forma del punk por venir, son un grupo muy por el que perder la cabeza, y más con canciones como ésta. Su repercusión inicial como single en 1965 fue más bien escasa, pero al ser incluida un año después en su debut homónimo empezó a sonar asiduamente en las radios americanas.

69Fairport Convention — A Sailor’s Life

También en nuestra rockera lista pueden tener cabida canciones del folk tradicional inglés sobre una joven mujer en busca del marinero que le robó el corazón. Sobre todo si llegan interpretadas de forma tan memorable como lo hicieron Fairport Convention en 1969 para su tercer álbum, Unhalfbricking, dando con ello un inesperado soplo de vida al folk rock británico a partir de ese punto. Once espectaculares minutos de canción que van de menos a más, jugueteando con lo progresivo pero sin caer en los excesos propios del género, y cubriéndolo todo de emoción gracias a la maravillosa voz de Sandy Denny y al violín invitado de Dave Swarbrick.

68John Mayall & The Bluesbreakers — All Your Love

El proyecto conocido como John Mayall & The Bluesbreakers comprende a una increíble amalgama de músicos que se han ido turnando, siempre obviamente en torno a la figura de Mayall, dando lugar a más de cien combinaciones diferentes en las dos etapas que la formación ha estado activa. Especialmente espectacular fue la constelación que se dio cita para la grabación de Blues Breakers with Eric Clapton en 1966, el segundo álbum del grupo, que se abría con toda la fuerza soul de esta versión de ‘All Your Love’ que tomaron prestada a Otis Rush.

67Los Saicos — Demolición

Más de uno se sorprenderá al descubrirlo, pero si os proponéis tirar del hilo para llegar hasta los orígenes de un género como el punk, os encontraréis con que el camino recorrido pasa nada menos que por Perú, donde Los Saicos se alzaron durante el ecuador de la década de los 60 como uno de los primeros grupos en practicar eso que hoy se denomina como proto-punk. En solo dos años de carrera que tuvieron, entre el 64 y el 66, apenas tuvieron tiempo para editar unos cuantos singles, pero en todos ellos se mostraron salvajes, desatados, tremendamente eléctricos y descaradamente gamberros. ‘Demolición’ es, además de su gran himno, uno de los grandes momentos del rock latinoamericano.

66Dick Dale and the Del-Tones — Let’s Go Trippin’

Mucho antes de que toda una generación de oyentes descubriera la existencia de Dick Dale gracias a que Quentin Tarantino decidiera incluir la incontrolable ‘Misirlou’ como parte de la banda sonora de Pulp Fiction, el rey de las guitarras surf ya se había ganado con todo derecho su corona gracias a temas como ‘Let’s Go Trippin’. Considerada como una de las precursoras del género al ser lanzada en el año 61, no muestra al Dale más desatado en la faceta técnica, pero encierra de manera casi mágica en apenas dos minutos toda la cimentación de lo que sería la imparable ola surf que sacudiría la década.

65Blues Magoos — (We Ain’t Got) Nothin’ Yet

Donde más fuerte pegó la primera sacudida de la moda psicodélica a mitad de los 60 en Estados Unidos fue en la costa oeste, más concretamente en San Francisco, pero la escena de Nueva York al otro lado del país también trajo buenas propuestas para la puesta en marcha del estilo más pujante en aquellos tiempos, como es el caso de Blues Magoos. A ellos pertenece esta extremadamente efectiva ‘(We Ain’t Got) Nothin’ Yet’ que merecidamente debe ser considerada como uno de los grandes himnos de aquel momento, construida toda ella sobre el machacón órgano Vox Continental y sobre un bajo que no deja de bombear ritmo. Se puede encontrar en su debut Psychedelic Lollipop, que allá por 1966 fue de los primeros álbumes en emplear la etiqueta “psicodélico”.

64Bob Dylan — Tombstone Blues

Muchos palos le cayeron a Bob Dylan desde los sectores más recalcitrantes del folk cuando, tras años de liderar dicha escena, decidió electrificar su propuesta y abrir fronteras. Bringing It All Back Home ya dio en 1965 las primeras muestras de dicha intención, pero el salto definitivo se efectuaría un poco más tarde ese mismo año con el universalmente adorado Highway 61 Revisited, que a pesar de las reticencias iniciales de determinados sectores se convirtió en un éxito incontestable. ‘Tombstone Blues’, con su surrealista letra y su incesante ritmo de blues rock, representa como pocas esa nueva era que haría más grande y mucho más relevante a Dylan.

63The Monks — Monk Time

Entre todos los grupos raros que surgieron durante la gestación del rock, The Monks tienen un lugar especialmente destacado: cinco soldados de las Fuerzas Armadas estadounidenses asentados en Alemania que practicaban un garage completamente descontrolado, ajeno a las reglas y de letras marcadamente polémicas, y que para colmo aparecían en escena completamente vestidos de negro y con las cabezas tonsuradas como monjes. Tuvieron un corto periodo de vida entre el 64 y el 67, pero por actitud y por estilo, son también merecedores de la etiqueta de pioneros del punk, como así demuestran canciones tan directas como esta ‘Monk Time’.

62The Nazz — Open My Eyes

Aunque el mánager de The Nazz pensara que era buena idea promocionarlos como una nueva sensación adolescente al estilo The Monkees, el cuarteto de Philadelphia pronto consiguió obtener un cierto nivel de relevancia, sobre todo en las radios de su Pennsylvania natal, gracias a la calidad de canciones como ‘Open My Eyes’. En realidad, dicho tema era el que SGC quería lanzar con más fuerza, pero el DJ de una estación pinchó por error la otra cara del single, donde venía grabada ‘Hello It’s Me’, y ésta le robó gran parte del protagonismo a nuestra elegida. Tras su trabajo debut en 1968, editaron un par de álbumes más hasta disolverse a comienzos de los 70.

61The Trashmen — Surfin’ Bird

Analizada bajo los estándares de hoy en día, ‘Surfin’ Bird’ podría parecer una canción tonta, hasta cansina, pero en 1963 fue todo un éxito que permitió a The Trashmen arrasar por donde pasaban y les garantizó la firma de Garrett Records. La locura surgió en realidad de la mezcla de dos temas de The Rivingtons, por lo cual fueron acreditados tras presentar tiempo después la pertinente reclamación, y sirvió a los de Minneapolis como punta de lanza para otra serie de éxitos (más moderados, eso sí) que irían editando hasta su ruptura en 1967. Sí, es una canción declaradamente ridícula, pero ya me diréis vosotros quién es capaz de resistirse a ella.

