Los 50 y algo mejores discos de 2019 hasta ahora

Jack Nicholson escuchando los 50 mejores discos de 2019

Sí, claro que es una locura escoger más de 50 discos buenos desde el inicio de 2019 hasta ahora. Pero lo hemos hecho. Lo que pasa que no nos hemos peleado aún por ordenarlos: ha sido tan sencillo como preguntar a los integrantes de esta vuestra web de música más perezosa para recopilar un buen puñado de discos que os harán mejor vuestro verano.

Al contrario que en la listas de final de año, en las de medio año no aplicamos consenso ni derechos a veto, por lo que es bastante posible que alguno de los sordos sin criterio que formamos HS os colemos nuestras taras.

Si alguien no está de acuerdo, ya sabéis cómo nos ponemos; pa qué nos invitan.

(Se han intentado repetir los menos discos posibles salvo cuando sacar alguno de la lista de algún editor la dejaría irreconocible).

Chou

The National – I Am Easy To Find: El retorno de la socialdemocracia de la música, esta vez con extra de voces de mujeres para intentar que nos olvidemos de que es el mismo disco de siempre. (El de The National también ha sido escogido por Javi Camiña y Gabi, por lo que The National han dejado de ser socialdemócratas para convertirse en Fraga).

Tallest Man On Earth – I Love You. It’s a Fever Dream: Iba a preguntar si seguía vivo, pero me doy cuenta de que ya pregunté lo mismo hace unos días. Poca novedad, disco confortable.

Daniel Brandt y colegas (o sea, Brand Brauer Frick) – Echo: Chou approves, así que es síntoma de que gustará a gente normal, no sólo a Ferraia, quien asegura que «el de Brandt y acólitos mejor que el de Comet is Coming».


Lorena Álvarez – Colección de canciones sencillas: Aunque llevase desde 2014 sin hacer nada (aquel Dinamita con el coro de LaDinamo), y desde 2012 sin aparecer en disco largo, no nos habíamos olvidado de Lorena Álvarez, aunque ella del mundo igual sí. Su reconstrucción folk es aquí igual de desbordante que en Anónimo, más necesaria aún que nunca.

Deerhunter – Why Hasn’t Everything Already Disappeared?: Tras el decepcionante y, si me apuráis, horrible Fading Frontier, llega la reconciliación absoluta con el talentazo de Deerhunter. En 2019, su disco lo mismo remite a los Kinks que a Bowie que a The Road. Y está lleno de ganchos que te salvarán.

(El de Deerhunter también ha sido escogido por Poliptoton, Mohorte, Ferraia y Gallego).

Poliptoton

Hairy Nipples – X-Bomb: Otros que, como Lorena Álvarez, llegaron hace años y desaparecieron demasiado tiempo. Ahora, los malagueños han retomado su actividad garagera y siguen sonando con más sangre y más afilados que el resto. It’s blues explosion, baby.


La Casa Azul – La gran esfera: Guille sigue siendo el mismo de siempre, y sus discos pueden estar demasiado repletos de cosas. Pero esta vez La gran esfera no te agota ni se agota, y supone el mejor repaso posible a la vida adulta. Y, claro, va a hit por canción. Una maravilla (que también la han escogido Javi Camiña, probertoj, y Natxo Sobrado).


Fury – Failed Entertainment: Once canciones en 28 minutos. La culpa de todo la tiene Orange County y el espíritu del hardcore que le sale por los poros.


Bedouine -Bird Songs of a Killjoy: Es curioso que el disco Chou por excelencia del año lo elija Poliptoton. Chica con guitarra, canciones de cantautor folk pero con muchísimo pop por detrás y sin dar la chapa country. Os sentará bien.

The Mystery Lights – Too Much Tension!: Garage con sintes y tecladitos de feria, voces histéricas y un santísimo gusto por la nueva ola. Un poquito Devo, un poquito Brooklyn del nuevo siglo y un muchísimo de MOLAR.

Javi Camiña

McEnroe – La Distancia: Ya lo explicamos en la crítica del disco, pero hay que insistir en que La Distancia de McEnroe es una perla que no para de crecer y ‘Asfalto’, quizás, la canción de 2019. (También lo ha escogido probertoj).

