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Las 11 mejores canciones de Kyuss

Algunas escuelas musicales lo han tenido particularmente difícil para conseguir una cosecha de seguidores a la altura de sus orígenes y la de Kyuss, referentes necesarios a la hora de hablar de la expansión del rock del desierto, es particularmente significativa en este apartado. La reducida exposición mediática del grupo durante su breve existencia entre finales de los ochenta y principios de los noventa, unida al inevitable eclipse que supuso la posterior formación de Queens of the Stone Age, herederos mucho más accesibles y de sonido claramente más centralizado, ha evitado que para el grupo de Palm Desert se haya reconocido una cátedra de estilo que sin duda merecen.

Pero ya sabéis que aquí somos muy de subirnos al carro de las causas perdidas, sobre todo si, como en este caso, tienen algo de justificación real. Es por ello que hoy me parece un día tan bueno como cualquier otro para intentar aportar un poco más de justicia a este mundo con un repaso a lo mejor que nos dejó el grupo más importante del género stoner entre sus cuatro discos y el inevitable EP previo publicado bajo el nombre de Sons of Kyuss que tantas cosas explica.

Isolation Desolation (Sons of Kyuss, 1990)

Kyuss nunca fue una banda en busca de un sonido; desde un primer momento, antes incluso de haber encontrado un nombre definitivo para su formación, ya tenían claro que su aspiración era la de llevar los riffs más pesados hasta las arenas del desierto y darles allí una forma completamente única. Este corte, grabado de nuevo en una versión amaestrada para Wretch con el título de ‘Isolation’, demostraba ya en su primer EP que estaban llamados a una gloria particular.

Love Has Passed Me By (Wretch, 1991)

Aunque tenían claras las formas que querían dar a su propuesta, aún les faltaba lograr la presentación apropiada para la misma. No la encontraron en su primer disco y por tanto no hablamos de esa clase de grupos que acertaron en su debut para ir luego a menos. Eso sí, las carencias de su estreno no deben impedir reconocer su méritos, siendo ‘Love Has Passed Me By’ lo más parecido a una carta de presentación universal que podríamos encontrar en el mismo.

The Law (Wretch, 1991)

A pesar de su innegable pesadez sonora, no fueron nunca los californianos un grupo dado a las largas disertaciones estructurales. Sin llegar a los ocho minutos, ‘The Law’ es una muy sana excepción, siendo el segundo corte más largo de su carrera y una de las pocas muestras de trabajo conjunto que entregó en aquella etapa la pareja formada por Homme y Oliveri, eternamente condenados a entenderse.

Green Machine (Blues for the Red Sun, 1992)

Pasados los preámbulos, llegó para ellos la hora de hacerse verdaderamente grandes con Blues for the Red Sun, el disco en el que por fin todas las piezas encajaron en su sitio gracias en parte a la acertada forma de atar cabos que tuvo el productor Chris Goss. ‘Green Machine’ es por pura necesidad uno de sus cortes más recordados, la dosis perfecta de Kyuss en cuanto a tiempos, pegada y solidez. Un himno diferente capaz de brillar en una época que estaba plagada de ellos.

50 Million Year Trip (Downside Up) (Blues for the Red Sun, 1992)

Una llamada a las armas en toda regla, este corte es junto a ‘Green Machine’ la gran aportación de Brant Bjork al segundo disco de la banda, aunque las diferencias entre ambos temas son más que evidentes: esta es menos accesible y más compleja, aunque igual de malencarada en definitiva.

Mondo Generator (Blues for the Red Sun, 1992)

Siempre entrando y saliendo, brillante la mayor parte del tiempo y problemático a todas horas, Nick Oliveri se despidió de Kyuss con una psicodélica oda espacial que Monster Magnet habrían firmado de buena gana. Tanto le gustó cómo le había quedado, que luego tomaría prestado el nombre para su proyecto musical en solitario, ese donde ya no tendría que dar cuentas a nadie.

Space Cadet (Welcome to Sky Valley, 1994)

Metidos ya de lleno en su tercer esfuerzo, el sonido del grupo se iba aligerando, perdiendo capas de abrasión y acercándose más al rock de gran escala que luego Homme dominaría en Queens of the Stone Age. No perdían en cualquier caso la mirada fija al desierto, algo especialmente evidente cuando se saca casi todo el metal de la ecuación y queda como resultado ese ambiente de frontera de ‘Space Cadet’.

Demon Cleaner (Welcome to Sky Valley, 1994)

Que lo dicho anteriormente no lleve a equivocación: Kyuss fue un grupo de músculo hasta el fin de sus días, y hay también en Welcome to Sky Valley muestras sobradas de que no se les habían pasado las ganas de riffs demoledores. ‘Demon Cleaner’ no será tan primaria como sus iguales en Blues for the Red Sun, pero cualquiera le dice que no a un monstruo así.

Hurricane (…And the Circus Leaves Town, 1995)

Pocas formas más perfectas de empezar un álbum que con ‘Hurricane’, corte breve y directo que recoge de la manera más eficaz posible la esencia de los californianos, cercanos ya aquí a su disolución. La presencia inminente del conflicto final no impidió que ellos y su circo se marcharan del pueblo por todo lo alto.

One Inch Man (…And the Circus Leaves Town, 1995)

Una de las piezas más magnéticas de toda su colección, con un bajo que consigue embotarte la cabeza y un John Garcia capaz de ponerse por encima de su nivel habitual al micro (que no es otro que el de la excelencia), ‘One Inch Man’ aúna en tres minutos y medio las dos facetas de un grupo cercano ya a su final: la de los rockeros que supieron recuperar sin complejos lo mejor de Black Sabbath y la de los músicos dispuestos de añadir una acertada capa de experimentación a tanta saturación.

El Rodeo (…And the Circus Leaves Town, 1995)

Posiblemente, el cordón umbilical que conecta de forma más evidente el final de esta etapa con el debut homónimo de Queens of the Stone Age, publicado tres años después. Si alguien os pregunta qué es el sonido stoner, no encontraréis respuesta más clara que la ofrecida por ‘El Rodeo’.

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