Seamos sinceros: lo peor de 2020 lo tenemos todos tan claro que es lícito empezar con eso. Vivir en medio de una pandemia no entraba en los planes de nadie y la vida se nos ha ido al garete. Quizás por eso, porque durante muchos meses ya ha habido suficiente cosas malas fuera, en el mundo de la música, las series y el cine nos hemos aferrado a lo bueno, a fliparnos, a vivir intensamente las cosas positivas.

Pero ha habido malas también: decepciones enormes, desastres sin paliativos y horrores inesperados. Una buena cantidad de MEHs que, por nuestro bien, recopilamos hoy para discutir: igual no ha sido para tanto y hemos gruñido demasiado.

Buenas cosas mal dispuestas

En un año de regresos ilusionantes (Los enemigos, Strokes haciendo su primer disco bueno en eones; dicen el resto de hipersónicos que los Killers, hay que quererles), aún estamos sorprendidos con el recibimiento que ha tenido el plano-planísimo Rough and Rowdy Ways de Bob Dylan. Sí, las canciones de adelanto eran buenísimas, pero el resto del disco circulaba con muchísima menos chispa y con una sensación clarísima: Dylan, échate ya un productor.

No sabemos exactamente qué se tiene que echar Stephin Merrit, pero Quickies nos vuelve a colocar en su zona mala. 50 Song Memoir la evitó bien, y eso que era más difícil, pero la colección de chucherías rápidas de Magnetic Fields son más eyaculación precoz que el polvo rápido del título.

¿Y os acordáis de que Algiers sacaron disco en enero? A estos igual sí que les ha venido bien el covid para olvidar aquella medianía. Que se pongan las pilas para la próxima, que les comen la tostada.

Dicen los sordos estos que Oneothrix Point Never también van en esta categoría, pero disiento tan fuerte ante un disco en el que por fin encajan tantas piezas de OPN que sólo los cito para que veáis de qué palo van los hipersónicos.

Similar discusión a la de Touché Amoré: para mí es un disco redondo, con un puntito más de adolescencia. Para el resto, el peor de ellos, estancados hasta la médula. Creo que Mondo Sonoro los eligió el 1 de su lista del año de algún género, queda claro que yo no tengo razón. Y no pienso entrar a factcheckear si en verdad pasó o no; llamad a newtral si no es así.

En fin, en algo estamos de acuerdo: The Men, en este 2020, han sido The MEH. Como Salem, Actress y Nils Frahm. Y, ¡AY!, coche seat headrest esta vz no ha acertado, pero ya os avisamos de que va a ser el mejor disco de 2027, cuando lo regrabe.

Turras por exceso

Ha habido discos que habrían estado bien… si sus autores hubiesen sabido parar a tiempo. Por ejemplo, The Avalanches, cuyo We Will Always Love You es indudablemente mejor que Wildflower (2016), aunque eso era sencillo, y tiene algunos momentazos, pero hubiese necesitado un buen desbroce.

Exceso también el Childish Gambino: mucha movida de si saco el disco en una web secreta, que si lo saco de verdad, y luego llega el disco… y sólo funciona a ratos. A la altura promocional de los Daft Punks más pesaos, estamos esperando ya sus tuppers.

Moses Sumney ha recibido cientos de alabanzas, pero también alguien debería haberle mandado lo que necesita: una buena máquina desbrozadora para hacer el disco que tiene, claramente, dentro.

Otra discusión Hipersónica de 2020 es si lo de Arca es decepción o no. Ferraia sostiene que no, y tira del argumento electrónico de autoridad, mientras Isra y Black hacen piña en la decepción. La contienda parece haberse quedado en «no es peor que el Isabel Zendal y tienes más posibilidades de salir operado del disco que del hospital».

Gente de la que ni nos acordábamos

Bohren & der Club of Gore sacaron un disco de este año y se nos habían olvidado. ya. No son los únicos que, revisando para este repaso, tenemos claro que no nos han dicho nada de nada: Pain of Salvation, Gindelow cada vez está más atascado; Ulver, empeñados en ser los Depeche Mode de Aliexpress. ¿Y el Chromatica de Lady Gaga? UFF. Ah, y de los dos discos nuevos de Drive-by Truckers, el primero fue la hostia y The New Ok, MEH absoluto.

De Ihsann nos acordábamos, pero simplemente porque pensamos que debería estar quemando iglesias en vez de haciendo discos, a la vista de los últimos resultados. Quizás Sufjan debiera plantearse hacer algo similar: The Ascension tenía tantas ideas majas como otras recalentadísimas y echó por tierra algunos de los mejores singles de su carrera en el disco más irregular desde ¿el primero? Sí.

Billy Corgan ha hecho de los Smashing Pumpkins un grupo del que dan más ganas hablar de sus próximos proyectos (por ser tan locos como LOL) que de escucharles los discos. Tienes mérito, William.

El Miss anthropocene de Grimes pasó sin pena ni gloria; el giro nuevaolero de Greenday no está tan mal como parece pero NUNCA apetece ponérselo (que es lo peor que le puede pasar a un disco new wave); y el hip-hop español, en general, ha tenido un año discretísimo. Alguna canción buena y YA. Algo que ni siquiera puede decir gente como Future y Lil Uzi Vert cuando se juntan.

Ah, y en este apartado, no tenemos muy claro si Ryan Adams se ha atrevido ya a sacar su disco o no. También nos dicen que Refree ha vuelto a hacer otras de sus refreadas con otro género popular, pero nosotros con terroristas no negociamos.

Horrores lovecraftianos

Lo de Tame Impala es inenarrable: ¿el disco más flácido de nuestra era? Sí. Afortunadamente, ahora las eras sólo duran 15 minutos.

Eso lo sabe bien Kanye, que este año ha debido pasar por 200 millones de etapas propias como autor y celebritie. Más allá de mearse literalmente en los Grammys y cagarse (esto, de momento, metafóricamente) en la industria discográfica, lo que esperamos de él es el regreso de Kid See Ghosts y que abandone cuanto antes el rollo cristiano.

Y tú, Steve Von Till, deja de dar la brasa con la guitarrita y el sinte ambiental y ponte ya con Neurosis. Que ya te vale.

Hablando de brasas, Chou se puso el disco de Niño de Elche en Navidad y nos comenta que aún no ha acabado. A cambio, nos regaló el block del año y nos nombró lo peor del año. Siempre haciendo amigos (nosotros y él, que aún recordamos su espantada tuitera cuando le dio por hablar del prrr-prrrusés).

En fin, que aún así lo peor de todo es que el covid haya matado a la gente equivocada porque… ¿cuántas decepciones os han dado esos «XXXX tiene coronavirus» que al final no llegaron a nada? Unas cuantas, no vayáis ahora de buenas personas. Pero, eh, deseamos de todo corazón que esto acabe y vuelvan los festivales clónicos de verano: hemos echado muchísimo de menos no poder escuchar el HORROROSO nuevo disco de El columpio asesino en todas las plazas de España.

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