El de Novedades Carminha: No nos explicamos cómo este disco ha entrado aquí. Todo el mundo en Hipersónica salvo Javi está en contra de él. No nos vale siquiera la excusa del galleguismo, puesto que Poliptoton, Gabi y Chou también lo son y no ha colado.

Sharon Van Etten – Remind Me Tomorrow: Le va a pesar no ser Are We There, pero la rotundidad de melancólico del tramo central, lo ajustado de los saltos estilísticos que va dando y la voz, inmensa, de Sharon Van Etten se bastan y se sobran para decirte que aquí hay, otra vez, otro gran disco. En nuestro podcast lo desgranamos a fondo.

Mohorte

Fennesz – Agora: Su mejor disco desde el ya lejano Venice, otra colección de melancolía ruidosa con la que ya rompió la horma en Endless Summer.

Alameda 5: Maravilla otra vez, vivan los fumados polacos. Esperemos que duren 15 años más para ver Alameda 20. (Black también ha escogido este disco).

Weyes Blood – Titanic Rising: el disco de pop adulto orquestal del año, un runrún que se va moviendo cada vez más y más fuerte y que ya es casi una bola de nieve. Veremos dónde se estampa.

Sinmara – Hvísl Stjarnanna: Enésimo triunfo del Black Metal islandés. Sinmara opta por atmósferas más expansivas y cacofónicas que Naðra, en la línea de Svartidauði, en canciones de larga digestión y riquísimas a nivel melódico. Es una soberbia evolución respecto a sus anteriores trabajos y uno de los mejores discos BM del año.

Ferraia

Bjarki – Happy Earthday: De Autechre a Skee Mask pasando por Boards of Canada o Alva Noto: lo de Bjarki es un ensamblaje fabuloso, un repaso a la IDM de siempre con breaks, ambient o glitch, la prueba de un talento colosal representado en un disco sin fisuras


Caterina Barbieri – Ecstatic Computation: Cosa bárbara. Black agradece a Ferraia el descubrimiento y es raro que sean tan educados entre sí.

Holly Herndon – PROTO: «De Holly Herndon ya hablamos bastante, pero no sé, dos temazos no ponen un disco en el podio», Isra dixit. Sin embargo, Ferraia está muy empeñado en que es el disco del año. De momento, el disco que más nos ha dividido.

Special Request – Vortex: Pocos discos de este año, y puede que de los últimos, condensan también el espíritu musical de las raves anglosajonas con las tendencias musicales de hoy. Lo nuevo de Special Request es puro frenesí

Andrés Gallego

Billie Ellish – When we Fall Asleep, etc…: El triunfo mainstream del año, un disco muchísimo menos obvio de lo que cabría esperar después de la chapa promocional que nos están dando con el hype. También lo ha escogido Gabi y ha sido mirado con ojitos por probertoj y Poliptoton.

Deathspell Omega – The Furnaces of Palingenesia: No sé si estoy preparado para escucharme otro disco de Deathspell Omega, la verdad. Nos cuesta creer que no tuvieran nada que ver con lo de Notre Dame. El disco mola, pero te va a quemar a poco que no estés in the mood.


Laster – Het Wassen Oog: Laster retuercen aún más su sonido, le dan una capa adicional de betún a su black metal y se atreven hasta a enjugarlo con post-punk a ver lo que sale. Y lo que sale es un disco tan incómodo como atractivo.

Spielbergs – This Is Not The End: El emo del Medio Oeste cambia sus coordenadas hasta Oslo, pero no su esencia. Lo de Spielbergs es una sorpresa en toda regla que suena tan auténtica y tan bien, que llega incluso a ensombrecer el regreso de los alabados American Football.

