Las 21 mejores canciones de Metallica

Es domingo en Hipersónica, así que toca top de mejores canciones de alguien. Y aunque los grandes discos de Metallica resuenan desde la lejanía, muchas de sus grandes canciones se mantienen jóvenes y frescas en disco.

Como ya les hicimos en su momento un repaso discográfico bien majo, vamos a repasar ahora sus canciones. Y cómo escoger diez se me antojaban pocas, aquí voy con mi selección personal con veintiún temones, picando de varios rincones de su discografía. 

Disposable Heroes

No nos vamos a andar con contemplaciones y vamos a empezar fuerte. Recurrimos aquí a unas de las canciones con más músculo y más rabia de todo Master of Puppets (Elektra, 1986), también la segunda que más dura, con ocho minutos y catorce segundos. No es una canción de muchos desvaríos instrumentales, ya que sigue una línea bastante concreta y directa durante la mayor parte del recorrido. Aun sin tener demasiadas variaciones que salgan del típico estrofa-estribillo-estrofa-estribillo-solo-estrofa-estribillo, Metallica se las apañan para no sobrecargar y funcionar bien hasta el último segundo, mostrando su buena capacidad para parir temas de largo minutaje.

The House Jack Built

Dolidos se sintieron los fans mas trves de Metallica con la llegada de un álbum como Load (Elektra, 1996). No sólo fue la constatación de que el thrash se había ido de su sonido para no volver -aunque al final lo haya acabado haciendo- sino que hasta mostraron que ni siquiera el metal era algo imprescindible para su estilo. Es más fácil ligar el sonido de Load con el rock que estaba dominando por aquella época y con el grunge que con el metal y ‘The House Jack Built’ es la muestra con esas guitarras muy próximas a Alice In Chains, esa energía que también sabe gritar angustia y desesperación y, cómo no, una buena pegada. Argumentos más que suficientes para justificar su presencia aquí.

Whiplash

Nunca se agradecerá lo suficiente a la existencia de un disco como Kill ’Em All (Elektra, 1983) que abrió la puerta a otras tantas bandas contemporáneas de thrash metal. Por otro lado, también es un electrizante cancionero de entre las que cabe destacar el soberano mamporro que supone ‘Whiplash’. La adrenalina y la locura de un concierto de thrash resumida en cuatro minutos de riffs impepinables y estribillos que soltar a grito pelado.

The Call of Ktulu

Aun siendo la banda más popular y exitosa del thrash, ya por entonces, cuando el género estaba en pleno apogeo, Metallica demostraban continuamente que eran distintos al resto, que estaban hechos de otra pasta. Su Ride the Lightning (Elektra, 1984) contiene varias muestras de ello, destacando esta pieza instrumental tan creativa. ‘The Call of Ktulu’ fue, además, una de las últimas composiciones de la banda en las que Dave Mustaine aportó su granito de arena. Llena de cambios de ritmo fabulosos, de riffs que son canela fina y también de un Cliff Burton en modo Dios con su bajo que logra dejar su sello en cada segundo del tema.

Sad But True

El cambio de dinámica existente en el Black Album (Elektra, 1991) se comenzó a evidenciar en todo su esplender en esta ‘Sad But True’, con un estilo lento, pesado y rudo más próximo a lo que estaban haciendo bandas como Pantera que a un thrash metal que ya había perdido margen de mejora y del que Metallica decidieron desprenderse. La pegada del tema, su brutal riff y su groove han hecho de esta una de las piezas más populares del disco y del grupo.

The Four Horsemen

Las canciones largas han sido una constante para Metallica, ya incluso en su debut, pero eran (son) capaces de darles tanto dinamismo que nunca llegaban a hacerse demasiado extensas o estomagantes. ‘The Four Horsemen’ cuenta con un ritmo vertiginoso desde el inicio, feroz e implacable, pero también brilla en sus cambios de ritmo, en sus momentos más lentos, en el espectacular solo de guitarra de Kirk Hammett. Una imprescindible del grupo al igual que también es una imprescindible de Megadeth.