60Sabicas with Joe Beck — Zapateado

Segunda aparición en nuestra lista del apasionante Rock Encounter que Sabicas grabó junto a Joe Beck para dar verdadera dimensión internacional a la música tradicional española. Tras ‘Inca Song’, incluida en el puesto 75 de la tabla, hoy damos entrada al espectáculo de ‘Zapateado’, pieza donde las dos caras de la moneda quedan claramente divididas, destinando los primeros minutos de grabación al flamenco en estado puro para luego dar paso a una imparable irrupción del rock.

59The Kinks — You Really Got Me

Cuando sus dos primeros singles resultaron un fiasco al ser editados a principios del año 64, Pye Records decidió imponer un ultimátum a The Kinks: o a la tercera va la vencida, o rompemos el contrato. Y a la tercera llegó ‘You Really Got Me’ que todo lo cambió, para ellos y para la historia del rock. El tema pronto se convirtió en número uno en Reino Unido y tuvo también una gran acogida en Norteamérica, disparando hasta las nubes la carrera de un grupo esencial. Su inolvidable riff cargado hasta arriba de distorsión, sus poderosos coros y ese solo que según la leyenda fue interpretado por Jimmy Page (cosa que él mismo ha negado en alguna ocasión) dan forma a una de los mas grandes himnos de una época que estuvo plagada de ellos.

58The Who — My Generation

Seamos francos: antes de 1965, la mayoría de rockeros eran unos verdaderos mojigatos que se las daban de duros. Pero cuando The Who irrumpieron desde Londres con todo el viento a su favor, la verdadera actitud rock, la del espíritu autodestructivo, la contestación por sistema y las ganas de comerse el mundo a toda costa, llegó para quedarse. Pete Townshend y los suyos, tan jóvenes aún, buscaban su lugar en un momento y un lugar donde el choque generacional fue más fuerte que nunca, y para todos ellos esta ‘My Generation’ se convirtió en uno de los grandes símbolos ante los que sentirse identificados. La canción, escrita inicialmente como un lento blues y reconvertida en la enérgica pieza que hoy todos conocemos, fue un éxito instantáneo que propulsó el lanzamiento de su primer disco, al que también dio nombre.

57The Mothers of Invention — Trouble Every Day

Con solo escuchar esta canción, Tom Wilson decidió extender un cheque para llevarse a The Mothers of Invention a MGM Records pensando que eran un grupo blanco de blues, algo que como bien sabemos se queda bastante corto para definir el singular trabajo discográfico de Frank Zappa. Fuera como fuese, dicha decisión sirvió para gestar lo que sería su álbum debut, Freak Out!, dando así el pistoletazo de salida formal a una carrera plagada de experimentación, humor y excesos que ha alcanzado un centenar de discos. ‘Trouble Every Day’, inspirada en las revueltas de Watts, es tan singular como imprescindible dentro de su discografía.

56Pink Floyd — Astronomy Domine

Cuando aquel grupo de amigos, estudiantes de arquitectura y de arte, decidieron juntarse a mitad de los 60 para hacer música bajo el nombre de Pink Floyd, sus planes de futuro y sus aspiraciones artísticas quedaban lejos del mastodóntico motor del rock progresivo que llegaron a ser en los años 70. Por aquel entonces, con el malogrado Syd Barrett aún al frente, los londinenses preferían ser líderes de la escena psicodélica británica y en medio de dicha oleada llegó The Piper at the Gates of Dawn, ese imprescindible álbum debut donde lo surrealista, lo espacial y lo psicotrópico se mezclan como nunca, con especial prueba de todo ello en la apertura del conjunto a cargo de ‘Astronomy Domine’.

55Cream — Sunshine of your Love

Cuando te imaginas los 60, uno de los ritmos que inevitablemente te vienen a la cabeza es el insuperable riff de ‘Sunshine of your Love’, o lo que es lo mismo, Cream en auténtico estado de gracia. Cuenta la leyenda que se le ocurrió a Jack Bruce en un arranque de inspiración tras asistir a un concierto de The Jimi Hendrix Experience en Londres, y luego ya junto a los otros dos integrantes del supergrupo terminaron de dar forma a una canción que, cosas de la vida, Atlantic rechazó de primeras. Por suerte para todos nosotros, Booker T. Jones (ver antes ‘Green Onions’) convenció al sello de que la editaran tras escucharla y quedar prendado de ella.

54The Animals — Don’t Bring Me Down

Hay algo de mágico, de enormemente blues, de imposiblemente soul en el sonido de The Animals, que es no se puede encontrar en casi ningún otro grupo; solo The Doors consiguieron dominar con igual soltura esa zona del continuo espacio-tiempo musical. ‘Don’t Bring Me Down’, tan encantadora y a la vez tan sucia, supuso en 1966 el último puerto de primera categoría de la etapa original del grupo, sin duda la más interesante por todos los momentos increíbles que fueron capaces de crear en solo tres años. Luego vendrían las modificaciones de nombre para la formación, los cambios de cromos, las despedidas y las reuniones innecesarias, pero sin llegar a poner nunca una sombra de duda sobre lo grandes que llegaron a ser en sus comienzos.

53MC5 — Kick Out the Jams

Si el rock nos ha dado un grupo hecho por y para el directo, ése es sin duda MC5. Y si aún no habéis escuchado el álbum Kick Out the Jams, en el cual figura obviamente esta insuperable llamada a la acción, os estáis perdiendo uno de los mejores discos en vivo que han sido grabados. El corte que le da nombre supone tres minutos de saltar, golpear, gritar y patear culos que marcó en 1969 un nuevo estándar de actitud y energía que sería referencia necesaria para el punk que se desarrollaría en los años siguientes.