Cronopio

Cave In – Final Transmission: Un disco asaeteado por la tragedia de la muerte en accidente de trafico de su bajista Caleb Scofield. Un monumento también a todo lo que el grupo ha tenido siempre de bueno. La última transmisión, el último mensaje, el golpe final.
Devin Townsend – Empath: Ya sin el Project junto a su nombre, metal progresivo vigoroso pero también experimental, para que no perdáis la fe en él.
Gin Lady – Tall Sun Crooked Moon
Hexvessel – All Tree
Kaleikr – Heart of Lead: Ya estaba tardando en llegar el primer disco sesudo del Black Metal islandés. Con reminiscencias de Opeth, Enslaved y todas esas bandas que mezclaron el metal extremo con estructuras complejas y sonidos asonantes, Kaleikr presentan un cocktail que no se sale del rudo mundo del metal varonil pero que lo adereza con encurtidos, pimienta en grano y alguna que otra hierba. Lo que viene a ser ponerte la ropa de tu abuelo para ir a tomar cerveza al bar de moda de tu pueblo. Y lo mejor es que el mejunje funciona, y que no eres el único que se pavonea haciendo el ridículo oliendo a Brummel.

Natxo Sobrado

Little Simz – Grey Area: te peta la cabeza cada vez que entra. El Hip-Hop de Reino Unido hacía muchísimo que no tenía a alguien como ella.

2 Chainz – Rap or Go To The League: ‘Rap Or Go To The League’, esa dualidad sobre poder y querer en la NBA y el rap, entre la raza y el racismo, es un ejercicio de reflexión sin inflexiones, un disco cómodo anunciado con un dirigible de un millón de dólares que encaja mejor en cartelas de barrios periféricos. Con «casting de campanillas»,  2 Chainz recicla frases mil veces dichas hasta revestirlas de nuevo prestigio. Siempre hay sueños por cumplir y el de Atlanta conoce la fórmula: no necesitas innovar, sino cocinar la misma receta de la mejor forma posible. Y con ingredientes como Lamar, Lil Wayne, Travis Scott o Ariana Grande, el menú es un manjar ordenado y predecible, del que salir satisfecho y repetir.

(Que conste que esto último es de Isra, al que le pedí UNA FRASE sobre el disco).

Anderson Paak

Yugen Blakrok

Black Gallego

Misþyrming – Algleymi: 100% Islandés, 0% vegano. Mejor esto que pactar con un Alcalde Carapolla.
Inter Arma – Sulphur English: Los Oblak del metal extremo. Siempre sólidos, muy seguros y brillantes cuanto más falta hacen.
Little Simz – Grey Area: y por si lo de antes aún no os ha convencido, escuchad ‘Venom’, hostias.
Waste of Space Orchestra – Syntheosis: El crossover definitivo de las dos bandas de metal europeo que todavía no has escuchado

Isra ProggerXXI

Flying Lotus – Flamagra: una cosa bastante neofunk, ambiciosa y cajón de sastre con ideacas)

Whitechapel – The Valley: más o menos con este disco se ponen al nivel de los grandes, aunque aquí debería ir el Empath de Devin Townsend. Según consenso.

Ni – Pantophobie: avantgarde franchute, todo ok.

House of Waters – Rising: un pavo con un dulcimer, en serio.

Fountainhead – I Do and I Will: ya quisiera ser esto el nuevo de Baroness, por ejemplo.

Y el Dedicated de Carly Rae Jepsen para mí es uno de los 10 discos del año, pero igual me coséis a puñaladas así que…

Gabihey

Los singles de Amaia

Carolina Durante – CD: peor que los EPs, pero mejor que lo que el resto de Hipersónica se piensa que es.

«Y si es un post de lo mejor que llevamos del año yo pondría a Belinda Washington y su 5 deditos»

probertoj

Big Thief – UFOF: el disco de psicodelia tranquila del año, también el triunfo emocional más inesperado. Un salto de gigante para un grupo, Big Thief, que apuntaba manera, pero no tantas. Lee la crítica de U.F.O.F.

Airbag – Cementerio indie: Motivos de sobra en la mayoría de sus canciones para renovar los votos con uno de esos pocos grupos que aún sigue capturando la juventud eterna, el amor y el verano en plena época del sarcasmo que no para y
Mono – Nowhere Now Here: Increíble que estén aquí, así y a estas alturas. Pero el disco lo merece: el post-rock más emotivo en años.
Estrella Fugaz – Un sendero fluorescente: una de las sorpresas españolas, un disco inmenso que captura todo lo que importa, que no se conforma con estarse quieto en un sitio y que recoge la antorcha de La Estrella de David para que no deje de lucir jamás.
Billy Woods & Kenny Segal – Hiding Places: el mindfuck de hiphop abstracto del año.

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