Fight Fire With Fire

Es frecuente hacer de menos a los californianos por no ser tan extremos como podían llegar a ser Megadeth o, sobre todo, Slayer. No obstante, con temas como ‘Fight Fire With Fire’ demostraban que también se podían mover en esos contextos y de manera muy solvente. Que la intro melódica -tocada con guitarras acústicas de doce cuerdas- no os lleve a error porque este es uno de los temas más duros y extremos que os podéis echar a la cara con este grupo.

Wasting My Hate

Muy injustos se ha llegado a ser con un disco como Load porque, una vez se acude a él deshaciéndose de cualquier clase de prejuicios, nos encontramos una colección de canciones muy sólida, algunas muy top como esta misma ‘Wasting My Hate’. En términos de energía desplegada, es un tema que tiene poco envidiar a sus registros más thrash. Incluso moviéndose en terrenos más próximos al hard rock el grupo no perdía brutalidad ni mordiente y este tema lo demuestra.

All Nightmare Long

El tiempo está dejando a Death Magnetic como un disco de profunda división incluso dentro de los propios fans del grupo. Cuando ya nadie lo esperaba, Metallica rescataron el espíritu y el sonido de sus primeros discos, lo cual ha terminado dejando una larga ristra de detractores y defensores de diferencias irreconciliables. Yo lo tengo claro, compro este regreso a las raíces por saber recuperarlas con buen gusto y entregando una buena colección de canciones donde sobresale esta ‘All Nightmare Long’ que ya es un clásico innegable del grupo. Puro Metallica en casi ocho minutos potentes y deslumbrantes.

Enter Sandman

Señores, que nos vamos al mainstream. No es el nivel abrumador de ‘Nothing Else Matters’, pero sí que se puede hablar de una canción de enorme impacto, incluso para los que no sigan de cerca mínimamente el metal. Una canción que te puedes encontrar cualquier tarde sonando en Rock.fm. No obstante, no la tiremos a la pira aún, porque tiene bastante que ofrecer. El perfecto enlace entre su etapa previa y la nueva dirección que buscaba Metallica en su álbum homónimo, con uno de los riffs más reconocibles de su historia y con un gancho tremendo. Da igual si acaban pasando años desde la última vez que la escuchaste, porque tras sólo un par de acordes ya la estás recordando (y cantando) desde el inicio hasta el final.

Seek and Destroy

Una de las canciones más míticas de su debut y de su historia. Una imprescindible de sus actuaciones en directo. Una descarga de riffs continua, vigorizantes solos de guitarra, un estribillo de los de venirse arriba gritándolo, sobre todo en un concierto suyo. Sin duda, una gema y la mejor pieza de su primer trabajo.

One

No había caído hasta ahora ninguna pieza del …And Justice for All (Elektra, 1988), así que toca enmendarse, pero a lo grande. ‘One’ no es sólo la canción que más ha sobresalido del disco en el que la banda buscaba sobrevivir a la muerte de Cliff Burton, sino también una de sus canciones más míticas. Inspirándose en la novela Johnny cogió su fusil, el grupo desarrolla una épica pieza de fuerte peso melódico que no tarda en llenarse de oscuridad y rabia. Fa-bu-los-a.

Master of Puppets

Es difícil resistirse a meter canciones como la que da título a un disco mítico como Master of Puppets (Elektra, 1986). Por mucho que uno quiera ponerse imaginativo, metiendo canciones menos reivindicadas o conocidas, uno tiene que acabar rindiéndose a la evidencia. Y pocas evidencia tienen tanta autoridad como ‘Master of Puppets’, con su ensalada de riffs tan completa, su estribillo lleno de épica y su exquisito tramo melódico. Sencillamente espectacular.