52Los Brincos — Mejor

Imagino que en otros países tendrán también alguna banda a la que consideraran como sus propios The Beatles. O no. El caso es que nosotros siempre tuvimos a Los Brincos, y aunque las comparaciones pueden ser muy odiosas, es necesario reconocer que su papel en la narración musical de nuestro país es más que fundamental. Y qué canciones tenían, señores. ‘Mejor’, como excelente representación del crecimiento experimentado en el lanzamiento de su segundo disco en 1966, es sin duda una de las canciones más perfectas que ha dado la música popular de esta tierra. No les sirvió para sacar frutos de su abordaje a nivel internacional, ni para mejorar la mala prensa que empezaban a tener dentro de nuestras fronteras, pero a pesar de todo fue un gran éxito en su momento que hoy sigue sonando igual de bien.

51The Rolling Stones — She’s a Rainbow

Obviamente, los albores del rock no se pueden entender sin ellos, aunque en su momento no todo lo que hacían se veía con tan buenos ojos. El lanzamiento de Their Satanic Majesties Request en 1967 supuso la culminación de sus aspiraciones psicodélicas, motivo por el que les cayeron muchos palos y por el que se establecieron demasiados paralelismos con el por entonces reciente Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, pero es de justicia reconocer que contiene algunos de los momentos más imaginativos de The Rolling Stones. Así lo prueba la satírica, festiva, brillante ‘She’s a Rainbow’, tan rara y tan especial dentro de la carrera de los británicos.

50The Lovin’ Spoonful — Summer in the City

Conseguir permanecer durante tres semanas consecutivas en el primer puesto del Billboard Hot 100 durante un año tan cargado de mitos como lo fue 1966 es una hazaña digna de mención. Y los neoyorquinos The Lovin’ Spoonful lo consiguieron con el toque pop desenfadado y pegadizo de ‘Summer in the City’, incluida en su tercer larga duración Hums of the Lovin’ Spoonful. En un tiempo donde tantos artistas cantaban a la revolución o a imposibles locuras cargadas de ácido, ellos preferían hablar del buen tiempo mientras se atrevían a mezclar en su propuesta variedad de géneros con los que enriquecer el rock.

49Jerry Lee Lewis — Great Balls of Fire

Antes de que los escándalos producidos por sus decisiones personales pusieran en jaque momentáneo su carrera, Jerry Lee Lewis se convirtió en una de las figuras destacadas en la lista de triunfadores de Sun Records, el lugar donde estaban todos los grandes nombres del rock en los años 50, cuando Memphis era el epicentro de la música moderna. Directamente de aquella gloriosa etapa nos llega el desenfreno de ‘Great Balls of Fire’, un single que volvió loco al personal vendiendo a finales de 1957 la friolera de un millón de copias en sus diez primeros días a la venta en Estados Unidos.

48The Sonics — Strychnine

The Sonics tenían muy claro cómo querían su música: rápida, dura y sucia. Por ello, no dudaron en emplear técnicas de grabación nada ortodoxas para conseguir un sonido lo más extremo y agresivo posible, lo cual se convirtió en una de las señas de identidad que les permitieron distinguirse entre muchos de sus contemporáneos de la escena garage. Todo esto, sumado a unas letras de corte oscuro y polémico que limitaron su difusión en las radios, impidió que su popularidad llegara a ser tan alta como su calidad merecía, aunque les garantizó la etiqueta de grupo de culto. Esos ingredientes quedan presentados sin ningún asomo de autocontrol en ‘Strychnine’, temazo que figura en su debut de 1965 Here Are The Sonics.

47John Lee Hooker — Boom Boom

Con un carrera que alcanzó casi seis décadas en activo, durante las cuales la música fue una constante absoluta, John Lee Hooker tuvo tiempo de componer muchas y muy buenas canciones, aunque posiblemente la más conocidas de todas y la que mayor cantidad de gente será capaz de asociar a su figura es ‘Boom Boom’. Editada en 1962 con muy buena acogida en las listas de éxitos la época, fue uno de los momentos más incontestables que dio el blues de esta década, sencillo en apariencia pero único a nivel formal gracias a ese estilo libre y carente de formalismos métricos en que se basaba el bueno de Hooker. Y los que se vieran capacitados, que le siguieran el ritmo.

46Jefferson Airplane — Somebody to Love

Es complicado decir cuáles fueron los mayores referentes del famoso Verano del Amor del 67, pero nadie podrá dudar de que Jefferson Airplane merecen un lugar destacado en aquel momento tan único en el transcurso del siglo XX. Gracias en buena medida a su maravilloso Surrealistic Pillow, que estaba recién editado por aquel entonces, consiguieron situarse al frente de la oleada psicodélica de San Francisco destacando especialmente con canciones tan míticas como ‘Somebody to Love’, la cual recuperó Grace Slick de su anterior proyecto, The Great Society, para hacerla aquí una canción más grande y más esencial.

45Buffalo Springfield — Bluebird

Con Neil Young apareciendo y desapareciendo como el Guadiana, con Bruce Palmer más tiempo detenido que en la calle y, en líneas generales, con los miembros del grupo tremendamente distanciados entre sí, Buffalo Springfield Again acabó siendo más el resultado de juntar varias acciones individuales que el proyecto conjunto de una banda. Y a pesar de las grabaciones e incluso las producciones realizadas por separado, les quedó un absoluto imprescindible para la historia que funciona a la perfección cuando todas sus piezas trabajan juntas. ‘Bluebird’, uno de sus momentos más marcadamente folk, se la debemos a Stephen Stills.

44Pink Floyd — Interstellar Overdrive

Los miembros de Pink Floyd han rechazado en varias ocasiones a lo largo del tiempo la etiqueta de rock espacial, pero les guste a ellos o no, su influencia en la creación de este movimiento sonoro es fundamental. Así lo prueba ‘Astronomy Domine’, ya destacada previamente en esta lista, y la locura cósmica de ‘Interstellar Overdrive’ que sitúa, con sus casi diez minutos de anárquica improvisación instrumental, uno de los más altos estándares de la época en cuanto a creatividad y valentía a la hora de afrontar la música. Posiblemente, el mejor esfuerzo conjunto del grupo en la era Barrett.

