Las seis mejores películas de Pedro Almodovar y las tres peores

Pocos directores en nuestro país pueden presumir de haber conseguido que sus películas sean un género en si mismo. O más incluso, que su nombre pase a utilizarse para describir cualquier cosa, desde situaciones de la vida cotidiana a la decoración de una habitación. Pedro Almodovar es un icono artístico por derecho propio, capaz de transcender nuestras fronteras y también de ofrecernos algunos esfuerzos fílmicos imprescindibles. El directo ha sido capaz de lo mejor… aunque en ocasiones también de lo peor. Vamos a dar un paseo por su filmografía repasando algunas de sus obras más importantes y también algunas de las más cuestionables.

Entre tinieblas (1983)

Una disparatada sátira que ocurre en un convento de monjas donde el hecho de que repente aparezca un tigre sólo está entre las cinco cosas más descabelladas que suceden en la película. Entre tinieblas es de esas pelis del manchego donde más hay que tirar del cliché “no es para todo el mundo”, pero si entras es imposible no amarla. Tiene la perfecta cantidad de todo y es una de sus cintas más singulares, por eso no puedo evitar destacarla.

¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984)

El hiperrealismo italiano siempre ha tenido su peso en el estilo de Almodovar, pero en pocas ocasiones se muestra de manera tan evidente como aquí. Deliciosa, sublime, divertida y terriblemente original. Con esta cinta, que el consenso ya la califica como su primera obra maestra, el director pasó a convertirse en un autor esencial e imprescindible.

Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

El año pasado se cumplieron 30 años de su estreno y casi ni se le notan. Sigue funcionando como un motor bien engrasado, un torbellino de ideas locas (los terroristas chiítas), divertidísimas (el gazpacho) y certeras (“¡Estoy harta de ser buena!”). Se pueden establecer conversaciones enteras sólo con sus líneas de diálogo (“Ya me gustaría a mí mentir, pero eso es lo malo de las testigas, que no podemos.”) y puede ser la mejor ganadora al Goya de los últimos 30 años. Ah, y no nos olvidemos del Mambo Taxi.

Todo sobre mi madre (1999)

20 años después, su éxito resulta inapelable. Si no es su obra más completa, qué entendemos entonces por obra completa. Absolutamente todo funciona en ella y, como los mejores trabajos, cada elemento podría sostener por sí solo toda una película, pero todo junto lo hace esencial. Es tan disfrutable a todos los niveles, desde el más literal hasta el más profundo, que a día de hoy sigue siendo una pieza inagotable.

Volver (2006)

“Entre nosotras nos arreglamos”. Es el leitmotiv de la trama y la misma esencia de esta, una de las cintas donde más y mejor homenajea a las mujeres manchegas con las que se crió. Una delicada y magnífica historia de fantasmas (aunque con truco que no desvelaremos, no vaya a ser que alguien todavía no haya llegado) llena de personajes cautivadores y con una de las mejores interpretaciones (¿la mejor?) de siempre de Penelope Cruz.

Dolor y gloria (2019)

El juego semibiográfico tiene doble filo, porque como (Federico Fellini, 1963) o All That Jazz (Bob Fosse, 1979) están muy bien pero es muy fácil caer en excesiva autoindulgencia. Por suerte, la desnudez y honestidad que preñan su última película vuelven la experiencia algo genuinamente emotivo, incluso aunque sólo estemos de invitados a la misma. Ante una invitación así no cabe un grado de cinismo, así que mejor dejarlo en la puerta, ya tendremos ocasiones de sobra para traerlo de vuelta.

Las tres peores películas de Almodovar

  • Kika (1993): Pasarle el algodón del tiempo a Almodovar está lejos de ser conveniente (o aconsejable), pero de hacerlo una de las que peor paradas sería esta. Basta, inconexa y facilona en el peor sentido posible. “Qué heavy eres, Juana”.
  • La piel que habito (2011): Una de sus cintas más enclavadas en el terreno del cine fantástico, especialmente en la vertiente de los mad doctors, pero que se desluce por completo al pasarle su filtro absurdo y screwball. Y todavía no le perdonamos del todo por la escena del ataque del tigre.
  • Los amantes pasajeros (2013): Es que no sé ni por donde empezar. Quizá porque si lo hago no acabo. Nada peor que una comedia que no hace gracia por estar hecha con piloto automático y encima es TAN barata y autoparódica.