The Memory Remains

Que un disco como Load (Elektra, 1996) se llevase tantos palos en su momento por parte del público es, sin duda, algo muy injusto. Que se dieran tantos palos a ReLoad (Elektra, 1997) tiene más sentido, puesto que el cancionero es mucho más frágil y descompensado que el de su hermano gemelo y su escucha se hace muy cuesta arriba. No obstante, tiene dos temas capaces de alcanzar la inmortalidad en la trayectoria de un grupo que había entregado mucho hasta aquel entonces. Mérito tienen dichas canciones, especialmente esta ‘The Memory Remains’ que siempre le he apreciado un magnetismo especial al que me cuesta resistirme incluso en pleno 2016.

The Unforgiven

Hasta tres partes han llegado a sacar Metallica de esta canción. A día de hoy, ninguna de las secuelas le ha llegado a la suela de la bota a la original. ‘The Unforgiven’ no es sólo la mejor balada del álbum homónimo (Elektra, 1991), es también una balada atípica. Mientras que la mayoría de baladas metaleras tienen estrofas suaves y melódicas y estribillos enérgicos y guitarreros, esta funciona exactamente al revés. Su peculiaridad, además de su gran emotividad, hacen de esta una gran canción.

Orion

Si hay una canción que siempre estará eternamente a Cliff Burton y siempre nos acudirá a la mente cada vez que pensemos en él, esa es ‘Orion’. Y mira que existe ‘(Anesthesia) — Pulling Teeth’, que es básicamente un solo de bajo suyo, pero no, la que terminó sonando en su funeral es esta, la mejor pieza instrumental del grupo. Pura maestría de inicio a fin. Perfecta para dejarse llevar.

The Outlaw Torn

Cuando pienso en las cosas que un disco como Load no tiene nada que envidiar de obras mayores de los angelinos, me acuerdo de esta joyita que lo cierra. Una de sus composiciones más largas y también de las más particulares. Vuelve a marcarse esa influencia del rock noventero, su cadencia es lenta pero llena de intensidad que estalla en un estribillo lleno de fuerza y épica. Las subidas y bajadas de potencia son continuas pero no aburren por el buen control del ritmo que exhibe el cuarteto.

Battery

Cuando es hora de pisar bien el acelerador, hay que ir a muerte con ello. Tras una intro muy spaghetti western que nos da la bienvenida a Master of Puppets, las guitarras pasan a encenderse y las notas atacan como un enjambre enfurecido de abejas. ‘Battery’ es uno de los temas más enfurecidos y desenfrenados del grupo, atacando en las cortas distancias (para lo que es el grupo, claro) y sin el más mínimo amago de piedad.

Fade to Black

Su mejor balada. Así, sin más. Lo podría dejar ahí y quedarme tan pancho, pero el caso es que ‘Fade to Black’ es una canción tan completa que podría dar para mucho más que un párrafo. Había que tenerlos muy grandes para hacer de esta el primer single del segundo disco de una banda de thrash, con sus estrofas acústicas y su ritmo más lento y pesado. Con todo, ha sido uno de los mayores aciertos de su carrera, siendo la favorita hasta para Jason Newsted, y con un tramo final absolutamente sublime.

Dyers Eve

Cuando digo que Metallica no andaban tan separados de bandas consideradas más rápidas y extremas que ellos (dentro del thrash) como Slayer, no lo digo por decir. ‘Dyers Eve’ es un tema que podrían haber firmado sus vecinos californianos, con su endiablado ritmo acelerado y con hasta la presencia de doble bombo en la batería de Lars Ulrich (cuesta pensar hoy día que fuera capaz de llegar a semejantes cotas y hoy, pues bueno). Además de rápida, es altamente compleja, tanto que alguno hablan de esto como el germen el thrash progresivo, pero ante todo es un pepinazo.

Creeping Death

Y para cerrar, uno de los temas más queridos tanto por el público como por el grupo. Tanto que es de las que más veces han tocado en directo (sólo por detrás de ‘Master of Puppets’). Una de las más representativas de la primera época del grupo. Si alguien te pregunta qué es el thrash metal, le puedes poner perfectamente ‘Creeping Death’. Capaces de parir un jitazo que borda los seis minutos y medio, Metallica rozaron la categoría del olimpo con esta pieza. Al que no se inmute con este tema no hace falta que le toméis el pulso, está muerto con bastante certeza.

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