43The Contours — Do You Love Me

Hay canciones creadas con el único fin de que la muchachada se desinhiba en la pista de baile y se disponga a darlo todo moviendo hasta el último hueso del cuerpo. ‘Do You Love Me’ brilla con especial fuerza en dicho cometido aún hoy, más de cinco décadas después de que The Contours arrasaran con todo a su paso al publicarla en 1962. No obstante, el caprichoso destino pudo ser bien diferente, pues Berry Gordy, de Motown Records, la escribió con intención de que fuera interpretada por The Temptations; al no poder encontrarlos por ningún lado y con el fin de que el hit saliera a la calle lo antes posible, decidió pasar la propuesta a The Contours, quienes estaban en la cuerda floja tras haber fallado de cara al público con sus primeros singles. A la vista está que el cambio de cromos no fue un error.

42The Beatles — I Want You (She’s So Heavy)

Muchos habéis estado reclamando casi con temor a The Beatles a lo largo de esta lista y no, no íbamos a ser tan insensatos de dejarlos fuera. Porque ni el mayor de sus detractores podrá negar el importante peso que tuvieron durante la única década que duró su reinado, del 60 al 70. Sin ser lo último que publicaron, Abbey Road representa como ningún otro disco el final de esa era, pues fue el último proyecto en el que los cuatro trabajaron juntos en el estudio antes de que las tensiones internas terminaran por hacerlo explotar todo. Dedicada por John Lennon a la cada vez más presente figura de Yoko Ono, ‘I Want You (She’s So Heavy)’, la segunda canción más larga de su colección y una de las más singulares gracias a esa potencia blues y a ese ritmo monolítico, es en buena medida testigo sonoro de la situación de aquella época

41Little Richard — Tutti Frutti

Si no has intentado nunca imitar el memorable “A-wop-bom-a-loo-mop-a-lomp-bom-bom!” con el que Little Richard nos invoca a la pista de baile en ‘Tutti Frutti’, quizás deberías mirar si lo que estás es muerto por dentro. El rock and roll, como concepto, no se puede explicar de manera más clara, sencilla y fácil de entender que en esta canción, que va más allá del simple concepto de éxito para ser considerada como todo un fenómeno que cambió la forma de entender la música en 1955. Quién sabe lo que sería de todos nosotros ahora de no ser por pioneros como Little Richard.

40Iron Butterfly — In-A-Gadda-Da-Vida

RHabrá quien diga que grupos como Iron Butterfly hicieron el rock aburrido a base de canciones eternas como ‘In-A-Gadda-Da-Vida’, con sus diecisiete minutos de psicodelia queriendo ser heavy en una época en la que aún no existía el heavy. Pero no hagáis caso a quien diga tal cosa, porque la visita al Jardín del Edén que nos propusieron los de San Diego en 1968 es absolutamente esencial de principio a fin, aun con toda su pompa y circunstancias. Muy conocida es la versión editada que baja de los tres minutos y hace de ella un plato mucho más fácil de digerir, pero desde aquí os invitamos a que seáis valientes y destinéis vuestra atención siempre a la original. Bueno, y también a la que suena en una de las mejores escenas que nos regalaron Los Simpsons.

39Count Five — Psychotic Reaction

Count Five son uno de esos numerosos casos de grupos que solo existieron como una combustión espontánea en los años 60, aguantando el tiempo suficiente para lanzar un único disco y sentir sobre ellos los focos durante un reducido periodo gracias al éxito de ‘Psychotic Reaction’. Editada como sencillo en 1965 a través de Double Shot Records, después de darse con la puerta de varios sellos en las narices, presenta uno de los más reconocibles hitos del garage rock californiano. No obstante, los integrantes de la banda decidieron dar prioridad a sus estudios, poniendo fin así a una carrera musical que podría haber dado mucho que hablar.

38The Sonics — Have Love, Will Travel

The Sonics son casi más reconocidos por las versiones que hicieron de otras bandas que por sus propias composiciones, y así lo prueba esta popular adaptación del ‘Have Love, Will Travel’ que en origen presentó Richard Berry a finales de los 50. Para su debut Here Are The Sonics de 1965, los garajeros de Tacoma se la llevaron a su ruidoso y rugiente terreno cargándola de ritmo, de fuzz y de ese saxofón que reclama toda nuestra atención cuando se desboca.

37Creedance Clearwater Revival — Bad Moon Rising

Cuando llega la hora de recordar a los grandes nombres del rock en sus primeras etapas, Creedance Clearwater Revival rara vez suelen aparecer entre los primeros nombres que recuerda la gran mayoría de la gente, lo cual no deja de ser curioso si nos ponemos a repasar la cantidad de himnos para la historia que nos dejó el cuarteto californiano. Esenciales como muy pocos contemporáneos suyos, su primer gran éxito comercial llegó en 1969 con su álbum Bayou Country y la senda triunfal siguió poco después con Green River, en el cual encontramos esta ‘Bad Moon Rising’ donde se establece un curioso contraste entre lo animoso de su tono y lo oscuro de su letra.

36Los Bravos — Black is Black

Lo más probable es que escuchar ‘Black is Black’ te traiga a la mente la imagen de tus padres moviendo las caderas con un cubata en la mano durante la comunión de tu prima, pero no dejes que el recuerdo afecte negativamente a tu percepción sobre el gran éxito de Los Bravos. De hecho, estamos ante el hit concebido en España que fue capaz de golpear con más fuerza los mercados de habla inglesa (hasta la llegada de la ‘Macarena’, claro), con una irresistible energía pop y con la característica voz de Mike Kogel guiando al conjunto. Tras arrasar en el verano del 66, aún tuvieron tiempo de atraer algo de atención con un par de singles más antes de su disolución en 1969 a causa del suicidio del teclista Manolo Fernández y de la salida de Kogel en busca de una carrera en solitario que no tuvo mayor trascendencia.

35The Surfaris — Wipe Out

Si cierras los ojos y visualizas a un surfero recorriendo las olas en las costas de California, hay un 99% de probabilidad de que la canción que te venga a la mente sea ‘Wipe Out’, el icónico corte que ha sido empleado hasta la extenuación en todo tipo de películas, anuncios o programas de televisión para invocar la cultura surf. Y lo más curioso del asunto es que fue compuesta casi sobre la marcha como una cara B para el single ‘Surfer Joe’, la cual quedó completamente enmascarada por el éxito del torbellino ‘Wipe Out’, que aguantó durante meses en las listas de éxito allá por 1963, emergiendo de forma puntual en los tops durante los años siguientes. Sin duda, uno de los mejores solos de batería de todos los tiempos.

