¿Sabéis que es algo que no se puede combatir? Una buena peli de submarinos. Algo tiene el ¿género? que despierta una tensión inigualable que te tiene con los ojos pegados a la pantalla. Claustrofobia, hombres en conflicto por darse a la supervivencia más primaria o cumplir con su deber. Sumérgete con nosotros en esta aventura acuática justo en el día mundial del submarino.

El espía negro (1939)

Uno de los primeros trabajos del género que se realizó antes de la Segunda Guerra Mundial, al fin y al cabo el gran motivador de este subgénero. Por tanto, hay menos acción submarina y más intriga de espías, pero al fin y al cabo un ejercicio sobresaliente de mano de los maestros Michael Powell y Emeric Pressburger en una de sus múltiples y brillantes colaboraciones como The Archers (esta vez con Pressburger sólo de guionista).

20.000 leguas de viaje submarino (1954)

No es difícil imaginar a un joven Spielberg viendo una película como la adaptación de Julio Verne y tomando notas mentales sobre cómo quiere que luzca una película situada en el agua. Al menos un artista de efectos especiales aprendió cosas este clásico sobre las criaturas marinas que atacan el Nautilus. El caso es que es una aventura acuática estupenda con un también estupendo Kirk Douglas.

Torpedo (1958)

Probablemente la peli más influyente de todo el género de submarinos sea este drama del siempre efectivo Robert Wise, que ya asienta la dinámica de recluta veterano y joven aguerrido a través de los personajes de unos estelares Clark Gable y Burt Lancaster. Quizá por ser una versión más primaria y con una fórmula menos asentada de todas esas películas contemporáneas que luego han explotado mejor sus ambiciones se sienta menos completa, pero sigue siendo efectiva además de imprescindible.

La hora final (1959)

A ratos es complicado ubicar esta película de Stanley Krammer, ya que por definición caería en el género de distopía post-apocalíptica, pero en lugar de hacerlo desde la ciencia ficción y el fantástico más puro lo hace desde un melodrama bien calibrado. Los momentos en submarinos son más puntuales, pero fundamentales en este relato sobre el apocalipsis nuclear plagado de grandes nombres: Gregory Peck, Ava Gardner, Fred Astaire, Anthony Perkins. Imposible fallar.

Estado de alarma (1965)

En pleno apogeo de la Guerra Fría y el pánico a un conflicto nuclear, James B. Harris saltó a la dirección tras ser productor de Stanley Kubrick para hacer un tenso ejercicio que evoca la paranoia de Teléfono Rojo, ¡Volamos hacia Moscú! pero sin comedia. Un trabajo más seco pero potente, firmemente comandado por las presencias de Richard Widmark y Sidney Poitier.

Estación polar Cebra (1968)

Con un ritmo y movimiento tan gélido como el glaciar que tienen que navegar con el submarino, este film de John Sturges puede hacerse cuesta arriba incluso acostumbrado a ese ritmo de la época, pero no le falta escala. Los movimientos son paulatinos, pero te vende la inmensidad y potencia de la embarcación y la dinámica interna de la tripulación funciona para quedar intrigados con ellos hasta el final.

Das Boot (1981)

Wolfgang Petersen se puso en el mapa antes de ser uno de los mejores artesanos del cine de estudios de los noventa con este pelotazo claustrofóbico. El Director’s Cut es una experiencia intensa y extenuante, pero demoledora, ya que no sólo te lleva bien por los tecnicismos sino que deja un ejemplar trabajo de cine bélico que merece ser recordado más a menudo.

Abyss (1989)

No podemos hacer un artículo sobre el agua sin hacer mención a James Cameron, especialmente con uno de sus proyectos más demenciales que casi le cuesta la carrera y/o la vida a más de uno del equipo. Un pelotazo de componente sobrenatural que explora las profundidades abisales como pocas películas de esta lista. La idea de meter a un grupo de currelas a las profundidades submarinas para solucionar la papeleta sembró la idea para Armageddon.

La caza del Octubre rojo (1990)

El primer Jack Ryan cinematográfico no sólo cumple perfectamente con la expectativa de un personaje que se define como “no soy un agente, soy un analista” y sobrevive a un Sean Connery que se come la película cada vez que aparece. Un thriller noventero imprescindible de un John McTiernan en un momento de dulce.

Marea roja (1995)

Uno de los mejores Tony Scott que dio la vuelta a la glorificación militarista de Top Gun con este increíble mano a mano entre un Gene Hackman siempre excelente y un Denzel Washington que no se amedrenta ante el reto de estar cara a cara contra uno de los mejores de su generación. Te quedas toda la película al borde del asiento.

U-571 (2000)

Un poco la respuesta americana casi 20 años tarde de Das Boot, con todo lo que implica, incluyendo un poco más de cursilería. Con todo, cumple sobradamente con todo lo que necesita ofrecer una película del género para tenerte enganchado y entretenido, desde una lograda claustrofobia a saber crear tensiones entre la tripulación, compuesta de un reparto reseñable.

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