Los 12 discos en los que quizás no haces bien en poner tus ilusiones para 2017

(pero que lo mismo te arreglan el año se muera quien se muera)

Fleet Foxes. Al parecer, sí.

Sí, 2016 ha sido una mierda. Y, seguramente, 2017 no va a ser mejor. Pero eso no quita para que seamos optimistas. Puede que Rusia y EEUU quieran apretar el botón rojo (no contra ellos, sino juntos contra otros; viva la realpolitik), pero antes de eso tenemos esperanza en que todos estos discos nos alegren la vida. ¿Cuál es el problema, entonces? Que su momento artístico quizás no sea el mejor. O que continuar obras cumbre siempre es complicado. O que ya hay quien los da por perdidos:

Nine Inch Nails: llegará, que a Reznor se le nota nervioso. No sólo es su EP, sino que hace no mucho avisó en el el show de Zane Lowe de que para 2017 NIN tenían previstos “dos grandes proyectos”. Uno de ellos, esperemos, ese disco en el que Atticus Ross será por primera vez miembro oficial del grupo. BUM (pero dejaos de leches)

The Flaming Lips: Los tenemos ya aquí. En enero lanzan Oczy Melody, fieles a su tradición de no dejar que pase mucho tiempo sin algo suyo. Como siempre, un “disco oficial” de los Flaming Lips es motivo más que suficiente para estar encantados de la vida. Y sí, por aquí seguimos siendo muy de The Terror.

Fleet Foxes: ¿A estas alturas vamos a defender a Fleet Foxes? Bueno, ya os hemos dicho que en Hipersónica somos optimistas y no perdemos la esperanza. Que sí, que han pasado 6 años desde Helplessness Blues. Y que sí, que aquel disco eran inferior a su debut. Os aceptamos incluso que estéis hartitos del rollo indiefolk suave. Pero, eh, a los autores de un EP como Sun Giant siempre hay que esperarles.

Grandaddy: Personalmente, soy MUCHO de Jason Lytle y de toda la trayectoria de Grandaddy. Su trayectoria en solitario ha dejado discos tan abrazables como Yours Truly, The Conmuter y canciones maravillosas como ‘Ghosts of Syllables’, pero además su banda tuvo al menos dos discos incontestables y una colección de temazos al final de los 90 muy envidiable. El grupo regresa tras diez años el próximo 3 de marzo.

Phosphorescent: Hace cuatro años de Muchacho y Matthew Houck lleva unos cuantos meses colgando en Instagram su grabación en un estudio casero que ha montado en Nashville. Pocas pistas más para un disco que llegará en algún momento del nuevo año y que tiene la difícil tarea de emocionar más que su obra anterior. Dice @drchou que él piensa que nunca será capaz de superarla. Por algo es el triste oficial de esta casa.

Grizzly Bear: Desde Shields les esperamos, pensando aún en sus palabras en los márgenes. Y no sabíamos cuándo les tocaba regresar pero… dentro twitter:

Si en octubre tenían el 90 del disco terminado, y teniendo en cuenta que no son miembros de Hipersónica, a estas alturas el regreso del grupo más bellamente cerebral de los últimos años está al caer.

Broken Social Scene: ¿Os acordáis de cuando Canadá era el sitio del que salían todos los grupos? Ocurrió aproximadamente hace dos siglos en Tiempo Internet, y Broken Social Scene eran el colectivo indie que los aglutinaba a todos en torno a canciones que iban desde Yo La tengo hasta el post-loquefuese. Pues bien, 2017 les trae de vuelta. No sólo los tenemos ya anunciados para el Primavera Sound, sino que Kevin Drew ya ha anunciado que habrá regreso discográfico mientras el mundo siga apuntando hacia la ruina. De hecho, si les dieron ganas de volver fue por el atentado de Bataclan. Blame Canadá.

Tool: Bueno, a ver, no hay nada más optimista que pensar que esto va a ocurrir. El cuento de Pedro y el Lobo en versión discográfica son Tool y su nuevo disco. Esta vez, aseguran, es la definitiva, pero ni hemos visto portada, ni tracklist ni hemos oído nada que nos haga pensar que 2017 sea la fecha. Aunque, EH, hace un año nos reíamos de las posibilidades de Trump como posible presidente. Citando a Black Gallego: “de hecho hasta parece más probable que salga antes disco de A Perfect Circle, ése es el nivel”

The Shins: Éste sí. Luego no vengáis con que son más maduros, como en Port of Morrow, que nos conocemos. Uno ya no sabe quiénes son los Shins aparte de James Mercer y el disco está grabado, mezclado y requeteacabado desde agosto de 2016.

Los Planetas: Disco para marzo, single para ya mismo, a finales de enero. Por aquí no queremos ni volver oír hablar de Los Planetas de la Ópera Egipcia. Pero, al mismo tiempo, son uno de los grupos fundamentales para entender la educación sentimental de media redacción de Hipersónica (incluso de la otra media si contamos también “aprender a odiar” como “educación sentimental”). Expectativas pocas, y más después de cosas tan chunguérrimas como aquella revisión en directo, por la pasta y bajo mínimos artísticos, de Una semana en el motor de un autobús.

Beck: Seguramente, Poliptoton y Natxo Sobrado jamás pensaría en que Beck pudiese salir en una lista de “gente que no sabemos qué tal”, pero hay demasiados altibajos en su carrera como para obviarlos. Cuando vuela alto, es un titán. Cuando vuela bajo, aburre como el que más. Aún sin fecha clara… que sea lo primero, que sea lo primero, que sea lo primero.

Ryan Adams: Hay una pasión hipersónica por Ryan Adams que sólo se explica (además de por sus mejores discos) por lo bizarro de su figura, por lo guadianesco de su obra, por lo inasequible de su “me voy a cargar mi propio mito, incluso antes de crearlo”. Si Ryan Adams fuese crítico de música, y hablase español, podría escribir en Hipersónica, ése es el nivel de conexión de su manera de vivir con la nuestra. Pero, claro, luego te saca un disco tostón y a ver quién lo defiende. Prisoner, que se lanza el 17 de febrero, QUIZÁS no lo es.

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