34Los Brincos — Flamenco

Gracias a una aparición en la escena nacional muy bien planeada, Los Brincos demostraron en 1964 con su debut y los singles precedentes que el modelo británico de comercialización de grupos podía funcionar muy bien también en nuestro país. De aquel primer disco podemos sacar unos cuantos momentos fundamentales para nuestra música popular durante aquella década, aunque posiblemente el mejor de ellos llegue con ‘Flamenco’, un guiño a la tradición muy bien llevado y que no limita en ningún caso unas ganas de sonar frescos que quedan fuera de toda.

33The Electric Prunes — I Had Too Much to Dream (Last Night)

En su corto pero intenso periodo de existencia inicial, entre 1965 y 1970, The Electric Prunes tuvieron tiempo de lanzar cinco discos, de cambiar por completo su alineación de músicos e incluso de añadir algunas modificaciones a su nombre para aclarar las dudas. No obstante, lo mejor que dejaron para el recuerdo será siempre ese primer disco homónimo que vino precedido en 1966 por su mayor triunfo, ‘I Had Too Much to Dream (Last Night)’. Concebida inicialmente como una balada de piano en homenaje a las duras resacas, la versión final se convirtió en una potente pieza de psicodelia con un particular tratamiento del sonido que tuvo una aceptable acogida en su momento, y que con el paso del tiempo ha sido reconocida como una de las composiciones más destacadas del género en su época dorada.

32The Stooges — I Wanna Be Your Dog

Mucho hemos hablado en esta lista de los precursores del punk, pero por actitud y por música, nadie puede disputar a The Stooges el primer puesto en la lista de artistas que dirigieron el camino hacia dicho movimiento. La trilogía de discos que forman su primera etapa es hoy considerada absolutamente esencial, pero en su momento fueron completamente vapuleados por la crítica e ignorados por un público que aún no estaba preparado para conectar realmente con una propuesta tan salvaje, excesiva y desafiante para los sentidos. La prueba de ello nos la da esta ‘I Wanna Be Your Dog’, de su debut en 1969, que suena infinitamente más agresiva que cualquier otra cosa escuchada durante aquella década.

31The Zombies — Time of the Season

‘Time of the Season’ es una de las melodías que más fuertemente están ancladas en nuestra mente junta a la imagen que tenemos de los 60, aunque no sean The Zombies uno de los actos más conocidos de aquella época. Para el momento en que el álbum Odessey and Oracle fue publicado en abril del 68, el grupo británico ya se había separado y poco se esperaba del lanzamiento, que de hecho tuvo unas ventas más bien pobres en sus primeros meses en la calle. No obstante, un año después este tema explotó alzándose a los primeros puestos del Billboard Hot 100, lo cual no fue suficiente para motivar su regreso a la acción, que se produciría mucho tiempo después.

30Elvis — Hound Dog

Con más de 250 grabaciones realizadas, ‘Hound Dog’ es indiscutiblemente uno de los mayores himnos del rock and roll, y no cabe duda de que la más representativa de todas ellas es la llevada a cabo por Elvis Presley en 1956. Diez millones de copias vendidas son prueba suficiente de ello, a pesar de que Elvis llegó a decir en alguna ocasión que era la canción más tonta que había grabado. No obstante, su condición de fenómeno social fue indiscutible en una época en la que el Rey empezaba a ser considerado como una amenaza para la decencia y la recta moral de los Estados Unidos. Tan popular se hizo, que ocultó por completo a la original de Big Mama Thornton y casi nadie la reconoce hoy en día como una versión.

29Led Zeppelin — Dazed and Confused

A pesar de la creciente oleada de desaprobación en torno a Led Zeppelin y a su particular política de reutilización de sonidos ajenos, es imposible negar la influencia y el peso que tuvieron como una de las grandes bandas de rock de los 70. No obstante su debut llegó un poco antes de eso, con los 60 a punto de terminar, en un disco donde blues y rock se mezclaban de una forma que no terminó de convencer a la crítica del momento, pero que el público recibió con los brazos abiertos. En dicho trabajo figura la monumental ‘Dazed and Confused’ que compuso en origen Jake Holmes y que, previo paso por el filtro de The Yardbirds, Jimmy Page importó de forma excelente haciéndola mucho mejor, aunque con el feo detalle de no reconocer la autoría de Holmes.

28Big Brother and the Holding Company — Piece of my Heart

Big Brother and the Holding Company ya habían conseguido atraer las miradas del país durante su actuación en el Monterey Pop Festival de 1967, gracias en buena medida a esa presencia única y todopoderosa que suponía Janis Joplin a los mandos, pero la gran obra de la primera formación en que figuró la mítica cantante llegaría un año después. Cheap Thrills fue todo un torbellino que logró convertirse en el mayor éxito de ventas de 1968, al igual que su principal single, esta ‘Piece of my Heart’ que tomaron prestada de Erma Franklin. Tras semejante acogida, Joplin decidió volar libre iniciando su carrera en solitario.

27The Velvet Underground — All Tomorrow’s Parties

Entre las muchas imágenes que actúan como iconos de una década tan plástica como los 60, pocas evocan tan claramente aquellos años como la portada que dedicó Andy Warhol a sus protegidos musicales para estrenarse con The Velvet Underground & Nico, un trabajo cargado de atrevida experimentación, ideas vanguardistas, atmósferas imposibles y letras provocativas que fracasó comercialmente en su debut pero que es considerado hoy con toda justicia como uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. La hipnótica ‘All Tomorrow’s Parties’, favorita personal de Warhol, llegó como su primer sencillo en 1966, casi un año antes que el álbum completo.

26Simon & Garfunkel — Mrs. Robinson

En una lista tan cargada de garage, psicodelia, surf y protopunk como nos ha quedado (la cabra tira al monte, ya sabéis), podría sorprender la aparición de Simon & Garfunkel en puestos tan altos, pero aun con toda su aura de inocente soft rock, es justo reconocer al dúo de Queens una increíble trayectoria de éxitos, especialmente en la época dorada que vivieron durante la segunda mitad de los 60 tras regresar de su primera ruptura. ‘Mrs. Robinson’, que se explica a la perfección a través de El Graduado, llegó como no podía ser de otro modo a lo más alto del Billboard Hot 100 en 1968, estableciéndose de forma definitiva en el larga duración Bookends.

25The Doors — Light My Fire

Como ocurre a otros grupos encabezados por un líder especialmente carismático, no sería descabellado decir que ante los ojos del gran público es más reconocible la imagen de Jim Morrison que la música desarrollada por The Doors, y no puedo más que lamentarme por todos aquellos que nunca vayan a cruzar la barrera que separa al simple mito personal de la verdadera leyenda que representa este grupo. Sin discusión, una de las formaciones más grandes de la época, que entre finales de los 60 y principios de los 70 compuso auténticas maravillas como esta eterna ‘Light My Fire’ que, en versión recortada para mayor difusión, se convirtió en el primer single de Elektra Records en alcanzar el primer puesto del top de Billboard, disparándoles al estrellato en 1967 y allanando el terreno para su álbum debut.

24Deep Purple — Hush

Aunque el verdadero éxito masivo para Deep Purple llegaría en los años 70 (y con él, los constantes cambios de alineación y la consiguiente ruptura), ‘Hush’ se convirtió en un más que aceptable desembarco de los británicos en suelo estadounidense. Incluida en su debut Shades of Deep Purple, de 1968, es en realidad una de las muchas versiones que se han escrito de la canción compuesta originalmente por Billy Joe Royal un año antes y aún hoy se mantiene como la más celebrada, a pesar de la popularidad que alcanzó la adaptación de Kula Shaker ya en los 90.

23The Jimi Hendrix Experience — All Along The Watchtower

Uno puede llegar a sentirse verdaderamente insignificante cuando repasa la inabarcable cantidad de logros que el gran Jimi Hendrix alcanzó antes de morir con solo 27 años. Entre ellos, conseguir que el mismísimo Bob Dylan admitiera que había conseguido mejorar una de sus canciones, encontrando en ella cosas que el resto de mortales hubieran sido incapaces de ver. Naturalmente, hablamos de esa versión de ‘All Along The Watchtower’ que se grabó solo unos pocos meses después de la original para ser incluida en el Electric Ladyland de 1968, el último álbum de estudio que se publicó con el genio de la guitarra aún vivo. Rock en mayúsculas.

22The Allman Brothers Band — Whipping Post

A ti que tanto te gusta el rock de corte sureño, deberías saber que la gran mayoría de los grupos que escuchas de dicho palo deben casi todo lo que son a The Allman Brothers Band. De hecho, es prácticamente imposible encontrar hoy en día en sus sucesores nada que no estuviera ya presente en canciones como ‘Whipping Post’, incluida en su álbum debut de 1969. Dicho trabajo fue recibido con los brazos abiertos por la crítica, pero no resultó ser especialmente efectivo en ventas y la banda tuvo que labrarse una reputación con los años gracias a sus portentosas actuaciones en vivo. De hecho, en una de ellas publicada bajo el título de At Fillmore East encontramos una versión de 22 minutos de esta ‘Whipping Post’ que es una verdadera cumbre del rock.

21Love — A House Is Not A Motel

Cuando uno escucha Forever Changes por primera vez, le queda en el cuerpo la sensación de que ha dejado hecha una de esas tareas imprescindibles antes de abandonar este mundo. Injustamente olvidado durante su lanzamiento, el tiempo ha acabado dando la razón a la obra maestra de Love, quienes consiguieron sacar de aquí una de las mayores joyas en la que fue aquella mina de creatividad conocida como el Verano del Amor de 1967. ‘A House Is Not A Motel’ es poderosa, emocionante, rica en matices, instantánea y a la vez tan profunda; una maravilla para guardar profundamente en el corazón.

20Neil Young & Crazy Horse — Cinnamon Girl

Tras el previsible colapso de Buffalo Springfield, quienes ya han tenido paso por partida doble en nuestra lista, Neil Young inició su carrera por libre con un primer disco en solitario, dando luego paso en 1969 al proyecto Crazy Horse, surgido de su alianza con las cenizas de otro grupo llamado The Rockets. Everybody Knows This Is Nowhere fue el primero de los muchos discos que esta formación ha parido, siendo una continuación natural del estilo que Young había mostrado hasta ese punto. ‘Cinnamon Girl’ es posiblemente la composición más directa y efectiva que se puede encontrar en el mismo.

19Chuck Berry — Johnny B. Goode

¿Se puede ser más puramente rock que Chuck Berry? Lo veo difícil. Con un lugar de excepción entre los grandes pioneros del rock and roll de los 50, su influencia llega a tocar prácticamente todo lo que se ha interpretado con una guitarra eléctrica desde entonces. De sus muchas e inmortales composiciones, ‘Johnny B. Goode’ es sencillamente obligada para entender el género, la época en que se presentó y todo lo que vino después. Publicada en 1958 con carácter parcialmente autobiográfico, ha sido visitada después por centenares de artistas que van desde Elton John hasta Bad Religion, pasando por Los Suaves.

18The Who — The Kids Are Alright

Dos cortes del álbum debut The Who han sobrevivido con especial fuerza al paso del tiempo: la gran ‘My Generation’ que le da nombre y que incluimos en el puesto 60, y la no menos memorable ‘The Kids Are Alright’. Si la primera es toda garra, esta segunda nos presenta a los británicos con aires mucho más pop, despreocupados y hasta optimistas; pero no dejan de ser dos caras de la misma moneda. El título de esta canción, además de ser un recurso habitual en la cultura popular, sirvió también para dar nombre al documental sobre la banda que se publicó en 1979.

17David Bowie — Space Oddity

Personalmente, siempre he pensado que ‘Space Oddity’ es la canción más triste de todos los tiempos. ¿No os lo parece? Es pensar en el pobre Major Tom flotando solo en el espacio, con la certeza de que no podrá volver a casa ni comunicarse con ningún otro ser vivo, y me da un no sé qué por dentro. Desde luego, no es un tema que me ponga cuando necesite levantar el ánimo. Publicada en 1969 como adelanto de su segundo álbum, se convirtió en el primer gran éxito del británico, gracias al cual se empezó a forjar una de las carreras más sólidas que hemos podido disfrutar.

16The Moody Blues — Nights In White Satin

Muchas son las poderosas baladas que nos dio aquella época, pero pocas puede igualar la intensidad que desprende ‘Nights In White Satin’ a cada nota, en cada rincón de su letra. Hay significativas diferencias entre la versión que se incluyó en el álbum titulado Days of Future Passed de 1967 y sus dos ediciones en formato single que van más allá de un simple ajuste de duración, pero para la ocasión nos vamos a quedar con la más larga. En cualquier caso, todas ellas conservan ese aire señorial, elegante y apasionado que fue marca de la casa para The Moody Blues.

15The 13th Floor Elevators — You’re Gonna Miss Me

Los orígenes del rock psicodélico son difusos (como no podía ser de otro modo dadas las características de la materia), pero sí podemos decir con toda seguridad que The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators es uno de los primeros referentes claros de esta oleada sonora que lo cubrió casi todo durante la segunda mitad de la década de los 60. La idea aún tenía que tomar forma, pero venía cargada de grandes ideas con las que encontrar los extremos más cortantes del sonido garage, como esa jarra soplada por Stacy Sutherland que da un toque tan característico a ‘You’re Gonna Miss Me’. Tanto el single como el propio disco se conformaron con unas ventas moderadas en su momento, pero la influencia que tuvo para tantísimos artistas es un mérito mucho más destacable.

14The Band — The Weight

Habiendo sido elegidos por varios cantantes como su banda de acompañamiento, Bob Dylan entre ellos, este quinteto de orígenes canadienses decidió que lo más lógico del mundo era bautizarse a sí mismos como The Band, a secas. Fue precisamente tras una amplia gira con Dylan cuando decidieron grabar su primer disco, Music from Big Pink, que llegó en 1968 cargado de carácter, sabor clásico y americana de calidad. La emocionante ‘The Weight’ es la mejor muestra de ello, y en general del gran talento que atesoraban estos músicos.

13Creedence Clearwater Revival — Fortunate Son

Muchas de las canciones incluidas hasta ahora en la lista sirvieron como himnos para aquellos que pretendían oponerse a la participación de Estados Unidos en la Guerra de Vietnam, aunque pocas sonaron tanto y tan alto en dicho cometido como esta ‘Fortunate Son’, presentada por Creedence Clearwater Revival en 1969 con las protestas llenando cada vez más las calles de aquel país. Desde entonces, ha servido como estandarte para numerosos movimientos antibelicistas en todo el mundo, siendo por descontado uno de los puntos álgidos de un grupo que no anda precisamente escaso de grandes éxitos.

12The Beatles — While My Guitar Gently Weeps

Los más aburridos del lugar dirán que a The Beatles se les fue la cosa un poco de las manos con el Álbum Blanco, pero no dejéis que os amarguen con su pesimismo de andar por casa. Los problemas crecían en el seno de la banda y las ganas de ponerse limitaciones eran más bien pocas, situación que cada integrante aprovechó para meter a la mezcla lo que buenamente pudo. La más importante aportación de George Harrison a la causa fue la emotiva ‘While My Guitar Gently Weeps’, donde consiguió contar con la participación de su amigo Eric Clapton para interpretar el solo de guitarra. Hay que estar muy muerto por dentro para que no consiga tocarte.

11The Byrds — Eight Miles High

Tras intentarlo con el folk rock, The Byrds decidieron dar un giro radical a su música en 1966, enfocándose en la búsqueda de nuevos sonidos que entonces aún estaban por clasificar y que hoy identificamos como los primeros pasos de la psicodelia. A pesar de ver sus aspiraciones de éxito con ‘Eight Miles High’ limitadas por la prohibición impuesta en muchas radios estadounidenses de su difusión ante la supuesta alusión a las drogas en su letra, esta impresionante composición, cuyas influencias van desde el free jazz hasta la música india, es básica para entender la evolución del rock en aquellos años.

10Jefferson Airplane — White Rabbit

Cuando los miembros de Jefferson Airplane decidieron fichar a Grace Slick para sustituir a Signe Toly Anderson en el micrófono, quizás no eran conscientes de que además de una gran cantante, estaban haciéndose también con los dos éxitos increíbles que esta mujer trajo bajo el brazo. Uno fue ‘Somebody to Love’ (puesto 48 en nuestra lista) y el otro esta ‘White Rabbit’, que condensa en dos minutos y medio todo lo que puede definir a una canción de rock psicodélico. Una magistral composición que, velada tras las referencias a Lewis Carroll, pudo ser capaz de sortear la censura de la época que tan implacable era a la hora de tratar el tema de la droga.

9The Velvet Underground — Heroin

De las muchas canciones inmortales que compusieron The Velvet Underground, no parece descabellado decir que ‘Heroin’, tan descarada ella, está entre las piezas con mayores papeletas para situarse en la cumbre de su obra. Cada uno tendrá su opinión a este respecto, claro, pero del grandioso trabajo que es The Velvet Underground & Nico, nosotros nos quedamos con la apología sin reparos de esta canción, signo claro de las inquietudes transgresoras del grupo y de la valentía que les ofrecía contar con una red de seguridad bajo ellos como era Andy Warhol.

8The Jimi Hendrix Experience — Purple Haze

Jimi Hendrix había empezado a ganarse una reputación dentro de la escena rockera europea cuando Are You Experienced salió a la venta en 1967, aunque su verdadera explosión comercial aún estaba por llegar; eso sí, a nivel creativo ya estaba a un nivel propio. Dicho álbum, debut de su Experience, fue posiblemente uno de los mayores saltos evolutivos que nadie ha podido dar a la forma de entender un instrumento, siendo además capaz de tocar con absoluta maestría todos los palos que se propuso para la ocasión. La psicodélica ‘Purple Haze’, que fue incluida en la edición americana del disco, representa con una simpática anécdota lo vanguardista de su cariz: cuando la grabación fue enviada para su remasterización, la cinta venía con un aviso para los ingenieros de “distorsión intencionada, no corregir”.

7Neil Young & Crazy Horse — Cowgirl In The Sand

Libre de ataduras ajenas, Neil Young se dejó llevar finalmente a sus anchas en Everybody Knows This is Nowhere, permitiéndose incluso el exceso de escribir con casi cuarenta grados de fiebre algunas de las canciones más míticas de su repertorio y de toda una década como fueron los 60. Pero imagino que si te viene un golpe de inspiración tan tremendo como el que puede dar origen a ‘Cowgirl In The Sand’, no te vas a quedar en la cama lamentando tu suerte. En ella, a lo largo de diez descomunales minutos de rock en su más pura esencia, Young da una de las mayores lecciones que cualquier amante de la guitarra podría recibir sin tener que recurrir a excesos superfluos ni a demostraciones de virtuosismo de cara a la galería.

6The Animals — The House of the Rising Sun

Hablando sobre ‘The House of the Rising Sun’ tiempo después de que ésta ya se hubiera convertido en su buque insignia, Eric Burdon aseguró que dieron con ella mientras buscaban algún tema especial y que les permitiera diferenciarse de tantos otros grupos de la época. Y vaya que si lo consiguió. Basada en una composición folk tradicional cuyos orígenes podrían alejarse hasta el siglo XVIII, la primera versión grabada de esta melodía data de 1934, y muchos otros artistas antes que The Animals la incorporaron a su repertorio, entre ellos Bob Dylan. No obstante, nadie en su sano juicio será capaz de negar que la versión por excelencia, la que realmente encierra todo el espíritu de la canción, es la que grabaron los británicos en 1964 mientras estaban de gira con el gran Chuck Berry.

5The Rolling Stones — Paint It, Black

No sorprenderé a nadie si digo que, en el corte inicial de canciones que hicimos para esta lista, había muchas de The Rolling Stones. Predecir en ese momento cuál iba a quedar la primera de ellas era complicado, pero estaba claro que, fuera la que fuese, acabaría muy alto en nuestra clasificación. El grupo ya había conocido los primeros puestos de las listas de éxitos cuando Aftermath llegó a las tiendas en 1967, pero eso no impidió que Mick Jagger y Keith Richards tomaran definitivamente los mandos creativos del grupo, alianza de la cual surgió la icónica ‘Paint It, Black’, que gracias al sitar tocado por Brian Jones goza de ese aire oriental tan característico.

4The Doors — The End

Si me preguntáis por el momento más épico de la década de los 60, yo lo tengo muy claro: ‘The End’, de principio a fin. Diez minutos en los que, como oyentes, solo nos queda rendirnos ante el absoluto dominio que The Doors, con un Jim Morrison anunciando su catarsis a cada estrofa, ejercen en los diez minutos más gloriosos de su insuperable discografía. Concebida inicialmente como una canción más sencilla sobre el fin de una relación sentimental, ésta fue creciendo con el paso de las actuaciones en vivo hasta convertirse en la obra maestra que hoy todos conocemos. Una de esas presentaciones en directo, en la que Morrison decidió incluir el polémico discurso final sobre el Complejo de Edipo, les costó la expulsión del Whisky a Go Go, el club donde empezaron a hacerse grandes.

3Bob Dylan — Like a Rolling Stone

Ni sus seis minutos de duración, ni su fuerte aportación eléctrica, convencieron de primeras a los listos de Columbia Records, que llegaron a plantearse (¡ay, madre!) no publicar ‘Like a Rolling Stone’ por ver en ella poca salida comercial. Vamos, que podía ser la puntilla para un Dylan que por aquel entonces había llegado a plantearse dejar la música tras la negativa reacción del público ante sus aspiraciones de cambio sonoro en busca de sendas más rock. Por suerte, alguien decidió filtrar el tema al DJ de un club que, ante la insistencia del público que quería escucharlo una y otra vez, acabó cargándose el disco que le habían pasado de tanto reproducirlo. Su popularidad empezó a extenderse y Columbia dio el visto bueno para su lanzamiento, lo que permitió que este tema llegara a convertirse en el mayor éxito comercial de Dylan y en el momento que cambiaría para siempre su carrera. Increíble pensar en lo cerca que estuvimos de quedarnos sin una de las grandes cumbres artísticas de este siglo.

2Chuck Berry — You Never Can Tell

Los años 50 fueron una época de gran éxito para Chuck Berry, quien arrasaba con canciones como ‘Johnny B. Goode’ (puesto 21 en nuestra lista), pero la siguiente década no empezó tan bien para él, pues fue juzgado y condenado a cinco años en prisión por violar la Ley Mann. Al final cumplió año y medio entre 1962 y 1963, tiempo que aprovechó para escribir canciones como ‘You Never Can Tell’, que se publicó un año después de su liberación. Con su imagen seriamente dañada, Berry ya nunca fue capaz de emular los éxitos de su etapa inicial, pero ya veis que su capacidad para componer inmortales clásicos del rock no quedó mermada en absoluto. Por supuesto, desde que Tarantino la devolvió a la vida, ahora todos la bailamos al estilo de Vincent Vega y Mia Wallace.

1Love — Alone Again Or

Y llegamos al final. Y, aunque aún no lo creáis, el final no podía ser otro.

“Yeah, I said it’s all right.”

Love no llegaron a ser The Beatles, ni The Rolling Stones, ni ningún otro de los grandes nombres que movieron a las masas en los 60. Tampoco fueron capaces de mantener la integridad del grupo original en los 70, en buena medida por culpa de las drogas, y lo que vino después fue apenas una sombra que no pudo mantener la talla del pasado. Pero nada de eso les hizo falta para merecer nuestra gratitud eterna, porque en un arranque de genialidad como pocos se han visto antes, dieron luz a una de las canciones más hermosas de todos los tiempos.

“I think you’ll do just what you choose to do

And I will be alone again tonight, my dear.”

Bryan MacLean empezó a trabajar en ‘Alone Again Or’ con intención de que formara parte del álbum debut de la banda californiana en 1965, pero el tiempo pasó y ésta no quedó completa hasta la llegada dos años después de su gran, enorme, insuperable tercer trabajo: Forever Changes. Que el público no la celebrara por todo lo alto en su momento no es más que un gaje del oficio; hoy nosotros no podemos más que amarla por todo lo que es y por todo lo que nos hace querer ser cuando la escuchamos.

“I think that people are the greatest fun

And I will be alone again tonight, my dear.”

Creedme, el final no podía ser otro.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

4 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
Fernando Guardiola
Fernando Guardiola
1 year ago

Podriais poner una lista de spotify…

Fernando Guardiola
Fernando Guardiola
Reply to  probertoj
1 year ago

Ya ves que rapido, gracias!